Orlando Rey Santos la COP 26 pudiera tener resultados satisfactorios

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
04 Noviembre 2021
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tomada de: www.ambientum.com)

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La 26 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 26), pareciera que va a tener los resultados esperados.

Diferentes acuerdos relacionados con la preservación de los bosques y la reducción de metano (gas de efecto invernadero), refrendados hasta el momento, han creado expectativas favorables.

Sin embargo, ¿serán esos acuerdos suficientes?, ¿los países podrán acometer lo pactado? ¿cumplirá la cumbre los objetivos propuestos?

En relación a estos y otros temas la revista Juventud Técnica entrevistó a Orlando Rey Santos, asesor del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) sobre cambio climático.

Según el experto “los acuerdos que se han tomado hasta ahora son sin duda importantes, pero es necesario precisar que no son resultado de las negociaciones de la COP 26.

“De hecho, el acuerdo o meta sobre el metano se había anunciado previamente y del relativo a los bosques conocimos durante la llamada Cumbre de los Líderes que tuvo lugar los días 1 y 2 de noviembre. En realidad, ahora es que comienzan las negociaciones y solo se tendrán sus resultados alrededor del 12 de noviembre.

“Estas negociaciones tienen como propósito principal concluir deliberaciones que están pendientes y en algunos casos ya atrasadas y que son necesarias para implementar efectivamente el Acuerdo de París. También se deben comenzar aquí procesos importantes, como es el que debe producir una nueva Meta Global sobre la Financiación Climática”.

De igual forma, Orlando Rey precisó que “los acuerdos sobre metano y deforestación, así como otros que se están fraguando en estos días, son de naturaleza más política, no son vinculantes, y no se adoptan por Decisiones de la Convención, sino por la voluntad de los líderes y países que los suscriben.

Orlando Rey Santos, asesor del CITMA sobre cambio climático. (Foto tomada de: www.vanguardia.cu)

En cuanto a nuestro país, aclaró que la Isla “ya se incorporó a la iniciativa sobre los bosques y está dando pasos respecto a la que se propone reducir el metano”.

Asimismo refirió que “como país insular altamente vulnerable, Cuba está comprometida con las metas más ambiciosas para la mitigación del cambio climático. Al propio tiempo, advertimos que estas metas deben ser impulsadas en el marco del Principio de las Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas.

“Quiere decir que no pueden ser igual los compromisos de Cuba, que apenas contribuye con el 0,1 por ciento de las emisiones globales, que las de un país como Estados Unidos, que es el principal responsable histórico del cambio climático inducido por el hombre.

“Por otra parte, para los países en desarrollo muy vulnerables, como es el caso nuestro, la prioridad está en la adaptación al cambio climático: cómo vivimos y nos desarrollamos en condiciones de un clima cambiante. Eso consume muchos de los esfuerzos y recursos de estas naciones que tienen, además, que alcanzar los objetivos de su desarrollo económico y social”.

El especialista subrayó que eso implica que, “los esfuerzos de los países tienen que ser adecuados y medidos a partir de sus circunstancias nacionales y no de patrones generales, que pueden conducir a valoraciones injustas y poco equitativas.

“Una cuestión muy perniciosa que dificulta tener un régimen climático que sea equitativo e inclusivo, son las medidas unilaterales que no permiten igualdad de oportunidades de acceso al financiamiento y las tecnologías.

“Esta es una carga que hemos experimentado por décadas a consecuencia del bloqueo económico, comercial y financiero que impacta negativamente sobre todas las esferas y sectores de la vida y la sociedad cubanas, incluyendo las políticas, programas y acciones para enfrentar el cambio climático y sus efectos”.

Igualmente manifestó que hay otros países que también son víctimas en distintas modalidades de medidas unilaterales, “lo cual constantemente criticamos en estos foros”.

¿Cómo llega Cuba a la COP 26?

El Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida), aprobado en abril de 2017, sentó las bases para que en la Isla comenzaran a realizarse acciones encaminadas a proteger nuestros recursos.

“Hemos logrado resultados muy importantes relacionados con la protección de las aguas, los suelos y los ecosistemas costeros, el cuidado de los manglares y los arrecifes de coral y la protección de la atmósfera”, apuntó el asesor del CITMA sobre cambio climático.

Durante la restauración de manglares como parte del proyecto Manglar vivo. (Foto: Cortesía de José Manuel Guzmán).

“También se avanza en el cuidado de la salud, las energías más limpias, el turismo, la agricultura y la seguridad alimentaria, todo ello con una visión integrada y un fuerte basamento en la ciencia.

“La Tarea Vida ha llevado a todo el país el debate sobre los impactos del clima y como prepararnos para en estas circunstancias, alcanzar el socialismo próspero y sostenible al que aspiramos. Todo ello ha servido de plataforma para reforzar otras aristas del trabajo ambiental, en materia de lucha contra la contaminación y la protección de los recursos naturales.

“Respecto a la mitigación, los principales compromisos del país están contenidos en la Contribución Nacionalmente Determinada cuya actualización presentamos a la Convención de Cambio Climático en septiembre de 2020. Esta incluye metas sobre energías renovables, eficiencia energética, transporte eléctrico, biogás y bosques”.

Cambio climático: una visión desde la ciencia

El cambio climático es una realidad y así lo han expresado en innumerables ocasiones expertos en el tema. De igual manera, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) creado en 1988, ha proporcionado durante estos años, evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre este asunto, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.

Al respecto, Orlando Rey comentó que “el Informe más reciente del IPCC advierte que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las actividades humanas son responsables de un calentamiento de aproximadamente 1,1 °C desde 1850–1900 y se prevé que la temperatura mundial promediada durante los próximos 20 años, alcanzará o superará un calentamiento de 1,5 grados.

“Además, el texto indica que el cambio climático está intensificando el ciclo hidrológico, lo que conlleva una mayor intensidad de las precipitaciones y las inundaciones asociadas, así como unas sequías más intensas en muchas regiones”.

Otras afectaciones están relacionadas con los patrones de precipitación, aumento continuo del nivel del mar, cambios en el océano como mayor acidificación, aumento de la frecuencia de las olas de calor marinas y la reducción de los niveles de oxígeno.

En el caso de las ciudades, “algunos aspectos del cambio climático pueden verse amplificados, en particular el calor y las inundaciones debido a episodios de precipitaciones intensas y al aumento del nivel del mar en las urbes costeras”.

Al referirse a los impactos en el país, Rey Santos señaló que “estudios nacionales advierten que en los últimos años se han observado cambios importantes en Cuba.

“En la Contribución Nacionalmente Determinada podemos leer que el clima es hoy más cálido y extremo, con aumentos en la temperatura promedio desde mediados del siglo pasado en 0.9 grados Celsius.

“Asimismo la última década del siglo XX y la primera del presente han sido las más cálidas de acuerdo a las mediciones históricas de la temperatura y que se registra el ascenso del nivel del mar en los últimos cuarenta años según mediciones en varios puntos del archipiélago cubano.

“Como factor negativo destacado, se resalta la notable disminución en la disponibilidad de agua, que se estima tiene reducciones de más del 20 por ciento respecto a 1990”.

“Otra tendencia que continuará su curso es el ascenso del nivel del mar que implicaría una disminución lenta de la superficie emergida del país y la salinización paulatina de los acuíferos subterráneos costeros, por el incremento de la intrusión salina y el consecuente avance de la cuña salina.

“Fenómenos que tendrían manifestaciones más graves en caso de huracanes y otros eventos meteorológicos extremos, producto de la sobrelevación del mar que agravaría las inundaciones costeras y contribuiría a la destrucción del patrimonio natural y humano cercano a la costa”.

El especialista advirtió que “está ocurriendo un cambio integral del clima en Cuba, caracterizado por una transición desde nuestra condición actual de país tropical húmedo hacia un clima tropical seco, con temperaturas promedio superiores a los 30°C, aproximadamente mil milímetros de lluvia promedio anual y 70 días con lluvia, condiciones que propiciarán el desplazamiento de los paisajes secos de la región oriental hacia otras zonas del territorio”.

COP 26 ¿el cambio esperado?

Para Orlando Rey sí es posible que esta cumbre llegue a mejor puerto que la pasada, en cuanto a los acuerdos y proyecciones que se tomen.

“La Conferencia anterior tuvo dificultades de entrada, pues debió celebrarse en Chile y esto no fue posible por la situación social en ese país. En esas circunstancias es que la acoge España, lo cual de algún modo salvó la situación, pero determinó de partida un comienzo complicado. Otros factores influyeron también en que quedaran muchos temas sin acordar.

“Ahora la situación es diferente en varios sentidos. Por un lado, hay nueva información científica muy concluyente sobre los impactos del cambio climático. Por otra parte, es evidente que los compromisos establecidos hasta hoy son insuficientes. El hecho de que el pasado año no se pudiera realizar esta reunión, acrecienta la tensión.

“En el 2023 debe haber una primera revisión global de los esfuerzos de los países y en el 2024 se espera que los estos comiencen a presentar sus nuevos reportes bajo el Acuerdo de París.

“Todo eso conduce a un espíritu general en la reunión, respecto a que es necesario culminar aquí los acuerdos pendientes, poner en orden los asuntos que se han ido postergando y avanzar en las nuevas medidas que se deben tomar”.

No será fácil aclaró Orlando Rey Santos, “las primeras negociaciones ya lo evidencian. Tal vez el punto más nocivo para avanzar aquí es el evidente incumplimiento de los compromisos financieros, por parte de los países desarrollados.

“En 2010 se acordó que para 2020 estos proporcionarían 100 billones de dólares (USD) a las naciones en desarrollo para que estas cumplieran sus metas de adaptación y mitigación. Once años después esos compromisos están incumplidos, y ahora plantean que solo para 2023 estarán en condiciones de honrar esa meta.

“Esa es solo la punta del iceberg del problema, los cien billones siempre fueron una meta insuficiente, mucho del dinero que hoy se entrega es en forma de préstamos. La financiación de la adaptación es muy limitada, entre otros muchos problemas que hacen de las finanzas climáticas un área muy problemática y que puede comprometer otros resultados.

“Por otra parte, bajo el Acuerdo de París (2015) y las Decisiones que se tomaron tres años después para su implementación (Katowice 2018), se han incrementado los requisitos para reportar las acciones nacionales, en lo que se conoce como el ̔Régimen de Trasparencia̕.

“Es una situación contradictoria y compleja, porque tenemos reglamentaciones más complejas y exigentes que cumplir, pero no hay ninguna evidencia de que se proporcionará el apoyo financiero y tecnológico para ello. Eso crea también tensiones en las negociaciones”.

No obstante, el asesor del CITMA manifestó que “creemos que el gobierno del Reino Unido y la Secretaria de la Convención están haciendo un gran esfuerzo. Es una reunión organizada en condiciones muy difíciles. En general son reuniones complejas en su organización, pero la COVID-19 duplica esa complejidad.

“Por ejemplo, ya un negociador en un área clave resultó positivo a la covid y todo ese equipo de trabajo tuvo que ser puesto en cuarentena. No hay modo de prevenir que no vuelvan a ocurrir situaciones como esta que pueden comprometer las negociaciones en un momento dado, pero, como balance general, podemos afirmar que están creadas condiciones de trabajo apropiadas para alcanzar los objetivos previstos.

“Sin embargo, alcanzar esos resultados finales, requerirá una alta voluntad política y mayor trasparencia y compromiso por parte de los países desarrollados, sobre todo respecto a las finanzas climáticas. Si estas circunstancias se alinean, pudiera haber resultados satisfactorios”.

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