Jürgen Renn: “La Física no es un mundo solo de las ideas”

Autor: 

Daymaris Martínez Rubio
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01 Julio 2014
| |
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Crédito de fotografía: 

Milena Wazeck (IMPHC)

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En la memoria del hombre que habla hay átomos, conchas marinas, annus mirabilis y camellos bactrianos; y hay dunas africanas, gatos suicidas y pasajes remotos traídos hasta hoy en la piel de vencedores sin glamour y genuinos perdedores de etiqueta. 

Jürgen Renn (Moers, 1956) es un historiador, pero vale decir que no uno cualquiera. Cuando a inicios de 1994 integró el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia (IMPHC), en Berlín, era un joven físico doctor en Matemáticas y era –recordando al siglo V– un "hereje" con tan buena aritmética que su “pacto con el Maligno” debió estar asegurado.

Su presencia a fines de noviembre en el taller internacional El Modelo Atómico de Bohr y su trascendencia: 1913-2013, celebrado en La Habana, sirve para retomar la (cada vez más urgente) perspectiva de la ciencia y la tecnología como procesos sociales.

Cruzamos poco más de un millar de palabras y presumo que aquello que comenzó siendo un oficio, ha llegado a ser una forma de conciencia: “La Física no es un mundo solo de las ideas ni de los grandes descubrimientos, es también una actividad humana y cultural”, me dice el también director en el IMPHC, con el tono de quien se ha tomado con rigor las grandes moralejas de su tiempo.

Como investigador y director en el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia (IMPHC), Jürgen Renn es parte de una trama global y coherente en la cual es posible ser a un tiempo: escritor, profesor universitario, editor de libros, académico y puente profesional y humano entre culturas y regiones diversas (Foto: D.M.R.)

 A ratos, las ideas acuden en tropel y Renn entona un gracioso “itañol” que lo hace lucir menos alemán y más ciudadano del mundo. Por esta Isla confiesa sentir admiración y afirma estar convencido de que “para comprender el proceso de transformación del conocimiento, el caso de Cuba es un buen ejemplo”.

Porque “es una discontinuidad histórica, si uno quiere”, propone, y porque si antes de la Revolución era posible referirse a instituciones, ideas y físicos cubanos, ciertamente “no había un sistema muy productivo de investigaciones de nivel académico internacional” (como ha ocurrido después).

Comprender cómo y por qué ocurren esas zancadas de la humanidad en el tiempo, es parte de lo que Renn y su equipo llamarían estudio de los cambios estructurales en los sistemas de conocimiento; un puzle de enorme complejidad, cierto, pero frente al cual una perspectiva avanzada de la Historia al parecer no solo ayuda, sino hace que muchas piezas encajen.

Sus aproximaciones teóricas, por ejemplo, se enmarcan en un contexto que han llamado “globalización del saber”, inscrita a su vez entre los enfoques cardinales de la “investigación del futuro” en la órbita de la Sociedad Max Planck para el Avance de la Ciencia,la influyente red alemana de instituciones científicas a la cual el IMPHC pertenece.

Renn, quien más que adentrarse, emerge de entre una multitud casi diaria de lenguas, culturas y páginas, asegura que si hay algo interesante en la expansión de los saberes en el mundo, esto es el modo particular en que transcurre: “Porque no es como la difusión de un líquido que sucede naturalmente; es un proceso de actividad humana: son los hombres y las mujeres quienes crean esta realidad”.

No existe –es su total convicción–ninguna historia al margen de lo humano y el modo en que ha surgido su contacto con Cuba es parte de esa certeza. Sucedió en el contexto de la Sociedad de la Información, dedicada al papel de los medios electrónicos en la difusión del saber, dice, y recuerda haber estado en una conferencia internacional en Ginebra cuando encontró al físico cubano Fidel Castro Díaz-Balart.

Algunos años después, la clavija del destino lo ha situado en La Habana y es, entre miles de millones de terrícolas, un hombre afortunado. Junto a Angelo Baracca y Helge Wendt, acaba de editar The History of Physics in Cuba (Springer), nada menos que la primera y más completa mirada a la evolución de la Física en la Isla hasta hoy.

The History…, claro está, es esa historia que se resiste a la mera contemplación del pasado como altar o como sepulcro: “Trata además sobre (temas tan actuales como) el papel de la red en la difusión de los saberes científicos”, agrega quien fuera, hace ya una década, uno de los iniciadores de la Declaración de Berlín por el      acceso libre y gratuito a la información científica y cultural en Internet.

Y Cuba, ¿a quién no le interesa?, pareciera decir Jürgen Renn: “es un caso muy fuerte de una actividad decisiva que ha cambiado el nivel académico e intelectual –con consecuencias económicas también– de una manera singular. Le interesa, no solo a los cubanos, sino a todos aquellos que quieran entender el papel de la ciencia para el desarrollo social, económico y político de hoy”.

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