Limpiar el río Quibú: una hazaña habanera que pide más

Autor: 

María Lucía Expósito
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10 Junio 2019
| |
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Crédito de fotografía: 

María Lucía Expósito.

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Una propuesta ambiental se ha hecho viral entre los jóvenes del mundo. Se trata de recoger la basura acumulada de lugares conocidos y de comparar luego en las redes las dos escenas bajo la etiqueta #trashtag challenge. Es un desafío de las nuevas generaciones que plantan así cara a sus predecesores sobre el planeta que les han dejado.

En Cuba también ha encontrado caldo de cultivo la iniciativa. La más reciente convocatoria, porque desde hace meses los estudiantes y jóvenes se están movilizando a diferentes lugares de La Habana, fue hacia la desembocadura del río Quibú, lugar inmortalizado en la famosa canción del trovador Frank Delgado.

Allí, este sábado, las manos escarbaron sobre la corteza negra de los detritos acumulados en esas aguas terminales del reparto Flores, afectadas por una extensa contaminación residual.

La limpieza del lugar contó también con maquinaria pesada para remover escombros.


En la orilla, una excavadora sacaba al por mayor una mole de desechos mezclados con arena. Por toda la periferia hasta entrar a las faldas del río, más de mil jóvenes convocados por las Brigadas Técnicas Juveniles, la Unión de Jóvenes Comunistas de la capital y la Red Juvenil Ambiental de Cuba, más voluntarios y entusiastas de otras organizaciones estudiantiles y profesionales de la sociedad civil cubana, se sumaron por áreas y clasificaron la basura.

La buena costumbre también ha tocado a adolescentes y niños. Mientras se acumulaba la suciedad, un grupo con pequeñas zancadas sembraba plantas por los alrededores.

Algunos de los materiales hallados están compuestos por plásticos, cuya descomposición es prolongada.


Varios de los materiales hallados son considerados de riesgo por su prolongado tiempo de descomposición e índice de toxicidad para el ecosistema, como la poliespuma, el aluminio, vidrio, plásticos fuertes y bolsas de tela y nailon.

Ya desde el año 2004, la investigación “Sostenibilidad Ambiental en la Provincia Ciudad de La Habana” señalaba que el vertido de aguas albañales y desechos sólidos urbanos eran algunas de las principales fuentes contaminantes de la cuenca del Quibú.

Niños de las zonas aledañas también se sumaron a la iniciativa.


Durante más de 15 años, el proyecto Acualina, liderado por Ángela Corvea, junto al grupo ecologista Cubanos en la Red, la Asociación Cubana de Naciones Unidas, instituciones académicas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y organismos internacionales como la FAO y Unicef, entre otros, han realizado acciones de descontaminación y forestación con mangle para no permitir que este espacio de ciudad sucumba a la decadencia.

Otra convocatoria había desplegado a unos 250 jóvenes hacia el Quibú el pasado mes de abril, pero no había sido suficiente para el grado de contaminación existente. #SalvemosUnaPlaya es el slogan movido ahora en los espacios digitales. En la era de los datos móviles, esos canales amplían el llamado a proteger la naturaleza y limpiar los litorales cubanos.

En esta ocasión, el saneamiento de la desembocadura del río Quibú fue convocado por las Brigadas Técnicas Juveniles, la Unión de Jóvenes Comunistas de la capital, la Red Juvenil Ambiental de Cuba y otras organizaciones e instituciones nacionales. En la foto, nuestra reportera durante los trabajos. Foto: David Iglesias Díaz.

 

 

 

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