El oteador de la prensa V: bermellones, ojalateros, calibanescos

Autor: 

Cristian Martínez González estudiante de Periodismo
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19 Octubre 2021
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Los fieles lectores de la columna «Buen Idioma» sabrán que, cada dos meses, les presentamos el espacio El oteador de la prensa. Quizás es la primera vez que nos lee y desconoce el significado de la voz oteador, la cual, según el Diccionario académico, significa ‘que otea’. No le dice mucho, ¿verdad? ¿Qué es otear entonces? De acuerdo con el lexicón, se deriva del antiguo oto ‘alto’, y este del latín altus. Se emplea con dos sentidos: ‘registrar desde un lugar alto lo que está abajo’ y ‘escudriñar, registrar o mirar con cuidado’.

Es, precisamente, la segunda acepción de otear la que impulsa esta entrega bimestral. En la primera edición de El oteador de la prensa reflejamos cuál sería su misión principal: navegar las páginas de la prensa cubana con el objetivo de reunir un grupo de voces que, en los últimos meses, nos hayan resultado de interés, bien por ser curiosas, novedosas — o tal vez no tanto — , quizás por su etimología o, simplemente, por llamarnos la atención desde el punto de vista lingüístico.

 
 
 
 
 

Sobre variantes (no cepas), mipymes (no MIPYMES), bitcoines (no bitcoins) y vacunas anticovid (no antiCOVID) aún se continúa hablando en nuestros medios de comunicación. A ellas ya les dedicamos un espacio en ediciones anteriores; por eso, a las más de 50 palabras rastreadas por el oteador hasta el momento hoy les sumamos las siguientes:

1. Anirista

La voz anirista alude al ‘miembro de la ANIR, Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores’. Como es evidente, se trata de un sustantivo derivado de una sigla. En Cuba también contamos con casos similares: cederistas (CDR-Comité de Defensa de la Revolución), anapistas (ANAP-Asociación Nacional de Agricultores Pequeños’). Aunque no es usual la formación de nombres a partir de siglas, encontramos en otros países voces como pesoísta, derivada de PSOE-Partido Socialista Obrero Español.

2. Bermellón

Bermellón tiene en el Diccionario de la lengua española (DLE) tres acepciones: ‘cinabrio reducido a polvo, que toma color rojo vivo’, ‘dicho de un color: semejante al del bermellón’ y ‘de color bermellón’. Para cualquier hablante extranjero esta palabra tendría solamente esos significados, pero, para los posibles lectores de El oteador de la prensa, Bermellón es, también, el apellido de una (anti)conductora muy popular en la Cuba de 2021.

Se trata de Noelia Bermellón, personaje ficticio — aunque reúna en sí los rasgos que no debiera tener ningún presentador de nuestros medios — que cobra vida en La hora de Noelia, gracias a la interpretación de la actriz (no actora) Andrea Doimeadiós.

Así, como mismo se dice que hay muchos quijotes (en minúscula, pues alude a ese ‘hombre que, como el héroe cervantino, antepone sus ideales a su provecho o conveniencia y obra de forma desinteresada y comprometida en defensa de causas que considera justas’), también hay muchos bermellones (en minúscula también), puesto que la superficialidad de no pocos conductores y conductoras, el vestuario o maquillaje rimbombantes, las voces engoladas, las sonrisas fingidas, la poca cultura y hasta la nefasta capacidad de improvisación pululan, a despecho de algunos, en los medios de comunicación.

3. Calibanesca

Al pensar en el nombre Caliban (o Calibán) nos viene a la memoria el personaje ficticio de La tempestad, una tragedia de Shakespeare y, a la vez, recordamos el ensayo Caliban, del escritor cubano Roberto Fernández Retamar, publicado por primera vez en la revista Casa de las Américas, número 68, septiembre-octubre de 1971. A partir de este nombre propio y del sufijo -esca se ha formado el adjetivo calibanesca, el cual alude a lo ‘perteneciente o relativo a Caliban, personaje de una obra de Shakespeare’.

4. Cleptofilia

Las obras académicas consultadas no documentan el término cleptofilia, pero sí sus componentes: clepto- (‘robo’) y -filia (‘afición, simpatía o tendencia’). Así, dicho vocablo alude a la ‘excitación sexual por robar’. Se empleó en nuestra prensa en una noticia sobre Tetsuo Urata, un japonés de 56 años que fue arrestado por la policía de Beppu, pues había sido sospechoso de robar 730 piezas de ropa interior femenina de lavanderías.

5. Cumplesiglos

La grafía cumplesiglos, formada por analogía con cumpleaños, se empleó en la prensa en un artículo relacionado con el natalicio del comandante en jefe Fidel Castro Ruz. Este compuesto integrado por una forma verbal y un sustantivo es un nombre singular que no varía en plural. Conviene recordar que, en el 70 cumpleaños del líder histórico de la Revolución cubana, el poeta Jesús Orta Ruiz le dedicó los versos «El tiempo no devora redentores», en los que usó un vocablo similar: «Los pueblos, sin embargo, te dan rosas /, poemas y canciones más por cosas / de cumplesueños que de cumpleaños».

6. Ojalatero

En un trabajo periodístico, la colega Alina Martínez Triay nos recuerda que el término ojalatero «fue el ocurrente calificativo empleado por los patriotas cubanos que peleaban por la independencia en el siglo XIX para referirse a los nacidos en esta tierra que esperaban todo del poderoso vecino del norte y se pasaban la vida diciendo: “¡Ojalá intervengan los yanquis y nos den la libertad!”».

Ojalatero se ha formado a partir de la interjección ojalá (del árabe hispánico law šá lláh, ‘si Dios quiere’), la cual ‘denota vivo deseo de que suceda algo’, influido en su forma por hojalatero, como consta en el DLE. Esta obra académica documenta dicha voz desde 1899 y, actualmente, la marca como un adjetivo coloquial, ya en desuso, con el siguiente significado: ‘que, en las contiendas civiles, se limitaba a desear el triunfo de su partido’.

7. Revoliquero

Desde 1970 el DLE documenta el cubanismo revolico con el sentido de ‘revuelo’, es decir, ‘turbación o agitación’. Sin embargo, es probable que al leer esta palabra no la asocies inmediatamente con la acepción que ofrece el Diccionario académico, sino con Revolico, el conocido sitio web de clasificados en Cuba. En la prensa se usó dicha palabra en un contexto como este: «Los revoliqueros no se sonrojan cuando los fijan (hace alusión a los precios)».

https://dle.rae.es/revolico?m=form

8. Volcanológico

La erupción del volcán de Cumbre Vieja en la isla española de La Palma hizo saltar a las portadas informativas parte del léxico relacionado con los volcanes, también dormido durante años. Así, voces como erupcionar, flujo piroclástico y pirocúmulus se pudieron leer en las noticias relacionadas con este tema. Asimismo, voces como vulcanólogo y volcanólogo también activaron las «alarmas — léase dudas — lingüísticas — de los hablantes.

¿Es volcanológico o vulcanológico? Como explicó el Departamento de «Español al día», de la Real Academia Española, «se emplean y son válidas ambas variantes: volcanología, volcanólogo, volcanológico y vulcanología, vulcanólogo, vulcanológico (el DLE indica que del latín Vulcānus ‘Vulcano’, dios del fuego en la mitología latina), pero las preferidas en el uso son las primeras».

https://dle.rae.es/vulcanol%C3%B3gico?m=form

Esta es nuestra selección: ¿y a ti qué palabras te han llamado la atención en la prensa?

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