Poner la ciencia en lengua diaria y en manos de todos
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En tiempos en los que Google y Wikipedia se han convertido en dudosos árbitros de la verdad y cualquiera con la oportunidad de dejar su huella en el ciberespacio puede deliberadamente esparcir allí la confusión, encontrar una fuente de información fidedigna, organizada y de rigor científico –que además sea comprensible para cualquiera que no sea un experto en la materia- es un trabajo poco menos que abrumador.
Para muchos esa desconfianza es un efecto de rebote de la sociedad del conocimiento y habría avivado más fatalismo que sátira en Denis Diderot y sus enciclopedistas de la Ilustración; en cambio no para los más de trescientos profesores e investigadores de la comunidad universitaria cubana que contribuyeron a los cuatro volúmenes de 1000 preguntas 1000 respuestas.
Hace seis años ellos se vieron ante la propuesta de compendiar conocimientos actuales, útiles y capaces de familiarizar con la cultura científica a un público amplio, con el requisito adicional –y muy necesario- de que el resultado fuese visualmente atractivo.
Habiendo establecido esas precisiones, el 29 de noviembre de 2010, en una de las primeras reuniones del grupo de trabajo encargado de desarrollar esa obra, acordaron crear un producto ameno, portador de una ideología humanista y libertaria, utilizando imágenes de lugares, personalidades y hechos de trascendencia indiscutible que reflejaran lo cubano.
Desde ese momento acompañó a la iniciativa la atención del entonces titular de Educación Superior, ahora primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel y el asesor del Presidente, José Ramón Fernández, recuerda el Doctor Carlos Sánchez, coordinador general de la enciclopedia cubana 1000 preguntas 1000 respuestas.
Recabando en un acta que recoge las propuestas que salieron de esa reunión destaca que ese día definieron que el producto final tendría un formato de preguntas y respuestas, pues ello ayuda a concentrar la atención en un asunto; lo desarrollarían en cuatro grupos temáticos –universo y mundo inanimado; vida, biología y ciencias de la salud; sociedad y medio ambiente; e invenciones y matemática- a la vez que coincidieron en no referirse a la obra con un nombre técnico durante el proceso de concepción y, a propuesta del entonces Rector del ISDI, José Buendía, la llamaron “enciclopedia linda”.
Making off de una enciclopedia
“En tiempos complejos de investigaciones científicas y pseudocientíficas constituye una atinada decisión contar en Cuba con una publicación que esclarezca los conceptos y alcance de conocimientos esenciales para comprender el universo sin limitarse a la contemplación de los objetos, sino inoculando un pensamiento proactivo a la transformación”.
Así lo percibe al contemplar la obra final la Doctora Oneida Álvarez, vicepresidenta del Consejo Científico de la Universidad de La Habana, y sostiene que, si nos ocupamos de que 1000 preguntas 1000 respuestas llegue a todas las bibliotecas y escuelas, maestros y estudiantes urgidos de apropiarse de la rutina de autopreparación dispondrán de un arsenal adecuado para defender para emprender cada día su osada batalla por la educación y la cultura.
Propósito que confirma el Doctor Carlos Sánchez, al afirmar que la enciclopedia ha sido concebida como una obra de cultura científica, la cual se expresa en un sistema de valores materiales y espirituales que permiten al ciudadano asumir su responsabilidad social ante el desarrollo contemporáneo.
El colectivo que la escribió se nutrió de científicos cubanos del más alto nivel, quienes seleccionaron con esmero y cuidado las interrogantes que conjugaran práctica y saber, tratando siempre que el lenguaje fuese atractivo, y que la explicación de las repuestas reflejara logros de la ciencia y la técnica, así como la idiosincrasia del cubano forjada en los programas educativos y proyectos socioculturales del último medio siglo.
“Estos libros no son fruto de la sapiencia de una élite de superdotados -aclara su coordinador general-, es algo que ha sido viable gracias a la consagración solidaria y coordinada de más de mil colaboradores de Organismos de la Administración Central del Estado, Educación Superior, Salud Pública, el Ministerio de Ciencia, de Cultura y las Fuerzas Armadas que, sin tener la experiencia precedente en este tipo de trabajo, fueron movidos por el entusiasmo de conocer el impacto que tendría el proyecto”.
Además, resalta la vicepresidenta del Consejo Científico de la Universidad de La Habana, es una virtud de este texto rebasar la condición de enciclopedismo y presentar una obra sublime por ser popular y culta”.
En cuanto a su imagen, encargada a más de 250 diseñadores e ilustradores del ISDI, apunta que lo que más le ha complacido es el tomo Sociedad, pues las formas diversas de habilidad y convivencia humanas se presentan aquí a los jóvenes desde ópticas diferentes de antípodas ideológicas, lo cual considera como requisito esencial para su maduración intelectual y para contar con físicos, químicos, biólogos, matemáticos, médicos y técnicos que pongan sus saberes en función del progreso socioeconómico de nuestro país, la preservación del medio ambiente y la elevación de la calidad de vida.
“Queremos que Cuba sea una nación de hombres y mujeres científicos y humanistas al mismo tiempo –subraya- y esta obra puede favorecer ese propósito, por cual también constituye un aporte a la cultura cubana”.
Por otra parte, para el Doctor Carlos Sánchez 1000 preguntas 1000 respuestas ha sido la concreción de aquel pensamiento martiano expuesto en 1884 en el diario La América, de Nueva York: “…poner la lengua en ciencia diaria, he ahí un bien que pocos hacen”, lo cual hicieron posible el cuidado y experiencia de los principales sellos de literatura educativa en el país: Pueblo y Educación y Félix Varela, la crítica certera y constructiva de asesores pedagógicos del Ministerio de Educación y las encuestas que midieron el posible impacto y utilidad de la enciclopedia entre estudiantes y profesores de enseñanzas media y técnica.
Sus 376 autores principales -211 de la Universidad de la Habana- colaboraron en compendios que no solo discurren sobre la vida y la salud humana, sino también sobre matemática, física, química, ciencias económicas, pedagógicas, técnicas, de la comunicación y la sociedad.
El universo, la vida la sociedad y sus invenciones
Aunque esperaban no pasar por lo mismo que la célebre Encyclopédie francesa de Diderot que debió sacar muchos tomos complementarios, lo cierto es que el avance de la ciencia no cree en fechas límite y, cuando ya habían entregado a la imprenta la compilación final, tuvieron que hacer una salvedad para incluir a última hora la confirmación de la existencia de agua en el planeta Marte y que no perdiera la actualidad científica que siempre se quiso dar a la obra.
Detrás de ese empeño estuvo sin dudas el Doctor Ernesto Altshuler, coordinador del tomo Universo, quien opina que tal vez uno de los momentos más difíciles fue coordinar el diseño y las ilustraciones, donde se imponía un tipo de trabajo más novedoso, pero confía en que habrá valido la pena si, además de poner un compendio en cada biblioteca, los niños puedan llegar a comprar los volúmenes de la enciclopedia y familiarizarse con su contenido.
Considera también que 1000 preguntas 1000 respuestas es un buen complemento para lo que se da en las escuelas y, en el caso del tomo en el que trabajó junto a otros 43 expertos en Física, Astronomía, Química, Ciencias de materiales y complejidad, ello se logra abordando esas materias, así como la Geografía física y otros asuntos desde asuntos que no figuran en los textos escolares como el quantum entanglement o las nanociencias.
Similar camino siguen el volumen titulado Vida, gestado por el Doctor Armando Rangel, el Doctor Alberto Dorta y 72 profesionales de las ciencias biológicas y la salud; Invenciones, que contó con la experticia del Doctor Edwin Pedrero, el Máster Antonio Berazaín y 90 matemáticos y especialistas en Ciencias de la información; y el tomo Sociedad, organizado por la Doctora Leonor Amaro, el Doctor Francisco Figueredo y la Doctora Alba Pardo junto a 177 miembros de la comunidad universitaria habanera versados en de dieciocho dimensiones de las Ciencias Sociales.
Entre 2010 y 2014, el trabajo que esos expertos desarrollaban fue sometido a encuestas pedagógicas dirigidas a estudiantes y profesores de la enseñanza media para conocer cómo sería recibido y, aunque los libros que ellos vieron no tenían todas las imágenes, -señala el Doctor Carlos Sánchez- la respuesta fue magnífica.
Así también supieron que el volumen que probablemente llegue a gustar más será Vida, sobre todo por sus ilustraciones; mientras que por contenido salen ganado en esos sondeos Universo e Invenciones gracias a su enfoque de las ciencias exactas que en nada se parecen a los que el estudiante conoce en la escuela gracias a sus explicaciones amenas y comprensible algunas de las investigaciones más recientes en esas ramas.
Sin embargo ello no es motivo para arrojar conclusiones sobre la enciclopedia cubana 1000 preguntas 1000 respuestas; en su lugar la Doctora Oneida Álvarez recuerda que ese tipo de compendio demanda de continua revisión, actualización y enriquecimiento pues, “aunque los conocimientos no permanecen estáticos, se aspira a que estos volúmenes se conviertan en una obra viva y sensible a perfeccionarse a lo largo del tiempo”.
“También vamos a hacer una edición digital –puntualiza el coordinador general-, la cual tiene más posibilidades de extender su contenido y alcanzar a más público gracias a la variedad de soportes”, aunque insiste en que por ahora será más inmediata y accesible por su presencia en las bibliotecas, en consonancia con una preocupación del Primer vice-presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez que va a la par de la decisión de no poner ese compendio a la venta hasta tanto no llegue a la última de esas instituciones.
Libros versus motores de búsqueda
A pesar de que en los tiempos que corren predomina la búsqueda de información y conocimientos en fuentes digitales, el Doctor Carlos Sánchez sostiene que para el público cubano 1000 preguntas 1000 respuestas aún tiene de su parte la posibilidad de impactar como complemento para la enseñanza, especialmente para los profesores que imparten ciencias en el nivel medio y que carecen de una obra de referencia para estimular el pensamiento científico en sus alumnos.
“Hoy no se puede aspirar a cierto grado de desarrollo económico ni de ningún otro ámbito sin desarrollar antes el pensamiento científico, pues estamos en la sociedad del conocimiento y, aunque muchos crean que aún no hemos llegado a ahí, se trata de un factor que está detrás de todo: el transporte, las comunicaciones, la alimentación”; y por ello considera decisivo ampliar el acceso al saber.
Además, aventura el Doctor Altshuler, la vía para que esta enciclopedia sea una alternativa a otras fuentes de información y conocimientos, como por ejemplo la Wikipedia, es aterrizar los ejemplos de ciencia y técnica que plantea en la cotidianidad y, si además cuenta con caricaturas humorísticas que la acercan a nuestra realidad –como sucede en el tomo Universo- y se venden los tomos a un precio razonable, eso puede ser posible.





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