Un sábado se viste de ciencia

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
|
27 Febrero 2017
| |
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Crédito de fotografía: 

Rolando Padilla Hernández

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-          ¿Qué nos hace falta a todos para crecer sanos y fuertes? – preguntó el profesor Otto Manuel.

Todos los niños parecieron dudar por un instante. De repente tres manitos se alzaron en el aire apasionadamente. La voz de un cuarto resaltó entre las demás: “¡Calcio! ¡Necesitamos calcio!”. El profesor, sonriente, confirmó la veracidad de la respuesta.

-          ¿Y cómo podemos obtener el calcio que quiere nuestro cuerpo?

El coro fue desordenado y chillón pero la contesta era cierta e inapelable: “¡En la leche!”

-          ¡Muy bien! Pero cuando no tenemos leche nuestro cuerpo sigue esperando por el calcio. Debemos proporcionarle ese elemento por otras vías, por ejemplo, a través de algunos granos. ¿Sabes qué granos son ricos en calcio? ¡El maní!

Las explicaciones y los experimentos de Otto Manuel, profesor del Instituto Fundamental de Agricultura Tropical “Alejandro de Humboldt” (INIFAT), se repitieron varias veces durante toda una mañana. Niños y jóvenes de varias edades se reunían a su alrededor y escuchaban atentamente su curiosidades contadas en un tono que parecía transportar a todos a un libro de aventuras.

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Amanda quiere ser bióloga marina, Samil arquitecto, Yotuel bailarín y Dalila diseñadora. Los cuatro estudian juntos el sexto grado en la escuela primaria Adalberto Gómez Núñez del municipio de Centro Habana. Sus profesores los trajeron, en compañía de otros alumnos, y les dieron un recorrido por las mesas que este sábado bordearon toda la  Plaza Agramonte, en la Universidad de La Habana.

Cuando tenían una duda preguntaban; cuando no podían ver bien un experimento empujaban; si alguien vendía libros los compraban.

-          No puedo esperar a ser más grande para venir a estudiar aquí – confesó Amanda a sus compañeros en repetidas ocasiones.

A pesar de la diferencia de intereses en cuanto a la ocupación que desean realizar en el futuro, los cuatro amigos quedaron prendados de un curioso murciélago que captaba las miradas y los cuidados de quienes se acercaban a la mesa dedicada a la biología.

Por un momento, solo por un breve y minúsculo minuto, Samil, Yotuel y Dalila desearon estudiar biología como Amanda.

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Víctor, Ismael y Daniel fueron al Día de las Ciencias de la UH solo para mirar. Como los tres ya están en duodécimo grado y casi no tienen que ir al pre, no se pusieron sus uniformes. “En ropa de calle” deambularon entre las facultades, el Aula Magna, los parques y los jardines.

Ninguno de los amigos tiene duda de que el próximo año estará ante las puertas de los estudios superiores. Afirman que sus profesores los han motivado mucho, que la preparación vocacional recibida ha sido buena.

Pero los tres ganaron en seguridad respecto al futuro después de poner sus datos en la aplicación para teléfonos móviles “Que vas a hacer cuando termines el pre”. La herramienta tecnológica les confirmó que deben estudiar durante cinco – o cuatro – años más. Ahora solo les queda explorar un terreno que pronto conquistaran.

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Experimentos, animales, charlas, visitas guiadas, libros, revistas, consejos, anécdotas, la física, la química, el arte, la comunicación, la geografía, los idiomas. Los niños corrían, los adolescentes preguntaban, los padres y maestros temían que algún pequeño se perdiera. 

Todas estas historias constituyen ejemplos de las diferentes actividades que se realizaron el pasado sábado 24 de febrero durante la Feria de Ciencia y Tecnología  celebrada en la Universidad de La Habana. Decenas de personas, de casi todos los municipios de la capital, confluyeron en la casa de altos estudios habanera con un solo propósito: encontrar a los científicos del futuro. 

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