El Muro de Berlín a la luz de Saturno. La homeopatía se desarrolla

Autor: 

Jorge A Bergado Rosado
|
22 Julio 2015
| |
28 Comentarios

Crédito de fotografía: 

archivos internet

Me gusta: 

Varios artículos en esta revista y otras publicaciones han explicado con detalles los principios y procederes de la homeopatía. Recordemos brevemente que esta técnica terapéutica fue inventada por el médico alemán Samuel Hanneman en el siglo XVIII. Inspirado por una experiencia personal al consumir una droga que le hizo presentar síntomas de paludismo, propuso una hipótesis, tal vez interesante, pero jamás probada por él ni por ninguno de los que le han sucedido. Y aún carente de comprobación experimental, Hanneman y sus seguidores le dieron el carácter de ley o principio: El Principio de los Similares, lo similar cura lo similar, lo que te produce un síntoma te lo quita. Este supuesto principio, no olvidarlo, no pasa de ser una hipótesis, pues jamás se ha comprobado.

El segundo principio de la homeopatía es aún más discutible, el llamado Principio de las Diluciones, tampoco demostrado y que contradice al más elemental sentido común cuando asegura que mientras más diluida esté una sustancia, más potente es su efecto, siempre y cuando en cada paso de dilución se agite fuertemente el contenido.

Las diluciones homeopáticas no son cosa de juego. Una dilución 30 CH es el resultado de disolver 1 cc de la sustancia en cuestión en 99 de agua y agitar. De esa mezcla, ya aguadita, se toma 1 cc y se disuelve nuevamente el otros 99 cc de agua, y eso se repite 30 veces. Dicho en pocas palabras, para lograr una dilución de ese valor en un solo paso tendríamos que echar nuestro mililitro en un recipiente esférico lleno de agua, solo que nuestro recipiente necesitaría un diámetro de ¡131 años luz! para acomodar ese volumen de agua. En otros términos, para estar seguro de recibir al menos una molécula del compuesto original tendría que beberse un balde del tamaño de nuestro querido y contaminado planeta. Por suerte los queridos cocineros de mi centro no han se han convertido a la homeopatía culinaria, aunque a veces tengo dudas.

Pero a pesar de desplantes, hipótesis no probadas y diluciones cósmicas, Hanneman introdujo en su práctica un intento de algo parecido a la ciencia. Probings, se les llamó; pruebas. ¿En qué consiste un probing? Sencillo, la persona (un voluntario sano) ingiere una dosis de producto a probar y hace un recuento detallado, durante días de todo, todo lo que siente. Cualquier molestia física o anímica es anotada prolijamente y convertida en síntoma remediable por el preparado en cuestión.

Hanneman utilizó siempre sustancias de orígenes diversos, es decir animal, vegetal o mineral, pero sus seguidores han ampliado el listado, como no.

A modo de ejemplo hoy les presento dos nuevos productos homeopáticos: muro de Berlín y luz de Saturno. Veamos los detalles de cada uno según los reporta el sitio digital homeopático de internet Interhomeopathy.

Con relación al remedio “muro de Berlín”, dice el autor Kees Dam, que se ha convertido en uno de sus favoritos luego de realizar algunos probings, aunque su introductor a la “farmacopea” fue el irlandés Declan Hammond. Este caracteriza su utilidad en situaciones de prohibición y separación (que es algo que los muros suelen hacer) y por tanto útil para aliviar la opresión en cualquiera de sus formas (política, familiar, sexual o religiosa) a hijos de padres ambiciosos que los compulsan, y otros estados similares como la sensación de angustia opresiva de, por ejemplo, un litigio judicial.

¡Qué cosa maravillosa! Ya los griegos tendrían alivio a la opresión del FMI, el BCE y la Merkel, las niñas secuestradas por Boko Haram se sentirán liberadas y hasta los decapitados por el EI tendrían inmediato consuelo a sus pesares. Y para la salud la lista incluye: asma, opresión del pecho, sofocación, dolor opresivo de la cabeza, depresión, fotofobia, infartos cerebrales, rigidez de las articulaciones, úlceras, narcolepsia e insomnio. De estas dos últimas se me hace difícil ver como se reconcilian con la Ley de los Similares.

No refiere el autor de la página cómo se prepara este homeopático. Puedo imaginar que un pedazo triturado del muro de Berlín disuelto en agua es todo lo que se necesita, y que tampoco tiene que ser muy grande, con solo un gramo del muro original se pueden preparar millardos y millardos de dosis de este logro de la ciencia homeopática.

Patricia Maher, homeópata, astróloga y autora del artículo sobre “luz de Saturno” es más explícita en este aspecto:

El remedio fue hecho exponiendo lactosa en polvo a un potente telescopio en Boston, enfocado al planeta Saturno durante abril de 2009. El remedio fue triturado a 3C (¡cuidado que ese es fuerte!) y por un grupo de siete personas (cuatro mujeres y tres hombres) en Buffalo, Nueva York en la noche del 25 de julio de 2009.

Los resultados del probing son relatados con prolijidad usual y comienza refiriendo:

El proceso de trituración comenzó con risitas y tonterías y todo el tiempo se habló sentirse “colocado”, arriba (high). Los sentidos estaban distorsionados. Un probando afirmó haber visto salir humo del polvo mientras lo trituraba…Los probandos reían hasta las lágrimas… ¿cuándo fumaste yerba por primera vez?

Sigue una larga descripción de quesos y pizzas, un toque de erotismo, Woodstock, accidentes, tornados, el calentamiento global y el fin del mundo, como sucede en cualquier conversación entre personas que comparten una noche bajo el influjo de la luz de Saturno en polvos homeopáticos. También hubo síntomas registrados (aunque el controlador del experimento tuvo dificultades para registrar con exactitud el tiempo):

Escozor, especialmente las mujeres tuvieron mucha picazón, en la cabeza, la nariz, los ojos que iban y venía en oleadas. Deseos de bostezar y estirarse. Calor, mucho calor, sudoración del cuerpo y las manos. Ojos y nariz picosos, lagrimeo y flujo nasal. Extremidades entumecidas, mano derecha rígida y ardentía, dolor en hombro izquierdo. Distorsión del sonido, incoordinación. Frecuente micción.

Evidentemente, con ese original, riguroso y divertido experimento, la homeopatía encontrará usos inmediatos a la luz de Saturno para contribuir al mejoramiento de la salud humana.

Como botón de muestra de la profundidad y enjundia del pensamiento homeopático, les dejo con las conclusiones del homeópata Kees Dam sobre el probing del “muro de Berlín”:

Después de esta presentación del muro de Berlin en el viaje en bote, la atmósfera en el grupo cambió de la armonía y comprensión mutua a la discordia (¿un síntoma del muro de Berlín?). Una parte tenía cierta aversión  arguyendo que bien podríamos comenzar a probar una cuerda o las paredes de una prisión. Una participante confesó que se había molestado mucho cuando escuchó que a su esposo le habían prescrito el muro de Berlín y que este no era un “remedio”. Otro grupo clamaba que el muro de Berlín era un objeto construido por el hombre, un concepto que separa, divide, tapia mecanismos (de supervivencia) presentes en los países civilizados de occidente y, por tanto un remedio potencial de profunda acción para muchos pacientes. La discusión se hizo un poco emocional, y yo, una de las partes, tenía la impresión de no ser escuchado, como si hablase con una pared y por tanto tampoco podía escuchar. Por fortuna pudimos eliminar los muros en el curso de la noche. Debo confesar que los mismos controvertidos sentimientos me asaltaron cuando escuché por primera vez sobre el muro de Berlín como remedio homeopático. Pero mi “muro de Berlín” se derrumbó cuando confié y creí a mis ojos observando los efectos del muro de Berlín como remedio homeopático.

Sin dudas, una ciencia en pleno desarrollo.

 

http://www.interhomeopathy.org/trituration_proving_of_the_light_of_saturn

http://www.interhomeopathy.org/berlin_wall

28 Comentarios

Comentarios

Páginas

Añadir nuevo comentario