Mapa en mano

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
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03 Enero 2015
| |
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Crédito de fotografía: 

Alexander Isla Sáenz de Calahorra

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La geografía es la ciencia que nos permite saber exactamente cuántos kilómetros de patria debemos amar. Ni uno más ni uno menos.

Jaume Perich,

escritor humorístico español

Cuatro pisos separan a Vivian Oviedo de la bulliciosa calle L en el Vedado. Justo a un costado de Coppelia, donde tiene su sede la Facultad de Geografía, esta joven investigadora se desempeña como vicedecana docente y profesora de Cartografía temática.

 En esa misma casa de altos estudios se licenció hace varios años; y ahora la retribuye enseñando a las futuras generaciones de geógrafos, mientras desafía el prejuicio de que las mujeres no sabemos leer mapas.

 “Una vez que conocemos qué representan y cómo leerlos, entonces ya no habrá trabas para medir las distancias, saber dónde estamos y calcular las áreas”, señala, la también Doctora en Ciencias Geográficas.

De hablar bajo y siempre sonriente, Vivian parece ser una mujer dispuesta a implicarse en la complejidad de la dinámica social cubana.

“La facultad tiene cuatro grupos investigativos enfocados en diferentes aspectos y yo, desde tercer año, estuve involucrada con el de estudios urbanos, pues siempre me gustaron los análisis sociales. Trabajé en asentamientos insalubres, donde contemplé  las condiciones de vida de sus habitantes y las problemáticas que los aquejan”.

 Este grupo, que comenzó su labor en 1992 con el estudio de La Habana, sus municipios y la región periurbana, tiene entre sus objetivos conocer las estructuras y características de los procesos socioeconómicos y demográficos fundamentales, así como el marco físico en que se desarrollan.

Dos de las investigaciones llevadas a cabo por la Dra. Vivian reflejan la percepción que tienen los pobladores de los asentamientos examinados acerca de sus problemas, de cómo los solucionan y el vínculo con las autoridades del territorio para tener una mejor calidad de vida.

“Uno de los barrios donde investigué es Jesús María, en La Habana Vieja donde son las problemáticas sociales y de la vivienda (construcciones en mal estado técnico) las que más golpean a sus habitantes, junto a otras relacionadas con la infraestructura y los servicios: calles en mal estado, salideros de agua y micro vertederos que  hacen de esa localidad una de las más afectadas del municipio”, relata

De los “Cocodrilos”

Aunque solo ve deportes cuando hay grandes eventos como Panamericanos, Olimpiadas y Mundiales de Fútbol, Vivian declara ser seguidora del equipo de béisbol de Matanzas, ciudad en la que pasó parte de su niñez y adolescencia. Fue allí donde entró en contacto con el mundo científico, a través de los círculos de interés de la escuela.

“Nos mudamos para esa provincia cuando yo era muy pequeña por cuestiones del trabajo de mi papá. Ahí pasé momentos que me traen especial cariño. Los juegos en el barrio, las idas a la playa y en especial la primaria donde estudié, no los olvido”.

Recuerda que, de niña, entre sus pasatiempos estaba dar el estado del tiempo, uno de los perfiles de trabajo del graduado de Geografía; sin embargo, nunca tuvo fuertes inclinaciones hacia esa especialidad. La escogió tras realizar un serio análisis sobre cuál sería su profesión, al enterarse de que su familia volvía a La Habana.

“Estaba ya en doce grado, y busqué cuáles eran las carreras que más me atraían y que se estudiaban aquí. Pero fue por una tía que tenía amigos geógrafos que me decidí”, rememora.

“Los recorridos en barco por las costas cubanas y los estudios marinos atrajeron mi atención, pero sabía que no era solo eso, sino una ciencia de fronteras, que engarza todo el basamento natural con lo social”.

Con amigos en una fiesta de cumpleaños. En la foto aparece junto a su hija Olivia. (Foto: Cortesía de la entrevistada).

Oh Capitán, mi Capitán

El gusto por la enseñanza convirtió a esta joven en huésped permanente de la Facultad de Geografía; ahora como profesora y vice decana.

“Es interesante ver como una va transformándose a medida que pasan las etapas. Los puntos de vista varían y lo que creía cuando era alumna hoy lo veo desde otra perspectiva. Hay ciertas interioridades dentro de un claustro de profesores que los educandos desconocen, pero que condicionan la vida en la facultad.

“El nuestro está muy envejecido y muchos de esos grandes maestros que nos formaron, piensan retirarse pronto. Entonces tenemos que hacer, en un tiempo breve, un arduo trabajo en la formación de nuevos profesionales y tratar de que adquieran los conocimientos y la experiencia”.

El recibirse de Doctora en Ciencias Geográficas es uno de los mayores logros profesionales alcanzados por esta joven investigadora. En la foto, junto a su esposo. (Foto cortesía de la entrevistada)

 

A pesar de no ser una de las carreras de mayor difusión, jóvenes de todo el país se trasladan cada año a La Habana para estudiar Geografía. “La mayor dificultad es la deficiente preparación que, en muchos casos, traen de enseñanzas precedentes. Sin embargo, el sistema de instrucción utilizado permite que los nuevos estudiantes desarrollen habilidades propias de la asignatura y se desarrollen como seres humanos”.

Un científico en la Cuba de hoy, piensa Vivian, debe estar imbuido en los cambios que se realizan en materia económica y social, participar de manera activa desde las diferentes líneas investigativas y presentar soluciones a las dificultades para contribuir a lograr un país más próspero.

Como Asociada Joven a la Academia de Ciencias de Cuba, siente que debe tratar de mantener esa meritoria condición a través de las investigaciones que desarrolle. Aunque a veces llevar un estudio resulte difícil por las limitaciones.

“Problemas relacionados con el equipamiento o que no podamos contar con lo más novedoso en materia de publicaciones especializadas por la deficiente conexión, es algo que golpea a buena parte de los que hoy hacemos ciencia.

“En el caso de la geografía, que tiene tanto trabajo de campo, a veces tenemos inconvenientes para llegar a los lugares requeridos porque están muy lejos y no hay transporte; en el caso de los sistemas de información geográfica en ocasiones no obtenemos la licencia de los software para poder utilizarlos”.

Aun así, declara Vivian, “no podemos conformarnos y debemos seguir buscando soluciones a esas dificultades que nos aquejan, económicas o sociales. Y sobre todo dedicarle tiempo a las investigaciones.

“Los científicos no estamos en una cúpula de cristal. Al igual que el resto de las personas sufrimos las mismas vicisitudes y carencias. Nuestra utilidad como profesionales de la ciencia está en poderlas revertir a través de los estudios que hacemos, aunque a veces esos resultados se engaveten”. 

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