Publicar o no: una interrogante a responder

Autor: 

Jorge Núñez Jover
|
05 Enero 2019
| |
0 Comentarios

Me gusta: 

En los últimos años en nuestro país ha cobrado importancia el reconocimiento de las publicaciones científicas como criterio de evaluación de profesores e investigadores y de los programas e instituciones en que trabajan. No se trata tanto de una tendencia endógena, como un resultado de la reinserción internacional de la ciencia cubana, que tiene lugar luego de la desaparición del campo socialista mundial.

Hasta entonces, entre nosotros, publicar no era cuestión demasiado importante.

Con la URSS y otros de aquellos países, las comunidades científicas cubanas tenían sus más fuertes relaciones académicas. Y eso se quebró a inicios de los años noventa.

Ocurrió entonces una reorientación internacional de la ciencia cubana hacia nuevos circuitos científicos, donde la costumbre de medir el trabajo investigativo a través de publicaciones tenía ya entonces mucha fuerza. Para hacer valer sus currículos en los nuevos contextos, para los académicos cubanos publicar se convirtió una exigencia primordial.

DrC. Jorge Núñez Jover (Foto: Daymaris Martínez Rubio)
 

Muy brevemente puede decirse que la idea según la cual la contribución de la ciencia a través de las publicaciones en ciertas y determinadas revistas (no en cualquiera, por cierto) viene de la sociología de la ciencia norteamericana (R. K Merton a la cabeza) de los años 40. Según ella, la ciencia consiste en la extensión del conocimiento certificado y el motor de la ciencia es el intercambio de información por reconocimiento. Ese enfoque está claramente detrás del Science Citation Index, que sirve para medir la frecuencia de citas como expresión del reconocimiento otorgado y ha conducido a la consolidación del sistema del peer review en las comunidades científicas.

De es publicarlo. Sin embargo, los cubanos, en realidad, nos hemos sumado a esa práctica mucho más recientemente.

En estos años los sistemas de evaluación de personas y programas han incorporado los indicadores bibliométricos como una cuestión esencial.

Parece raro, pero la publicación de libros no se pondera igual y las buenas prácticas docentes u otras pueden ser menos reconocidas que publicar en buenas revistas. Como nos sucede en otras cosas, esos enfoques, habituales en otros contextos, no se han debatido en profundidad entre nosotros.

Veamos algunos presupuestos que están detrás del privilegio a la publicación.

1. Se asume que la meta principal de la ciencia es producir nuevos conocimientos.

Observemos que diferentes aspectos prácticos, vinculados a la ciencia, así como la capacidad para transferir y adaptar conocimientos, no se consideran importantes. Pero es posible imaginar otras metas: solución de problemas prácticos de agricultura, salud, etc., transmisión de educación científica a la población, contribución a la educación en general, garantía de autonomía de un país en ciertas áreas, tareas de la defensa, intervenir en el debate público sobre ciertos asuntos, el asesoramiento científico, entre otros muchos. Privilegiar la producción de conocimientos es excesivo.

2. Se supone que el conocimiento es intrínsecamente benefi cioso por supuesto publicado y que la sociedad recogerá sus frutos más temprano que tarde.

Ese supuesto es importante porque solo así se justifica la inversión en ciencia, cada vez más cara.

A esta concepción se le ha denominado “empujón de la ciencia”: la ciencia genera tecnología y esta la innovación a lo que sigue el crecimiento económico, el desarrollo, el bienestar, etc. Hace mucho que las políticas científicas y tecnológicas de los países desarrollados dejaron a un lado ese modelo y trabajan por articular férreamente ciencia, tecnología e innovación.

En los países subdesarrollados todavía aquel cuento de hadas tiene público.

La experiencia en Cuba nos dice que convertir el conocimiento en productos, bienes y servicios que generen bienestar humano no es algo simple y requiere mucho más que publicar en buenas revistas.

Por otra parte, el supuesto de que el conocimiento siempre es benefi cioso no es hoy aceptado. Bastacon mirar los daños ambientales, las desigualdades sociales asociadas al conocimiento, el desarrollo armamentista, etc.

3. Se supone que el producto científico se encuentra en las revistas científicas.

Sin embargo, en la ciencia las comunicaciones informales pueden ser muy importantes. Por ejemplo, lo que se denomina “conocimiento tácito”, que consiste en la asimilación de saberes y técnicas a travésdel trabajo compartido y las relaciones entre colegas es fundamental para el desarrollo de la ciencia.

En los mismos países donde se generó el “publicar o morir” han surgido muchas críticas al ideal den la medición de la ciencia centrado en la publicación.

Los estudios demuestran que cerca de un 90 por ciento de lo que se publica no es leído; dicen también que el contenido de los trabajos que se publican en las revistas, casi todas en inglés, son más cercanos a las modas de los países desarrollados que a las necesidades de los países en desarrollo. Más recientemente el dios mercado se ha metido de lleno en las publicaciones que ahora cobran por publicar en ellas. Hay evidencias de que en no pocos casos el rigor del peer review se está afectando.

Hay que decir que en ciencias sociales y humanidades el ideal de publicar en revistas indexadas, los indicadores bibliométricos, etc. no suelen ser de fácil aceptación. Por ejemplo: ¿Por qué un buen ensayo publicado en una revista cultural es menos considerado que un artículo en una revista extranjera? ¿Por qué los libros son tan poco apreciados?

A mi juicio, los indicadores para estimar las contribuciones científicas deben ser tan variados como las contribuciones mismas. Negar el valor de publicar es necio, pero creer que publicar constituye lo más importante y que eso es lo que merece ser reconocido mediante premios, ascensos, etc. resulta aún más necio.

Las prácticas científicas y tecnológicas que deben contribuir a nuestro desarrollo social, económico, político, cultural, al manejo efectivo de los riesgos, a controlar el cambio climático y cuidar el medio ambiente, deben cumplir una diversidad de funciones y esa diversidad de funciones requieren maneras diferentes de estimar, valorar y premiar esas contribucion

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario