Recorrer mundos distintos

Autor: 

Magda Iris Chirolde López
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11 Febrero 2019
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Magda Iris Chirolde López

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Cuentos, antojos y deseos de la tía Másicas, de Jorge Ángel Hernández; El niño del pregón, de Elena Beatriz Corujo Morales; En busca de una historia, de Marié Rojas Tamayo y Los tres fenicios, de Alberto Rodríguez Copa son las muestras literarias en la categoría de narrativa juvenil que invitan al lector a recorrer de un modo más dinámico su contenido.

Las historias de Elena Beatriz, recreadas por lo general en su natal Isla de la Juventud, exhiben las alegrías y tristezas de la sociedad en que viven los niños, adolescentes y jóvenes.

Mario, el narrador y protagonista de su más reciente libro, tiene 16 años y posee una distrofia muscular severa. Eso que para cualquier otro autor pudiera ser motivo para construir un mundo gris alrededor del chico, Elena lo utiliza como complemento circunstancial para mostrar una familia fragmentada, pero que busca desesperadamente la felicidad.

A pesar de su enfermedad, el joven ama, ama a Diana la niña negra que no le gustaba la abuela, a la Laura, la hija de su maestra despistada, a su madre a pesar de haberse convertido en una mujer fría y frívola, a su padre y al recuerdo de los años en la universidad.

Alberto Rodríguez, sorprende al lector con una novela que en primera instancia parece un divertimento, llena de humor y que en ocasiones roza con lo absurdo.

Taquechi, uno de los personajes de Los tres fenicios, es el más ocurrente. El típico adolescente que se comunica con sus propios códigos y se le ocurren las ideas más descabelladas, pero que protege por encima de todo a su pandilla.

A la lectura de este ejemplar, que va más allá de montarse en un bote, se suman las historias de los abuelos de Taquechi, los padres de los dos amigos de él, la del profesor Emilio y del resto de los personajes que ofrecen el soporte para que la novela no pase desapercibida entre los lectores.

La reconstrucción de una figura ya conocida en un contexto diferente al que fue creada, resulta una de las características del libro Cuentos, antojos y deseos de la tía Másicas, de Jorge Ángel Hernández.

El autor le brinda a esa mujer famosa por su avaricia la posibilidad de enmendarse. Másica no resulta un personaje negativo, por el contrario, es humano. En esta ocasión le gusta el folclore, los acertijos y es editora. Es un libro alentador que invita a crear a los personajes que van por la vida repartiendo alegría a los otros.

Y aunque la preservación de la familia es un tema común en los tres títulos anteriores, en la obra de Marié Rojas En Busca de una historia, ese motivo se sobredimensiona. Una familia que se rompe, sufre la nostalgia y más tarde se encuentra sirve de escenario para develar las inseguridades de los adolescentes que protagonizan la novela.

Su padre, se va de casa detrás de su sueño y más tarde el propio Ale recorre el mismo camino, que más allá de un largo recorrido y un paisaje desconocido, le brinda una nueva familia y el descubrimiento de un mundo hasta entonces inexplorado.

Esta es una novela que demuestra oficio, regodeo del lenguaje, belleza en la escritura, pero que sobre todo expone a la familia sin esquema, como una pieza imprescindible en la formación de los niños, adolescentes y jóvenes.

La Colección Juveniles de la casa Editora Abril rescata las obras más arriesgadas que alejada de estereotipos refleja tanto la realidad de los adolescentes como el mundo fantástico que sueñan.

El momento de las presentaciones de los libros en la XVIII Ferian Internacional del Libro de La Habana, fue oportuno para dejar abierta la convocatoria del premio anual Literatura Abril hasta el 27 de mayo de 2019.   

 

  

 

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