Rayos, destellos, gnomos y elfos (IV Parte y final)
Cómo protegerse
El promedio anual de muertes por rayos en Cuba es de 65 personas, no siempre atribuibles a descuidos o negligencias, pues los rayos pueden caer donde menos se les espera. Ocurre con frecuencia que el rayo no se abata sobre el objeto más alto, sino cercano a él. Es cierto que la probabilidad de que caiga sobre un objeto alto es mayor, pero la trayectoria que seguirá cada rayo individual es impredecible.
Si a Ud. lo sorprende una tormenta en un descampado, busque cobijo lo antes posible, pues el rayo puede usarlo como trayectoria a tierra de la misma forma que usa cualquier otro objeto. Un lugar apropiado sería dentro -no en la puerta- de un edificio, una cueva o un auto.
No se resguarde bajo los árboles. De no existir otra posibilidad, agáchese con los pies unidos y baje la cabeza lo más posible, sin tocar la tierra. Tampoco se acueste sobre el suelo, pues cuando cae un rayo surge un potencial eléctrico que se radia desde el punto de contacto. Si su cuerpo queda dentro de esa área, puede fluir corriente a través de su cuerpo, lo que podría causar un paro cardiaco, quemaduras u otros daños.
No permanezca dentro de una piscina, en el mar o en cualquier otra extensión de agua, ya que conducen la electricidad y pueden ampliar e intensificar la región de daño.
Si se encuentra dentro de un edificio no use teléfonos conectados a la línea, pues si un rayo se precipita sobre ella se transmitirá a todos los teléfonos cercanos. Aléjese de las tuberías metálicas, duchas y regaderas, que también transmiten la electricidad del rayo.



