Sondas espaciales: exploradoras anónimas

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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11 Abril 2019
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Faltaba justo un mes para que se cumpliera el 467 aniversario del descubrimiento de América, cuando la misión Luna 2 logró aterrizar sobre el cuerpo celeste más cercano a la Tierra. No era la primera de su tipo, pero si fue el dispositivo primigenio a través del cual se pudo obtener información sobre flujo de electrones y el espectro de energía del objeto cósmico. Tras ella, vendrían muchas otras.

Las sondas espaciales son maquinarias artificiales, enviadas fuera de la atmósfera terrestre con el fin de explorar y analizar los confines del Sistema Solar. Gracias a estos complementos tecnológicos la humanidad ha recopilado grandes cantidades de información sobre planetas, cometas, asteroides, entre otros.

En la actualidad, todas las maquinarias están concebidas con las mismas filosofías de implementos de trabajo. Tres sistemas son imprescindibles en cada una de ellas. En primer lugar está el suministro energético. La mayoría de las sondas cuentan con paneles solares, baterías eléctricas y motores especializados para poder recorrer el universo.

Además, deben incluir algún instrumental de observación. Generalmente se trata de cámaras fotográficas y analizadores de espectro con los cuales miden la radiactividad alrededor de los objetos espaciales. A su vez, los equipos de comunicación son indispensables. Mediante diversos tipos de antenas las sondas son capaces de trasmitir los datos recopilados a los científicos en la Tierra.

Varios de estos viajeros espaciales también cuentan con motores eficaces para realizar maniobras de vuelo o aterrizajes, tanques de combustible, protección térmica para evitar el congelamiento o transportan sondas de menos tamaño.

Algunas, como las que integran la misión Voyager, cuentan con contenedores de información sobre el Planeta Azul y su civilización. La idea fue tenida en cuenta en caso de que humanos no son los únicos seres inteligentes en el cosmos.

Precisamente, una de las sondas que integran este proyecto es considerada por algunos expertos como pionera en recorridos interestelares. De acuerdo con los especialistas, Voyager 1 cruzó los límites de la influencia del sol (Heliosfera) en 2013. Aunque actualmente, los científicos debaten sobre si esto hecho es totalmente real o no, la nave ya pasó a los anales de la historia como una incansable turista con más de 40 años de viaje.

Las sondas del nuevo milenio

Tras el inicio de la carrera espacial hubo gran cantidad de misiones no tripuladas consideradas como adelantadas en la exploración del Sistema Solar. No obstante, el siglo XXI también tiene sus hitos.

Justo en los albores del nuevo milenio, en febrero de 1999, tuvo lugar el lanzamiento de Stardust. Esta sonda es famosa por ser la primera en recolectar muestras del polvo de la cola de un cometa y traerlas de vuelta a la Tierra. Además, fotografió el núcleo helado del objeto espacial. Por su parte, Rosseta — la cual abandonó la Tierra en 2004 — se convirtió en el primer dispositivo que pudo aterrizar sobre uno de estos cuerpos celestes en 2014.

Otra sonda con importantes logros en el presente siglo fue Dawn. Este dispositivo analizó durante 2011 y 2012 al asteroide Vesta, el tercero en dimensiones del Sistema Solar, y luego se dirigió hacia el planeta enano Ceres. La propia nave fue una significativa innovación pues contó con un sistema de propulsión por iones.

Juventud Técnica tuvo la oportunidad de entrevistar a la doctora Lucy-Ann MacFadden, investigadora de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), que formó parte de la mencionada misión. En próximos espacios de esta sección, conoceremos otros resultados del recorrido espacial.

El 2015 fue un año clave en la investigación acerca de Plutón. El 14 de julio ocurrió la aproximación más cercana nunca antes realizada al planeta enano. El crédito por la hazaña recayó sobre New Horizons, nave que inició su viaje desde 2006. El objeto artificial ahora explora otros satélites naturales del otrora noveno planeta y, probablemente, será destinada hacia el Cinturón de Kuiper.

Poco a poco, cada uno de los confines del Sistema Solar, así como los diferentes cuerpos celestes en él, son analizados por estas tecnologías especializadas. Muchos proyectos de cara al futuro todavía no son divulgados pues, aunque ya no se quiera hablar en términos de batalla, la carrera espacial es todavía una contienda latente.

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