Nuevas fronteras para la biodiversidad en Cuba

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
|
09 Febrero 2017
| |
0 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Rolando Padilla Hernández

Me gusta: 

¿Cómo cuidar el medio ambiente? ¿Cuáles son las áreas más necesitadas? ¿Quiénes son los responsables de velar por su seguridad? ¿Es tarea de uno o de muchos? Algunas de esas interrogantes hasta ahora quedaban sueltas y requerían de un plan de acción.

La Agencia y la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) durante los últimos años trabajaron en la conformación del Programa Nacional para la diversidad biológica en el período 2016-2020.

El documento se presentó recientemente en la capital cubana y recoge un grupo de objetivos y metas necesarios para auxiliar la preservación de los recursos naturales existentes y alcanzar el desarrollo sostenible.

No es el único proyecto de su tipo en Cuba. Desde 1999 el país cuenta con una Estrategia Nacional para la Diversidad Biológica, la cual ha sido reforzada, ampliada y reorganizada hasta llegar al proyecto actual.

Entre los principales objetivos del programa se encuentra la conservación de los hábitats, las especies y los genes. Aspira a controlar las amenazas hacia los ecosistemas y la diversidad biológica. También promueve la concientización a nivel de país y el incremento de las capacidades nacionales para hacer frente a la situación.

Además se compone de veinte metas. Estas no solo constituyen la estrategia de acción de los próximo tres años, sino que señalan quienes son los organismos responsables, a parte del CITMA, de velar por su adecuado cumplimiento.

Daisy Vilamajó, miembro del Instituto de Ecología y Sitemática y una de las desarrolladoras del proyecto, señaló que las veinte trazas cubanas coinciden con algunas de las Metas de Aichi, impulsadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y contribuyen a promover la aplicación coherente y eficaz de los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Vilamajó explicó que las normas cubanas fueron concebidas para adecuarse a las condiciones nacionales. No obstante, los puntos aprobados en Aichi, son muy completos, pues pretenden la integración regional en cuento al cuidado de los recursos naturales.

La especialista de la Dirección de Medio Ambiente del CITMA, Lourdes Coya puntualizó que el programa también cuenta con mecanismo de seguimiento y control para verificar su cumplimiento. Para ello existe un grupo técnico encargado identificar las acciones pertinentes y de evaluar la movilizaión de los recursos.

También cuenta con directrices para organizar el trabajo cunjunto entre diferentes organismo del Estado.

Uno de los sectores que se prentende implicar mejor en el Programa Nacional sobre la Diversidad Biológica 2016-2020 es el turismo. De acuerdo con Vilamajó, hasta 2014 los esfuerzos de esa área habían alcanzado un bajo cumplimiento.

El texto estratégico además un soporte para ayudar a la inclusión de Cuba en la Iniciativa para el Financiamiento de la Biodiversidad (BIOFIN). Este último es modelo de análisis para diseñar las estrategias de movilización de los recursos financieros y que contribuyan al cumplimiento de los Objetivos de de Desarrollo Sostenible

Según Gloria Gómez País, miembro de la Dirección de Medio Ambiente del CITM, la participación de Cuba en BIOFIN es un instrumento clave para poner las finanzas y la economía al servicio de la biodiversidad. 

Galería
0 Comentarios

Añadir nuevo comentario