Made in Latinoamérica

Autor: 

Guillermo Díaz Nova
|
13 Noviembre 2015
| |
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En la noche del cuatro de octubre de 1957, por primera vez en la historia,se logró enviar un satélite al espacio cósmico. Aquella bola metálica de tan solo 83 kilogramos de peso, 58 centímetros de diámetro y provista de dos radiotransmisores y cuatro largas antenasconseguía orbitar una elíptica alrededor de nuestro planeta en 98 minutos. Era el Sputnik (en ruso “compañero de viaje”), que lograba poner en primera posición a la Unión Soviética en su galopada con Estados Unidos por llegar al espacio extraterrestre.

Impensable los países del llamado Tercer Mundo en la llamada carrera espacial, salvo el aporte hecho en 1980 porel primer cosmonauta latinoamericano Arnaldo Tamayo. La gran brecha económica y tecnológica existente entre el norte y el sur resulta determinante en las jerarquías geopolíticas y militares. Tanto es así, que el Comando Espacial de Estados Unidos es el organismo que rastrea los objetos en el espacio y asigna las órbitas finales.

Sin embargo, algunos países latinoamericanos, especialmente los pertenecientes a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), han comenzado a entrar en ese campo con inversiones para el desarrollo de tecnologías propias, con el apoyo de Rusia y China, paso que significa un avance hacia la liberación de la dependencia tecnológica deEstados Unidos. 

Venezuela fue pionera en la incorporación a la carrera espacial. El fallecido presidente venezolano Hugo Chávez propuso que los países miembros del ALBA tomaran en cuenta los resultados científicos de Chinaen esta materia, en tanto consideró la capacitación como un pilar en la construcción de aplicaciones propias que aportan investigación y desarrollo a la ciencia de cada país.

“La capacidad no es solo para nosotros, sería egoísta, por eso nos encantaría recibir a jóvenes del ALBA, para que todos los países entren en la carrera espacial”,dijoChávez en febrero de 2012, durante la despedida de 20 profesionales venezolanos que partían a la nación asiática para prepararse en el uso de los satélites con los que cuenta el país suramericano.En aquella ocasión Chávez también subrayó la importancia de estos empeños para el “crecimiento espiritual del pueblo”, porque “las nuevas generaciones volarán, cueste lo que cueste”.

Pequeña gran ciencia

Con aplausos, exclamaciones dealegría y la presencia del mandatario Rafael Correa, Ecuador colocó en la estratosfera el primer satélite artificial de su historia el 28 de abril de 2013. El NEE-01 Pegaso, catalogado como un nanosatélite, es una caja de apenas diez centímetros y menos de tres kilogramos de peso.  El dispositivo, lanzado desde la base de Jiquan en China, está orientado a proyectos educativos con satélites pequeños de bajo costo.

La misión principal del Pegaso fue probar tecnologías básicas para sentar las bases asatélites de mayor potencia, además de vincularse a proyectos estudiantiles relacionados con la alta tecnología. El programa de acciones del nanosatélite incluyóla participación de estudiantes en la decodificación de las señales enviadas a tierra por el aparato y tener en la red una cámara pública con streaming permanente desde la órbita terrestre.

El largo proceso de su diseño, construcción, pruebas de los materialesy ensamblado fue emprendido por expertos del país, rompiendo con la tendencia en el sector de contratar a empresas foráneas. Al frente del proyecto estuvo Ronnie Nader, considerado como el primer astronauta ecuatoriano.El aparato está basado en el modelo Cubesat, que cuenta con mejoras como la depoder transmitir video en tiempo real desde el espacio, ser el primero de su clase en poseer un escudo de múltiples capas de polímeros y aleaciones que lo protegen de la radiación y tener la capacidad de soportar el pulso electromagnético de una llamarada solar.

Lamentablemente, días después del lanzamiento, el Pegaso colisionó con un fragmentodel cohete ruso Tsyklon03. Este accidente no destruyó el satélite, pero sí provocóla pérdida de control y que quedara girando sin control alrededor desus propios ejes.

A pesar de  tal accidentado inicio,  Ecuador siguió empeñado en contar con un satélite en la órbita terrestre. Y seis meses después lanzó al espacio elKryasor, desde el área de misiles Dombvarovski en la base rusa de Yasni.

El Krysaor (NEE-02) fue construido completamente en Ecuador y es gemelo de Pegaso, aunque lleva una cámara de video de mejor calidad con una velocidad de trasmisión de datos “mil veces superior”, según los expertos de la Agencia Civil Espacial Ecuatoriana.

Con los pies en la tierra

En un país pobre como Bolivia muchos se preguntaban ¿por qué invertir en un satélite de comunicaciones? Pero ofrecer acceso a los servicios de telecomunicaciones a los bolivianos que habitan en el área rural, dispersos en grandes extensiones de tierra resulta muy costoso.

En cambio, con la tecnología satelital se puede llegar a todo el territorio, y la señal se recibe con estaciones terminales relativamente sencillas y económicas que necesitan poca energía eléctrica para su funcionamiento. Además, los equipos pueden alimentarse con fuentes alternativas de energía como los paneles solares.

Así, a finales de 2014, Bolivia entró en la “economía digital” con la puesta en órbita del satélite de comunicaciones Túpac Katari, en honor al héroe indígena del siglo XVIII que luchó contra los colonizadores españoles de Bolivia

El satélite, con una vida útil de 15 años, fue fabricado por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CCTA). Pesa cinco mil 200 kilogramos, tiene 110 baterías, dos paneles solares, guías de onda, cohetes, tanques de combustible y repetidores de microondas llamados transpondedores, que cuentan con varios elementos.

El Túpac Katari tiene 30 canales de comunicación que trabajan en tres frecuencias: bandas Ka, Ku y C. La primera cubre Bolivia; la segunda es utilizada para el servicio de radio y televisión y la tercera alcanzatoda Suramérica.

Antes del lanzamiento, el ministro boliviano de Obras Públicas, Vladimir Sánchez, dijo: “En los últimos años Bolivia ha estado trabajando en el desarrollo de la economía digital; nosotros creemos que una mirada más integral donde se incorpore el satélite, fibra óptica, otros sistemas de comunicación, de telecomunicaciones, nos van a permitir entrar de manera acelerada a la economía digital”.

Por su parte, la empresa estatal petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se proponía contratar los servicios del satélite para tener más eficiencia y mayor productividad en el trabajo de las refinerías yen el control de los ductos. También la Aduana podrá realizar mejor su trabajo en lavigilancia de la frontera.

Otro aporte valioso será en materia de teleeducación y telemedicina. Por ejemplo, se podrán transmitir ecografías en tiempo realdesde áreas alejadas para consultas con especialistas urbanos.

Venezuela en lo más alto

En el número 345 (noviembre-diciembre de 2008)deJuventud Técnica se publicó el texto “Bolívar lanzó una estrella” que daba cuenta de la construcción del satélite que lleva el nombre del gran prócer americano, gracias a la cooperación bilateral con China. Este logro posibilitó democratizar el acceso a la información a través de los diferentes medios tecnológicos para la comunicación y soporta la conectividad a través de Internet, transmisiones de telefonía, televisión y radiodifusión, especialmente para lugares remotos de Venezuela.

El satélite es controlado por un grupo de especialistas venezolanos pertenecientes a la Agencia Bolivariana para las Actividades Espaciales (ABAE),  quienes garantizan el funcionamiento en condiciones óptimas de los sistemas de suministro de energía, posicionamiento, auto-regulación y telecomunicaciones del satélite las 24 horas del día, los 365 días del año, hasta que cumpla sus tres lustros de vida.

Por el momento, se han conectado a la red satelital 65 puestos fronterizos, 276 infocentros ysalas equipadas con computadoras personales conectadas a través de un enlace dedicado abrindar a la población el libre acceso a Internet.

El segundo satélite venezolano,  Miranda,  fue lanzado en septiembre de 2012 desde una zona desértica de la antigua Ruta de la Seda, en China. Este captura 350 imágenes diarias, unas 127 mil 750 por año, las cuales permitirán tener un inventario completo del país y acceso a información precisa del territorio nacional, en áreas estratégicas como seguridad y defensa, minería, petróleo, agricultura, alimentación, salud y ambiente.

En aquel momento Chávez calificó el hecho como un “salto tecnológico: ¡es el futuro! esto es parte del desarrollo científico y tecnológico de la nación en función de nuestras necesidades”, dijo tras el lanzamiento del artefacto.

La alianza estratégica con el gobierno chino no solo contempla este lanzamiento, sino que también se extiende a capacitación y transmisión tecnológica y enseñanza del manejo técnico de los sistemas a profesionales venezolanos, para permitir a largo plazo el lanzamiento de otros aparatos similares desde suelo venezolano. 

Ambos satélites están basados en tecnología desarrollada por la industria espacial china y utilizan la plataforma CAST-2000, diseñada para equipos de bajo peso, la cual satisface las exigencias de alta resolución espacial, suministro de potencia y maniobras orbitales.

Venezuela ya trabaja para poner en órbita el Satélite Sucre VRSS-2, que será el segundo de percepción remota en cuyo diseño y fabricación participan más de 200 venezolanos. El Sucre permitirá evaluar de manera temprana cuál será el rendimiento de las cosechas y el uso sustentable de los recursos naturales. Su peso será aproximadamente de un kilogramo, tendrá una órbita heliosincrónica y estará a una altura de 646 kilómetros de la Tierra.

Una de sus ventajas es que la cámara será de mayor definición que la del Miranda. En general, contará con una de Alta Resolución (HRC) y otra infrarroja. También dejará cuadruplicar la capacidad de transmisión y almacenamiento de memoria; sus antenas se van a poder direccionar, van a tener movilidad.

El siguiente reto del Gobierno Bolivariano será lanzar un cuarto satélite llamado Guaicaipuro.

La carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética tuvo su disparo de arrancada cuando  desde la base del cosmódromo de Baikonur se escuchó: ¡Poyejali!, en ruso ¡Vámonos!, la frase que dijo Yuri Gagarin al despegar su nave Vostok 1, queen menos de dos horas dio una vuelta completa a la Tierra al compás de la música de Tchaikovski. Más de sesenta años después, el cosmos comienza a hablar en español.

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