La Re-vuelta- del papel

Autor: 

Magda Iris Chirolde y Lisandra Gómez Guerra
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12 Abril 2020
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Crédito de fotografía: 

Magda Iris Chirolde López

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Almacén de subasta triste en algunas esquinas de La Habana: papeles usados, cajas de cartón de cualquier tamaño y color, libretas viejas con las barrigas al aire. Amontonados, esperando al carro, si pasa, o al agua que diluye casi todo. También en los hogares van copando espacio estos desechos de celulosa de nuestra vida cotidiana. ¿Estaremos condenados por ellos? En la propia capital de todos los cubanos hay algunas soluciones.

Al interior de la Unión Empresarial de Base (UEB) Moldeado de Celulosa René Bedia hay poca luz; montañas de papel gaceta, corriente y ondulado se apropian de gran parte del local. El olor a rancio es un poco difícil de tolerar, más para quienes por primera vez visitan la instalación. El ruido de las maquinarias fastidia y atolondra. Sin embargo, es normal para los hombres y mujeres que en grupo de a diez trabajan cada tres días, con sus mañanas, tardes y noches.

De febrero del año 1979 data esta planta industrial, asentada en el municipio de Boyeros y perteneciente a la Empresa del Papel (Cubapel). Entonces producía bandejas para huevos, manzanas, envases para chips de computadoras y otros objetos electrónicos que utilizan papel.

Diez años después, en 1989, la fábrica que hoy confecciona solo el primer surtido, comienza a sufrir la obsolescencia tecnológica y entre los meses de enero a marzo de 2007 deja de funcionar. Los años de explotación en condiciones difíciles hicieron que su estado técnico productivo se degradara. Posteriormente, la planta recibió una reparación tecnológica. Al presente — junto a su homóloga Jatimold, en Sancti Spíritus — , se sustenta en una filosofía del reciclaje y realiza un proceso para el envasado de huevos amigable con el medioambiente.

Cuando menos es más

Hasta hace unos años atrás, la industria del papel era muy agresiva y alta consumidora de madera, portadores energéticos y agua. Pero en el mundo papelero se han ido desarrollando tecnologías nuevas con ciclos cerrados, basadas en el reciclaje y la reutilización del agua empleada en el proceso inicial.

El papel es un producto que toma como materia principal la celulosa obtenida de los árboles. Esta sustancia se encuentra con más frecuencia en la pared de las células vegetales; fue descubierta en 1838 por el químico francés Anselme Payen, que la aisló a partir de materia vegetal y determinó su fórmula química. Por años ha sido uno de los materiales de embalaje por excelencia, gracias a su capacidad de ser biodegradable, óptima para el reciclaje.

La reutilización de un residuo de papel o cartón supone importantes beneficios; con ello se evita la sobreexplotación de recursos como los bosques y los graves impactos asociados a ello: deforestación, erosión y desertificación de los ecosistemas.

El empleo de productos reciclados también disminuye el consumo de energía. La Oficina Internacional de Reciclaje (Bureau of International Recycling, siglas BIR en inglés), sostiene que la reducción es del 64 por ciento cuando el papel es reciclado con respecto al fabricado con pasta virgen.

Algunos cálculos publicados en el sitio Bring recycling muestran que reciclar una sola tonelada de papel ahorra cuatro mil 100 kilowatt-hora de energía, mil 720 litros de aceite, cerca de 32 mil de agua y un promedio de 17 árboles, al tiempo que evita la emisión de 27 kilogramos de contaminantes del aire.

De moldes y energía

En la UEB René Bedia, la mayor parte de la materia prima que destinan para la fabricación de envases para huevos es justamente papel reciclado. El principal papel, el tipo gaceta, que según Isabel Cristina Alfonso González, directora de No Metálicos y No Ferrosos del Grupo Empresarial de Reciclaje (GER), en la formulación de la pasta debe alcanzar el 70 por ciento. El resto de la mezcla se completa con papeles combinados (22 por ciento) y cartón (ocho por ciento).

Estos elementos se recuperan en poligráficos, imprentas o en Casas de compra de materiales. “El precio de venta actual del papel gaceta está en correspondencia con el promedio del precio de importación de las últimas ofertas enviadas por Cubapel al Grupo GER; hablamos alrededor de 600 dólares por tonelada. En el año 2019 se ahorró al país, por concepto de sustitución de importaciones del gaceta, más de un millón de dólares”, alega la también Máster en Ciencias.

Tanto la UEB René Bedia de La Habana, como Jatimold de Sancti Spíritus, funcionan cual una batidora gigante de papel que cada año produce alrededor de 80 millones de bandejas para huevos. El proceso de elaboración es fácil de explicar, pero depende de un trabajo constante.

El papel se desfibra en un equipo llamado hidropulper al mezclarse con agua y de ahí se obtiene una pulpa, que se limpia luego de restos de arenilla, fragmentos de poliespuma, nailon, entre otros elementos. Esa masa pasa a un moldeador con forma de bandeja para huevos; por último se seca en el horno que, en el caso de Jatimold, funciona con gas licuado.

 

Flujo de moldeado de celulosa

Mientras, en la UEB René Bedia, su principal portador energético es, desde el año 2000, el queroseno. Más de 90 mil litros se usan para el secado de las bandejas. La llegada tardía de este inflamable ha sido causa de la paralización de la fábrica en varias ocasiones.

En relación con este alto consumo de combustible, el ingeniero Jorge Enrique Pérez Martínez, en su tesis de licenciatura fundamentó las alternativas energéticas en el proceso productivo de la fábrica de moldeado de celulosa.

El estudio fundamenta la existencia de otros combustibles que han tomado prioridad y compiten en precio, con una combustión más limpia, lo que posibilita mayor protección al medio ambiente y una mejora en la eficiencia energética. Las opciones de solución más viables, según ese análisis y evaluaciones posteriores, son el diésel tecnológico (conocido como gasóleo o gasoil), gas natural y el GLP.

Jorge Enrique Pérez es partidario de utilizar el último, como lo hacen en Jatimold, pues aunque posee el precio más elevado con respecto al resto, tiene el mayor valor calórico entre todos (25 mil — 30 mil kilocalorías por metro cúbico normal). Su costo teórico es similar al del diesel (0,014 toneladas por millón de unidades (MU)*; 864,31 pesos por tonelada es igual 12,10 pesos por MU). Sin embargo, la diferencia entre ellos radica en la repercusión sobre el medioambiente, debido a que el GPL no emite material particulado, no deja residuos, productos sulfurados, ni se descompone. Además, está libre de plomo y de otros elementos contaminantes.

¿Qué sucede en Jatibonico?

A casi 390 kilómetros de Boyeros otras manos realizan el mismo trabajo que la UEB René Bedia. Al interior de Jatimold, ubicada en instalaciones del otrora Combinado de Papeles Blancos Panchito Gómez Toro, del municipio espirituano de Jatibonico, se conoce el valor de reciclar.

Hace tres años se producen bandejas con materias primas provenientes de diferentes tipos de papel y cartón. El proceso de fabricación es similar al de su homóloga en La Habana.

En la planta espirituana se aprovecha todo. Dentro del propio proceso, se diseñó una zanja de drenaje con un foso que tiene una bomba y reincorpora los desechos al ciclo productivo. En teoría, no expulsa ningún residuo al medioambiente y, de ocurrir por alguna falla, serían cantidades tan mínimas de fibra vegetal que no afectaría, afirma con total seguridad Rolando López Concepción, tecnólogo de la planta.

La planta para el envasado de huevos en Jatibonico realiza un proceso amigable con el medioambiente. Foto: (Lisandra Gómez Guerra).

De acuerdo con Mary Luz Herrera Gómez, jefa técnica de la UEB, el laboratorio de calidad custodia con mucho rigor la humedad, la absorción del agua y el peso de cada una de las bandejas.

Hasta este momento, las entidades que reciben sus servicios no han realizado ninguna queja oficial a la planta. Solo han conocido criterios desacertados por el incumplimiento de la cantidad de bandejas en los paquetes que se entregan.

Con tecnología danesa y asesoramiento de expertos de ese propio país durante el montaje, la entidad perteneciente al Ministerio de Industrias, también se caracteriza por ser muy ahorrativa en agua.

“Las papeleras en el mundo gastan mucho, pero esta, creada en Europa, se diseñó para que consuma 1,7 metros cúbicos de agua por hora. Todas estas particularidades se conocen desde la génesis del proyecto, el cual es respaldado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y Recursos Hidráulicos”, añade López Concepción, quien ha estado presente en el lugar desde que la planta olía a cascarón.

La moderna tecnología exigió del acondicionamiento de algunos locales de la otrora papelera, cambios de cubierta y fachada, así como la instalación de varios servicios, entre los que se incluyen alumbrado, telefonía, climatización e instalación de redes informáticas.

Aunque la capacidad de la fábrica es de 50 millones de bandejas al año, en el 2019 solo pudo distribuir a las regiones central y oriental del país 25,2 millones de unidades, como consecuencia de los problemas con las piezas de repuesto del flamante equipamiento. “Tras un esfuerzo considerable, ya se compraron las piezas para sustituir las que desde hace tres años impiden que la planta funcione como es. De esa forma, tras la reparación prevista para febrero y marzo, volveremos a tener la capacidad inicial.

La planta espirituana prevé entregar 45 millones de bandejas en el corriente año. Foto: (Lisandra Gómez Guerra).

Al colectivo le interesa mucho, pues de la producción depende nuestros salarios”, alega el experto. La cultura de reciclaje en esta empresa se extendió hasta su base de transporte, donde se repara cada año el diez por ciento de las gomas que se utilizan. Eso per- mite ahorrar de los ingresos de la empresa, así como aprovechar los recursos en un ciclo cerrado. Bajo su sello es mucho más rentable, pues además de evitar el pago por cada unidad, se eliminan los costos por flete, seguro y transporte, de acuerdo con Mary Luz Herrera Gómez.

Reciclar, evidentemente, es una buena inversión y cada vez resulta, más que alternativa, urgencia.


Acciones para incrementar los niveles de recuperación de papel y cumplir las demandas de las fábricas:

• Diagrama de flujo del proceso de moldeado de celulosa UEB René Bedia / Cortesía de Jorge Enrique Pérez Martínez.

• Acciones para incrementar los niveles de recuperación de papel y cumplir las demandas de las fábricas:

• Cumplir con la Ley 1288/75 en todos los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE) para las entregas de papel mezclado y gaceta.

• Recuperar periódicos, revistas e impresos en el sector estatal.

• Recopilar libros que no tienen continuidad para los sucesivos cursos escolares en las escuelas.

• Se incrementó el precio de compra (cinco pesos el kilo- gramo) a la población de las Casas de compra.

• Estimular a los clientes de bibliotecas particulares para la entrega de libros en desuso


 

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