Nuevas perspectivas para una antigua escuela

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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24 Febrero 2017
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La obtención de biocombustibles a partir de alimentos como la soya, los aceites comestibles obtenidos de determinadas semillas o el etanol de la caña de azúcar se ha convertido en una problemática internacional. De acuerdo con José Sotolongo Pérez, especialista del área de Desarrollo de la BioFAM y asesor del proyecto BIOMAS Cuba, numerosos científicos y activistas políticos denuncia esa práctica en todo el mundo.

A pesar de las ventajas de los biocombustibles, su preparación a partir de alimentos desfavorece la producción de la comida, un bien de primera necesidad y escaso en muchas regiones del mundo.

Desde Cuba, y particularmente desde la Estación Experimental de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey”, se buscan alternativas para contrarrestar la producción de biocombustibles líquidos a partir de alimentos.

Uno de los resultados más importantes de los investigadores del proyecto BIOMAS Cuba ha sido la obtención de biodiesel a partir de plantas oleaginosas no comestibles.

Estas son vegetales de cuyas semillas o frutos se pueden extraer aceites. Desde los años 90 del pasado siglo, la Estación Experimental “Indio Hatuey” se dedica al análisis de los componentes de las grasas resultantes de esos productos. 

Sotolongo Pérez afirma que en Cuba se han estudiado al menos seis variedades de oleaginosas no relacionadas con la alimentación. Una de ellas es la Jatropha curcas, cuyo aceite se usa desde hace mucho tiempo para fabricar jabones y velas.

El óleo no es comestible y se pude transformar en biodiesel mediante el intercambio de algunos de los elementos químicos de la sustancia y utilizando como catalizador un ácido. El aceite resultante también es útil para la fabricación de lubricantes para maquinarias, tan útiles como los combustibles, y en algunos casos más costosos.

Para producir oleaginosas y que estas no interfieran con la producción básica de la agricultura nacional, los investigadores de BIOMAS Cuba e “Indio Hatuey” han establecido un esquema donde se debe intercalar la siembra de granos como el frijol, el maní o el ajonjolí con las plantas que ayudan a la elaboración de biodiesel.

“Si se cuenta con una hectárea de tierra podemos utilizar alrededor del 60 o 70 por ciento de esta en la producción de alimentos y aproximadamente un 30 por ciento en la producción de energías. No hay contradicción en esto, las jatrophas no afectan a las plantas que nos reportan recursos alimenticios”, explicó Sotolongo Pérez.

En la actualidad, el país cuenta con una planta de tratamiento para la transformación de las oleaginosas en biodiesel en la provincia de Guantánamo. En ella se probaron las tecnologías involucradas y de acuerdo con los expertos se han obtenido importantes resultados a pesar de su carácter piloto.

Próximamente se inaugurará una nueva planta en Media Luna, provincia Granma y se proyecta establecer una tercera en Holguín.

“Estas son pequeñas plantas de tratamiento pero que pueden producir hasta 98 toneladas de combustible al año. Las oleaginosas y en particular las jatrophas estudiadas pueden convertirse en una fuente de materia prima importante para la industria química, cosmética y biofarmacéutica”, enfatizó el agrónomo.

El método todavía no es extensivo. Según Sotolongo Pérez se ha aplicado en sistemas descentralizados, es decir, en fincas de productores involucrados con la agroecología.

“Queda mucho por hacer todavía pero todo puede avanzar más rápido en la medida en que el propio ministerio de agricultura favorezca los biocombustibles,  teniendo en cuenta de que esas tecnologías pueden ser una necesidad y contribuyan  a bajar los costos de la producción de alimentos. También harían que nuestra agricultura fuera menos vulnerable y no dependiera del petróleo o de otras economías extranjeras”, expuso el asesor del proyecto BIOMAS Cuba

Donde todo comenzó

La agroenergía y la obtención de biocombustibles es uno de los sectores priorizados dentro de las líneas de investigación de la Estación Experimental “Indio Hatuey”. Dentro de esta rama también se estudia el proceso de gasificación a partir de los desechos de la producción agrícola en las fincas.

Otras áreas de interés de la institución son los sistemas de alimentación con pasto y los sistemas de alimentación animal en general; la producción agrícola diversificada; la búsqueda de modelos de desarrollo territorial rural y local sostenibles; y más recientemente se han involucrado en la preparación de céspedes para la ornamentación de campos de golf, estadios deportivos y jardines.

Acerca de la nutrición animal, el centro se ha destacado por sus investigaciones alrededor de plantas, ya insignes en “Indio Hatuey”, como la Morera, la Moringa y la Tithonia.

“Estas contienen más proteínas que muchos de los piensos industriales y reportan más ganancias en cuanto al peso de los animales y a la leche de vaca”, comentó a Juventud Técnica el doctor Fernando Funes Aguilar, uno de los fundadores e investigadores de la entidad.

La Estación Experimental “Indio Hatuey” fue fundada el 8 de marzo de 1962 con el objetivo de contribuir al desarrollo de la ganadería en Cuba. Fue la primera institución científica cubana dedicada la investigación agropecuaria.

En la actualidad sus proyectos se han expandido y pretenden auxiliar la formación de modelos agroecológicos que fortalezcan la economía local y nacional.

Giraldo Martín Martín, director del centro, afirmó que “Indio Hatuey” se está preparando para lanzar la propuesta de convertirse en una empresa de base tecnológica.

Hasta el momento, la estación es una entidad presupuestada que se subordina al Ministerio de Educación Superior. Martín Martín considera que el cambio les permitirá expandir sus esfuerzos, entablar mayores colaboraciones  con países extranjeros y beneficiar a sus trabajadores para poder evitar la “fuga de cerebros”.

Durante los últimos años, en la institución se han desarrollado proyectos con apoyo internacional como la agroenergía y la sericultura. Esta última es todavía un área de estudio menor pero se espera alcance mejores implicaciones en el futuro. 

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