Una mina en el bolsillo

Autor: 

Magda Iris Chirolde
|
13 Junio 2019
| |
0 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Ilustraciones. Ricardo Valdivia

Me gusta: 

 @magadairisoficial

¿Conoces el valor de un móvil?

Probablemente no; porque no hablamos solo de su costo en el mercado en dependencia de la marca: Samsung, Huawei, Xiaomi, LG o iPhone, sino de  sus componentes, de cómo el oro que se utiliza para construirlos les adjudica otra valía.

De una tonelada de teléfonos celulares se obtienen 150 gramos de ese metal, mientras que de una tonelada de mineral extraído en una mina áurea, se obtienen aproximadamente cinco. (En el mes de marzo el gramo de oro a 41, 64 dólares).

Ya en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio, en 2020, serán los móviles,  cámaras fotográficas y los ordenadores algunos de los objetos que se utilizarán como materia prima para crear las preseas que se entreguen a los campeones.

 “Un total de 50 toneladas de residuos electrónicos irán destinados a crear unas cinco mil medallas. La idea es extraer 30,3 kg de oro, cuatro mil 100 kg de plata y dos mil 700 kg de bronce de todos estos dispositivos descartados por los japoneses”, según un re- porte publicado el 13 de febrero de este año en el sitio digital Economía circular y Minería urbana.

¿Puede entonces llegar a ser más rentable reciclar que extraer los minerales de la tierra? Parece que sí. Esa última acción para fabricar dispositivos electrónicos es 13 veces más cara que obtenerlos mediante aparatos usados, revela un estudio de la revista científica Environmental Science & Technology, al que hace alusión el portal de noticias BBC Mundo en un artículo publicado en julio de 2018.

El sistema de usar y desechar es poco rentable económicamente. Una salida a esta situación recae en las iniciativas ligadas a la llamada Economía Circular, que fomentan otros estilos de consumo, como la minería urbana. Esta consiste en reciclar los materiales de valor presentes en los residuos electrónicos para confeccionar nuevos dispositivos. En otras palabras,  multiplicar el valor sin hacer otro gasto.

La nueva basura

 La minería urbana, como modalidad del reciclaje, está de moda. Análisis económicos y científicos avalan la importancia de este nuevo sistema, que permite sortear el aumento de los precios de las materias primas y de las importaciones, alivia la escasez de algunas de estas en el mundo y facilita avanzar hacia una economía circular, pues los productos básicos pueden volver a emplearse y tener otra vida útil. 

Está sucediendo ya con el oro, que se emplea en di- versos componentes de las computadoras y celulares por sus buenas propiedades conductoras. También en estos aparatos electrónicos hay otros metales preciosos como la plata, el cobre y el platino o materiales pe- sados como  hierro y aluminio.

No obstante, la minería urbana actualmente se con- centra en países desarrollados, donde es mayor la cifra de desechos electrónicos debido al alto consumo de dispositivos.

Un informe de Global E-waste Monitor* señala que, en 2016, los países generaron 44,7 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos, lo que representa 6,1 kilogramos anuales por habitante (kg / hab), frente a los 5,8 generados en 2014. Esas cifras son equivalentes a cuatro mil 500 torres Eiffel al año y se prevé que el volumen de estos residuos aumente. Asia fue la región que más generó, le siguieron Europa, las Américas, África y Oceanía.

¿Cómo funciona la minería urbana?

 Veena Sahajwalla, profesora y directora del centro SMaRT de la universidad australiana Nueva Gales del Sur,  lideró el desarrollo de un prototipo de mina urbana  que transforma los residuos electrónicos: extrae aleaciones de cobre, estaño, paladio y genera fibras de plástico y vidrio que pueden reutilizarse por la industria cerámica o impresión 3D.

Las instalaciones de minería urbana diseñadas en el centro son pequeñas factorías, como refiere el sitio Nobbot. Pueden instalarse en poco más de 50 metros cuadrados y consisten en una serie de máquinas y dispositivos modulares que transforman los ordenadores, los smartphones o las impresoras descartados en materiales con una nueva vida útil. El primer paso es la división de piezas y luego se pasa a la selección.

El proceso —describe el sitio— puede ser de forma manual o mediante un sistema robótico capaz de identificar las piezas útiles. Después se usa un horno de precisión donde son fundidos cada uno de los materiales residuales con la finalidad de crear elementos que puedan reintegrarse en cualquier proceso productivo.

De Ziya a Brasil

Ziya es un barrio situado junto al puerto de Tianjin al noreste de China. Allí los depósitos de chatarra llegan a más de un millón de toneladas de objetos usados que podrían producir otras miles de cobre, hierro y aluminio para refundirlas y fabricar cables, latas y alambres. Al otro lado del planeta, en Brasil, estos depósitos proveen de sustento a miles de personas que viven de la recolecta de basura y del reciclado.

Pero ese potencial tiene un lado peligroso. La acumulación de residuos electrónicos es también fuente de contaminación si estos son manipulados incorrectamente.

 En varias bibliografías que tratan este tema aparecen las siglas RAEE, que es la manera simplificada de hablar de los Residuos de Aparatos Eléctricos o  Electrónicos, aquellos que cuando se desechan o descartan de forma incorrecta por parte de una persona o entidad, pueden contaminar el suelo, las fuentes de agua, el aire y afectar la salud, pues contienen sustancias tóxicas como plomo, cadmio, cobalto, mercurio, arsénico y selenio.

Las baterías de los controles remotos para el televisor, los aires acondicionados o ventiladores que botamos a la basura tienen plomo, que al acumularse en el organismo afecta el cerebro, el hígado, los riñones y otros órganos. De igual manera, el mercurio daña el sistema inmunológico y nervioso, el aparato digestivo, la piel, pulmones y riñones, como refiere la bibliografía médica. Para otros componentes de la naturaleza estas sustancias también traen consecuencias negativas. El arsénico, por ejemplo, es bien absorbido por las plantas, y cerca de cultivos provoca contaminación en los alimentos. Del mismo modo, la quema de residuos electrónicos en entornos abiertos, para aislar metales como el cobre de los cables, provoca la liberación de  sustancias venenosas que “ensucian” el aire.  

¿Existe en Cuba minería urbana?

 Según la visión de Juan Ruiz Quintana en su libro La minería en Cuba, una aproximación, en el archipiélago los primeros pasos en la minería urbana podrían identificarse a partir de la recuperación de materias primas, principalmente como fuente de suministro de chatarras ferrosas y no ferrosas, y en menor grado en el rescate de los áridos para la producción de mezclas asfálticas emplea- das en la rehabilitación de vías y canteras.

Entonces, ¿podemos hablar de minería urbana en Cuba? ¿Dónde una persona puede depositar su microondas, televisor o refrigerador en desuso? ¿Está permitido botarlos en los basureros al doblar de la esquina del barrio? Cuba no se ha caracterizado por ser una sociedad de consumo, donde el nivel de fabricación, derroche y desecho es alto. Por tanto, la inversión necesaria para acometer la minería urbana no se justificaría, al menos a un corto plazo.

  Dayamí Suárez Ramos, vicedirectora general de Inversiones, Calidad y Comunicación Empresarial de la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas, dice que no se llega a ese punto, pues una de las tantas funciones de la entidad, “por la que se aboga para que se realice bien”, es la recuperación de 16 productos, como son frascos de cristal, papel, cartón, plástico, acero, hierro fundido, acero inoxidable, plomo y bronce.

 Durante el XV Congreso Internacional de Reciclaje, celebrado en el contexto de la III Convención y Exposición Internacional de la industria cubana CUBAIN- DUSTRIA 2018, en La Habana, se desarrolló el taller de intercambio para mejorar la recuperación de chatarras electrónicas con una empresa extranjera especializada y con la participación de todas las Empresas de Recuperación de Materias Primas de Cuba.

“A partir de ese momento se evidenció un crecimiento en la recuperación, clasificación y valor agregado de este renglón. Se planificó un precio de 350 dólares por tonelada y se lograron exportar 585,4. Por esta exportación, se ingresaron 120 mil dólares; el país no invirtió.

“También clasificamos en bajo, medio y alto grado las placas de cualquier equipo electrónico: desde las computadoras, las de plantas de telecomunicaciones y telefónicas, discos duros hasta radios; en fin, todos los equipos que cuenten con una placa de circuito integrado. No es lo mismo exportarlas mezcladas, que clasificadas.

*Global Ewaste Monito- res un esfuerzo colaborativo de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), representada a través de su Vicerrectorado en Europa, el Programa de Ciclos Sostenibles (SCYCLE), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (UIT). ISWA). Ilustración Ricardo Valdivia    

En la recuperación se obtuvo un incremento en un 13 por ciento (641 toneladas) con respecto al plan”,  manifestó Suárez Ramos. Sobre el valor de una planta para refinar estos productos,  la ingeniera explicó que varía según la complejidad de cada  proceso y del material que se quiera obtener. “Y solo existen en las potencias desarrolladas”. En Cuba “sí se recupera plata, fundamentalmente, del líquido fijador de placas radiográficas (44 mil 157 toneladas al cierre del 2018) y de las propias placas radiográficas; de las de computadoras no, porque el país  no cuenta con plantas de refinación.

“La recuperación se realiza en todo el archipiélago a través de las Empresas de Recuperación de Materias Primas provinciales y el procesamiento se efectúa en la planta procesadora perteneciente a la empresa de la provincia de Artemisa.

 “El año pasado se logró la mayor venta de plata en los últimos diez años (354 kg), por la puesta en marcha de un equipo de refinación. Desde el 2014 al cierre 2018 las ventas ascienden a 851 kg”, agregó la especialista. Los televisores pasan de una generación de familia a otra. Lo mismo sucede con las lavadoras y los refrigeradores. Casi nadie desecha; no como en las sociedades de consumo, donde con frecuencia cambian de equipos electrodomésticos, también porque ya vienen diseñados para tener un periodo de vida específico.

  Sin embargo, también en la Isla la tecnología gana espacio en la cotidianidad de las personas, cada vez más todos quieren el último teléfono inteligente que salió al mercado. Y cada vez es más difícil sortear la obsolescencia programada.

Más de 5 millones 400 mil líneas activas soporta en la actualidad la red de telefonía celular en Cuba, de las cuales casi dos millones tienen habilitado el acceso a Internet. De manera simultánea se conectan cifras superiores a los 130 mil usuarios en la red 2G y más de 165 mil a la 3G; en tanto, ya se han registrado más de cuatro mil usuarios en la 4G, según datos publicados en la versión digital del periódico Granma el 22 de marzo de este año.

El contexto de cambio de 2G a 3G y pronto a 4G está implicando un aumento del desecho de celulares, y si la cifra de nuevos usuarios incorporándose diariamente sigue en ascenso, ¿qué hacer con los móviles en desuso?

“En efecto, la tendencia es al crecimiento en la generación de este tipo de ´desechos´, que hay que verlos como recursos.

Los celulares se reciclan también; se aprendió bien en el panel de intercambio y luego se hicieron capacitaciones en cada uno de los territorios. Pero ninguna de estas tecnologías se recicla dentro de nuestro país, como tampoco se fabrican, porque son muy costosas. Se hace en pocos países del más alto desarrollo”, advirtió la ingeniera Suárez Ramos.

 Lo que está en proyecto es el procesamiento de residuos sólidos urbanos, independientemente de lo que se recupera a través de las casas de compra a la población y del sector estatal, pues el objetivo es trasladar a los vertederos la mínima cantidad de desechos.

“La minería urbana lleva un nivel de especialización, inversión y financiamiento en tecnologías. altamente desarrolladas; en estos momentos no existen aquí las condiciones para ello”, insistió la ingeniera.

  ¿Y entonces, qué hacer con las baterías que hay en casa? ¿Cómo conseguir un reciclaje efectivo de dispositivos electrónicos en Cuba? Ya se convenían algunas ventas a países con la tecnología apropiada, aunque lo idóneo es enviarlas a un centro de reciclado urbano, ese que no existe todavía.

 

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario