¡Qué paso más chévere!

Autor: 

Tomás Inda
|
29 Septiembre 2014
| |
0 Comentarios

Me gusta: 

Agonizaba casi el siglo XX, cuando una nueva criatura brotaba de sus cansadas entrañas, la fotografía digital, que a golpe de tecnología ha espigado de manera vertiginosa, planteándole a sus hacedores un dilema: adaptarse o desaparecer.

No es pretencioso asegurar que en muchos ambientes resulta inevitable la sustitución de la fotografía clásica. El apoteósico avance de la técnica digital, decidido por las transnacionales que dominan el mercado de la fotografía, y el impacto en la vida cotidiana de las tecnologías de la comunicación, hacen imparable ese relevo, aunque no pueda desdeñarse el antiguo modo como opción artística individual

A la tecnología de la fotografía clásica le llevó 134 años (1816-1950) alcanzar su desarrollo máximo. La digital, en cambio, adelanta voraz. Solo cuatro décadas han transcurrido desde que en 1969 Willard Boyle y George Smith diseñaran la estructura básica del primer CCD (Charged Couple Device), que marca el inicio de la carrera digital.

En un principio el CCD se plantea como un sistema para el almacenamiento de información, pero apenas doce meses después los laboratorios Bell construyen la primera videocámara que lo emplea para capturar imágenes. Luego Kodak inventa el sensor de megapíxeles a partir del cual se puede producir una impresión de calidad fotográfica de 5 x 7 pulgadas. Ello alista el escenario para la aparición en 1990 de la primera cámara digital.

A la altura del 2006 ya se muestra irrevocable la decisión de que la tecnología digital es el camino definitivo para el futuro de la fotografía en el mundo.

El público la ha ovacionado por la facilidad de manejo de las nuevas cámaras, cuyas características avanzadas permiten realizar fotografías muy buenas sin apenas conocimientos. Elementos nada descartables han sido la gran capacidad de almacenamiento de imágenes, la posibilidad de observar inmediatamente los retratos, los precios cada vez más bajos y la eliminación de complejos y contaminantes procesos químicos.

Los órganos periodísticos de todo el mundo asumen la fotografía digital por sus innumerables ventajas para la prensa. Con la variante clásica, una noticia de última hora podía ser publicada sin imagen; ahora es extraño que suceda. La demora se reduce al tiempo en que los servidores establecen la comunicación en la red de redes y a la velocidad de transmisión de datos. No importa cuán lejos de la editorial se hayan tomado las fotos.

Los detractores de la fotografía digital aducen que la calidad de una foto clásica es superior. Expertos opinan que una adecuada cámara tradicional, con un buen objetivo, un buen negativo y un buen revelado equivaldría a unos 40 megapíxeles. En cambio, Nikon ha asegurado que el film a color de 35 mm tiene en comparación poco menos de seis megapíxeles de tamaño. ¿Cuestión de criterio o de intereses comerciales? De todo hay.

El tiempo, sin dudas, hará lo suyo y es casi seguro que este debate quede atrás. Con la tecnología digital la fotografía ha transgredido el ámbito antes limitado a algunos, para llegar a ser patrimonio de todos. La mayoría abrazará entonces –ya lo hace hoy- la modernidad y la película solo será usada por aquellos amantes del arte de la fotografía tradicional
.


   



 

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario