Nuevo Decreto-ley regula uso de los Organismos Genéticamente Modificados

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
23 Julio 2020
| |
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El nuevo Decreto Ley (№4/2020) sobre el uso de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM)en la agricultura, publicado hoy en la Gaceta Oficial, fue presentado por directivos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en conferencia de prensa, y recoge la creación de la Comisión Nacional con este propósito.

Según Armando Rodríguez Batista, viceministro del CITMA, “esto es parte de un paquete de políticas del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación de Cuba y complementa otras que ya han salido como la de las Empresas de Biotecnología, de los Parques Científicos Tecnológicos y las Empresas de Interfase Universidad-Centros de Investigación-Empresas”.

La Comisión recién establecida está presidida por la titular del CITMA y participan en ella el Ministerio de la Agricultura (MINAG) y el de Salud Pública (MINSAP). Entre sus deberes se encuentra lograr la integración del accionar científico, productivo, regulatorio, ético y educacional para el establecimiento de una base normativa y metodológica sólida sobre el uso de los OGM.

Por su parte, el máster Antonio Casanova Guilarte, director de control ambiental de la Oficina de Regulación y Seguridad Ambiental del CITMA señaló que “el Decreto Ley es aplicable a todas las actividades en el sector de la agricultura que involucren OGM en el territorio nacional (uso experimental, investigación, ensayo…)”.

Aclaró además, que entre las funciones de la Comisión “está adoptar decisiones relacionadas con la investigación, desarrollo, producción, uso, importación y exportación de los OGM.

“Así como recopilar y brindar la información requerida para cumplir las obligaciones que emanan de los instrumentos internacionales, en particular las del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología”.

Entre los principios fundamentales de esta política está el incorporar el uso ordenado y controlado de los Organismos Genéticamente Modificados en los programas de desarrollo agrícola, como una alternativa más para incrementar la productividad.

También asegurar que todas las actividades relacionadas con OGM que se ejecuten en el país, tengan una adecuada evaluación de riesgo, siguiendo los principios de precaución, transparencia en el manejo, la comunicación de la información y la responsabilidad ético-científica.

Establecer un sistema único de trazabilidad y etiquetado de estos organismos previo a su comercialización, así como el etiquetado de productos que los contengan o hayan sido confeccionados a partir de ellos es otro de los principios a destacar”, aseguró el máster Antonio Casanova.

Adicionalmente, comentó Armando Rodríguez, viceministro del CITMA “esta política responde al principio rector 13 del Plan de Desarrollo 2030 que expresa que hay que alcanzar niveles de producción, industrialización y comercialización de alimentos que garanticen un alto grado de autosuficiencia en este terreno y el incremento de las exportaciones”.

Por supuesto, aclaró, “no estamos diciendo que este es el camino sino una alternativa más y es muy importante su vínculo con el momento que el país está atravesando en el impulso de la soberanía alimentaria y nutricional sobre las bases de la ciencia, la tecnología y la innovación autóctona.

“Son bienes creados en Cuba y una opción para la producción de semillas para el avance agrícola, lo cual hace que esta política sea completamente coherente con un desarrollo sostenible, de la agroecología, de la agricultura convencional y con otras tecnologías que promoveremos en otros espacios como la agricultura de precisión”.

Un poco de historia

En Cuba, en 1996, especialistas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología obtuvieron las primeras plantas transgénicas a nivel de laboratorio, lo cual abrió el camino a la manipulación de genes capaces de conferir determinadas propiedades, por ejemplo, el incremento de la tolerancia a insectos y a enfermedades ocasionadas por hongos.

Por su parte, en el año 2008, después de someterse a varios años de prueba y recibir la autorización de las agencias regulatorias, en la Isla fueron sembradas seis mil hectáreas de las semillas de maíz transgénico FR-Bt1, creadas por el CIGB, que presenta dos modificaciones genéticas: una que busca la resistencia a los herbicidas, y otra que se destina a hacer invulnerable el cultivo a la palomilla del maíz. Esos sembrados se distribuyeron en La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba.

El reportaje “Tamal de genes”, publicado por Juventud Técnica en el año 2017 daba cuenta de un amplio abanico de opiniones sobre el uso de OGM en Cuba en la comunidad científica y ambientalista, relacionadas con aspectos éticos, económicos y biológicos, debate que no ha calado en la población por la complejidad del asunto y el laconismo mediático.

El texto recogía opiniones de varios científicos a diversos medios de comunicación. El doctor en Ciencias Luis Montero Cabrera, miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba, había declarado en su momento a Cubadebate que “sería irresponsable decir que cualquier alteración en el entorno no va a producir ningún problema”, pero defendía que es muy difícil que llegue a pasar, porque con las regulaciones que existen es poco probable que se masifique algo que pueda causar problemas.

Por su lado, el doctor en Ciencias Giraldo Martín, director de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, de Matanzas, defensor de la agroecología, comentaba sus recelos sobre la transgénesis vegetal: “La cuestión fundamental está en el modelo de agricultura que exigen los transgénicos. Está basado en los grandes paquetes de insumos, de fertilizantes, de plaguicidas”.

 

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