Rodenberry los cría y la TV los junta

Autor: 

Enio Echezábal Acosta
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13 Marzo 2018
| |
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Los viajes estelares tienen más precedentes en la ciencia ficción que pelos hay diseminados por toda la anatomía wookie de Chewbacca. Incontables son las veces que hemos disfrutado —o sufrido— de una historia que involucra a cierta nave, cuyos tripulantes se pasan la vida entre viajes a la velocidad de la luz y combates con rayos láser.

La temporada televisiva en curso nos ha traído nada menos que dos nuevas propuestas que se mueven en esa misma cuerda, nacidas del mismo espíritu con que a mediados de los años 60 Gene Rodenberry diera vida a lo que hoy constituye un verdadero tesoro del audiovisual: Star Trek, conocida en español como Viaje a las estrellas.

La primera de ellas nos cuenta una nueva historia basada en el universo creado por el propio Rodenberry, y está situada cronológicamente años antes de la serie original, en una etapa durante la cual, en su búsqueda de nuevas civilizaciones, la Federación de Planetas Unidos se topa con el poderoso Imperio Klingon y como resultado de ese choque cultural estalla una devastadora guerra entre ambas potencias intergalácticas.

Star Trek Discovery, que es el título de esta producción de la cadena Fox, nos coloca en un contexto de guerra, en donde sus protagonistas, miembros de la tripulación de esa nave homónima, trabajan unidos para desarrollar una tecnología que les permita zanjar el conflicto y evitar la pérdida de más vidas –de cualquier bando– en el proceso.

Star Trek Discovery

Mientras tanto, The Orville, que viene a ser más o menos su hermana espiritual, toda vez que no está basada directamente en el mundo “rodenberriano”, resulta una historia mucho más apegada a la idea del susodicho autor intelectual, pues relata las aventuras de una nave de exploración –también de nombre homónimo– a través del vasto y desconocido espacio profundo.

A la vez que el ambiente y los personajes de la Discovery están esculpidos para recrear las tensiones habituales que rodean un conflicto armado, lo cual,  con sus espías, misiones de vida o muerte y descubrimientos fantásticos, recuerda más a Battlestar Galactica que a sus predecesoras trekkies; a bordo de The Orville se respira mucho menos vértigo, tal vez por el tono de comedia implícito en los guiones de su protagonista y creador, Seth McFarlane, confeso admirador de Star Trek y “padre” a su vez dos series tan “políticamente incorrectas” como Family Guy y American Dad.

Eso sí, aunque sus diferencias están claramente marcadas, sobre todo en materia de presupuesto y calidad de producción, también existen muchísimos temas que son comunes a estas producciones, y que más allá de la distancia desde el punto de vista de su concepción, las unen a partir de compartir preceptos éticos y filosóficos.

Así, podemos encontrar en un episodio como “About a Girl” (The Orville) y en varios de Discovery referencias a asuntos de peso en el debate contemporáneo como son la igualdad y libertad sexual, de género, de raza y de credo, lo cual demuestra, por una parte el compromiso social de sus creadores, y además, en el caso de McfFarlane, que no tiene por qué faltar seriedad aun cuando la risa es el leit motiv de lo que se cuenta.

La crítica a la guerra, al imperialismo y al uso de armas de destrucción masiva, es otro elemento al que se hace constante referencia a bordo de cualquiera de las naves en cuestión, y aunque cada una de ellas cuenta con un enemigo igual de despiadado –los krill de The Orville y los klingon para la Discovery–, no son pocas las ocasiones en que las actitudes egoístas y discriminatorias de los humanos, los muestran como verdaderos antagonistas de la trama.

Como es lógico, las dos series en cuestión tienen las características y la calidad suficiente como para atrapar a cualquier amante del género, excepto tal vez a algunos puristas o a mentes demasiado estrechas, incapaces de ver más allá de lo evidente. Lo que resulta más llamativo es que a pesar de estar enmarcadas dentro de la ciencia ficción más reconocible, tampoco excluyen de su audiencia a quien guste de una buena historia.

A la espera de nuevos episodios, luego de haber sido renovadas las dos para la próxima temporada, la expectativa es que sean capaces de mantener su sello. Ahora toca ver qué veremos al doblar la próxima galaxia.

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