Voces compartidas: Maurio González, endocrinólogo cubano en Italia

Autor: 

Magda Iris Chirolde
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27 Mayo 2020
| |
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Crédito de fotografía: 

Ricardo Valdivia Matos

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Voces compartidas surge de la necesidad de dar a conocer al mundo la labor de los médicos cubanos en su propia voz mientras avanza la Covid-19. Para ello Juventud Técnica reunió los testimonios de varios integrantes del personal de salud de la Isla que se encuentran fuera del país en misiones solidarias.

No todos los testimonios recogidos en este espacio pertenecen a médicos de las brigadas enviadas específicamente a luchar contra la pandemia; pero todos la han enfrentado de una forma u otra.

 

Escucha el testimonio o lee la transcripción más abajo.

 

 

Un joven de 31 años de edad que llega por primera vez a Piemonte, una ciudad de Turín, en Italia. Allí desempeña una labor importante como especialista en Medicina General Integral y Endocrinología, y más en estos tiempos en que la humanidad está amenazada por el nuevo coronavirus.

En el momento fue impactante porque realmente uno tiene familia, una niña pequeña. No hubo casi mucho tiempo de despedirse, de hacer muchos arreglos, pero realmente lo único que estuvo en mi mente fue un momento para demostrar todo el sentido de humanismo, de solidaridad, de altruismo que nos enseñó nuestro Comandante y que día a día lo ponemos en práctica como médicos, pero que es muy importante, muy importante, determinar qué podemos hacer nosotros, cómo podemos hacer un poco más hacia la humanidad y cuál es el papel, y cuál es el rol de nosotros dentro de la humanidad.

Para nadie es un secreto el miedo que se le puede tener a una enfermedad sin rostro que ha cobrado la vida a más de 290 mil personas en el mundo.

Siempre se siente el temor, se siente la zozobra de saber que se está confrontando una enfermedad con la capacidad tan alta de mortalidad y de transmisión. Pero realmente es gratificante el día a día de salvar personas, de curar las personas, de dar un aliento de esperanza a las personas que en un momento dado perdieron esa esperanza, por alguna situación o debido al mismo miedo que se le tiene a esta enfermedad.

Confiesa Maurio haber presenciado en el hospital de Turín lo que había leído en libros y visto en diferentes congresos; un contexto que le ha permitido superarse como profesional. Uno de los aspectos más relevantes para él fue…

Ver el nivel de desarrollo tecnológico que puede llegar a alcanzar la medicina desde el punto de vista de equipos, de tecnologías ¿no? Fue para mí una sensación, cómo describirla, súper impresionante ya que ver cada uno de esos equipos que realmente son súper, súper, súper desarrollados.

La farmacoterapéutica que solamente en un momento habíamos consultado en un libro, habíamos consultado revisando artículos extranjeros. Realmente para mí fue algo muy impactante comenzar a trabajar con ello, es decir, tenerlo en las manos, manipularlo, dominarlo y ponerlo en práctica en mi día a día.

Las muestras de agradecimientos en Piemonte son incalculables y Maurio recuerda algunas de ellas.

Las personas aquí se encuentran muy agradecidas. Desde el primer momento que llegamos siempre por donde quiera que hemos pasado siempre nos dicen ¡Gracias Cuba, gracias a los médicos cubanos! Cada uno de los pacientes que salido de alta del hospital con una muestra de agradecimiento inmensa. Las relaciones con los colegas italianos han sido magníficas, fructíferas.


 

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