Ley a pico y espuelas

Autor: 

José Leonardo Vela Mayo
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Fecha: 

Jueves, Septiembre 1, 2016
|
2 Comentarios

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Crédito de la imagen: 

Archivo de J:T

Por José Leonardo Vela Mayo, Alexander Álvarez Ricardo, Luis Antonio Gómez Pérez y Nelson González Breijo, estudiantes de periodismo
19 Diciembre, 2012

A pesar de que existen regulaciones que prevén medidas para quienes incurran en el juego ilícito, los casos detectados en vallas de gallos casi nunca llegan hasta la Comisión Disciplinaria de Alcona o los tribunales.

- Ahí, ahí. ¡Pica, mi gallo!

- Eso es una mona, dale, pica. Voy 50, 50 monedas al indio.

- Está echa´o. Pica, carajo. Voy cien a 80 al patiblanco

Los gritos recorren el coliseo. Nadie se sienta excepto dos o tres galleros que pueden ver  todos los detalles desde bien cerquita. Alrededor de la valla hay una primera fila de taburetes reservada para quienes tienen más intereses en juego. Detrás se acomodan los demás. También hay un segundo nivel de gradas para los días de mayores concurrencias.

- Ahí, lo mató. ¡Tú siempre matas, gallo, tú siempre matas!

Entre pelea y pelea se saldan las deudas. A veces interrumpe algún directivo de la finca:

- Oye, compadre, hoy dinero no, guarda eso pa´ afuera.

Las disposiciones legales que tocan, al menos indirectamente, a las lidias de gallos han sido muy variables desde que en el siglo XVIII se comenzara a archivar información acerca de esta práctica popular en Cuba.

En la década del sesenta del pasado siglo el Código Penal de la Isla previó sanciones severas contra el fenómeno de los juegos de azar. En su Artículo 251 condenaba a todas las personas que tomasen parte en loterías, rifas, apuestas u otra clase de juegos ilícitos, con el propósito de lucrar. De esa manera quedaron en el terreno de la ilegalidad las lidias de gallos, por las apuestas que tradicionalmente acompañaban este espectáculo.

Hoy la situación es diferente. Pues, aunque aumenta la severidad de las sanciones previstas para figuras reconocidas dentro de los juegos ilícitos como el banquero, el colector o el apuntador, la ley –o al menos quienes deben hacerla cumplir- parecen no inmiscuirse en las apuestas que puedan acordar dos individuos sin la participación de algún intermediario.

En Finca Alcona el reglamento para la cría y comercialización de los gallos de lidia aprobado por el Ministerio de la Agricultura es más severo. En las disposiciones finales aclara que si se detecta la realización de actividades ilícitas, y especialmente cualquier manifestación de juego prohibido en una valla, se producirá el cierre inmediato y definitivo de la instalación.

Sin embargo, en la cotidianidad la ley no parece tan implacable. “Una vez me invitaron a Alcona para echar a fajar un gallo mío –recuerda Marcial Estrada, gallero de la Lisa. Antes de la pelea yo hice mi apuesta con el otro, todo con discreción. Pero a medida que iba viendo el combate y a mi gallo ganando duro, me emocioné, me levanté de la silla y dije: voy tanto a ese… Muchacho, al momento me sacaron. Pero nada al final cobré lo mío”.

Hay varios modos de apostar. Dos individuos pueden acordar determinado número de monedas que equivalen cada una a cinco pesos cubanos. Al finalizar el combate los ganadores cobran. También se hacen apuestas colectivas o coimas desde antes de llegar a la valla. Los galleros pactan un precio para la pelea y luego cada uno procura completar la suma entre varios aliados. Cada miembro del bando ganador cobra el 80 por ciento de lo apostado y el dueño del gallo se queda con la quinta parte del total.

“Al cubano le gusta apostar, allá adentro todo el mundo lo hace pero yo no tengo que enterarme”, explica Alexis Sigüenza, Jefe Nacional de Gallos de la Empresa para La Protección de la Flora y la Fauna.

“Yo peleo poco en la calle –reconoce Alberto Román, gallero de Guanabacoa. Allí o en cualquier parte, en la coima como gallero gano el 20 por ciento de la apuesta total. Si pierde mi gallo no pierdo nada. En Alcona la coima está prohibida, pero todo el mundo hace de la vista gorda”.

“Eso está prohibido pero es incontrolable -acepta Sigüenza. Todo el que viene aquí juega, nadie viene echar a un gallo por gusto. Si tú ves que están apostando abiertamente le llamas la atención y lo sacas de la valla”.

Por el contrario, Marlenys Roque, la directora del centro asegura que en la finca se es muy estricto con el cumplimiento de la disciplina. “Aquí aplicamos muy bien el reglamento; hace poco tramitamos 86 bajas porque los inscritos hacía rato que no traían sus gallos acá o porque no actualizaron sus documentos. También sancionamos a cuatro gallerías por fajarse. Todos los años sacamos una comisión formada por los asociados que amonesta a quienes han incumplido con el reglamento2.

- ¿Cuántas sanciones por apuestas en la valla tramitó en la pasada temporada?
- Tres.

Al parecer la directora lleva razón en algo. A veces se es muy estricto con algunas violaciones... y con otras no tanto.

Alberto conoce gente de Guanabacoa que fue suspendida por caerse a piñazos. “Total, por una bobería, es que estaban borrachos”.

Otros dicen que han sido penalizados porque en las pruebas químicas de antes de la pelea los animales “han salido sucios”. Esas pruebas se realizan para determinar si hay un ave enferma o con alguna sustancia prohibida.

“Lo que pasa con las apuestas -prosigue Alberto- es que el deporte del gallo fino no es rentable, te gastas un dineral en criarlos pa´ después tenerle que dar los buenos a ellos.  Alcona más bien lo que te da es pérdida. La única manera de recuperar la inversión es jugando. Ellos saben que es así, pero como no dan na...”

Ratoneras para gallos
“Aquí cualquiera puede criar gallos finos, y venderlos, y cambiarlos, y echárselos a quien sea. Lo ilegal es que te cojan haciendo de banco o manejando el dinero de las apuestas en una valla ratonera -comenta Alberto. En esos lugares uno tiene la ventaja que el dueño a veces te paga para que lleves tus gallos, así tienes unos 300 o 400 pesos limpios”.

En este espacio el fenómeno del juego se comporta de manera similar a como ocurre al interior de la Finca Alcona. A pesar de que existen las regulaciones para prohibirlo muchos parecen hacerse de la vista gorda.

Según la directora de Alcona, cuando ellos tienen conocimiento de que algún asociado ha estado en una valla particular se le llama e informa que cometió una infracción grave y se le retira el carné.

“Para empezar -dice Alexis Sigüenza-, nosotros como responsables de Flora y Fauna también tenemos prohibido ir a la manigua y por eso no tenemos pruebas, porque, que yo sepa, pa` sancionar a alguien tengo que tener pruebas. Si se verifica por alguna otra vía, la sanción es la expulsión y allá la policía si quiere hacer algo con ellos”.

Por lo general, la policía decomisa los gallos y los entrega a Alcona; si no trasciende la situación, son devueltos a sus dueños. “Si los decomisan o no depende de la unidad que sea”, considera Moya.

Como lo ve el mayor Ángel Brasero, de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en el municipio La Lisa, el problema con las vallas particulares viene dado por todo lo que reúne a su alrededor: “alcohol, la gente lleva machetes, cuchillos, revólveres, se forman problemas, se escapan tiros y es ahí cuando se forma la cosa”.

Según explica el oficial, la PNR tiene orientado que cuando conozca de una pelea en una valla de gallos clandestina no intervenga para evitar enfrentamientos con posibles individuos armados. “Siempre tratamos de ir cuando no hay nadie para evitar cualquier situación.

“Cuando sabemos de alguien que tiene una valla, pero no conocemos si se apuesta o no lo que hacemos es levantar un expediente como medida preventiva. Eso lo consideramos como un riesgo porque aquí en la Lisa ese es un fenómeno muy abundante”.

Contradictoriamente, las estadísticas del Tribunal Popular de la Lisa reflejan que en todo el 2011 y hasta julio de 2012 no se produjo un solo juicio por juego ilícito. La presencia de este delito es poco frecuente y es la policía la que generalmente aplica medidas de seguridad predelictivas.

Según la jueza del Tribunal Supremo Ingrid Santos Díaz, “en Cuba hay una tradición de juego elevada, sobre todo en este tema de los gallos. Los campesinos no le ven la maldad. Y si no se logra probar que hay dinero por medio, el caso se lleva por la solución administrativa”, que casi siempre consiste en una multa.

La jueza explica también que este no es un delito de igual presencia por regiones, depende mucho de las características socioculturales del territorio. A juicio, por lo general, no se lleva el delito de juego prohibido, sino alguno relacionado con su entorno.

“Es verdad -dice Moya- que si una valla se complica es porque hay algo más grande detrás, pero a la mayoría de los dueños inteligentes no le conviene eso porque se les “chiva” el negocio. Si te ven en algo te dicen que te vayas o te mandan a alguien pa que te `toque´”.

Según Alberto, antes, cuando se detectaba una valla clandestina la policía llegaba y decomisaba todo; ahora “van directo a ver al dueño y le dicen `oye, tumba esto y deja lo que está en la cantina´. A la gente no le pasa nada. Una vez estábamos yo y mi `chama´ a punto de meter un gallo pa` una vallita ratonera y en eso llegó la policía. Le dije que se quedara tranquilo, que no iba a pasar nada, y, efectivamente, salimos campantes”.

La pelea

Finca Alcona (Foto:ventanadecuba2.blogcip.cu)

 

“El gallo era corredor”, cuenta Lázaro. “Tiraba pa´ ahí, pa´ ahí, no daba tregua. En fin, que no me queda ningún remordimiento por haberle tumbado ese dineral a Guerrilla. Él quiso cazarme la pelea”.

Lázaro es un gallero asociado a la Finca Alcona. Juega lo suyo y se codea con sus amigos, personas integradas que comparten la pasión por los gallos de lidia. Está cómodo, pero siempre hay tipos como Guerrilla que te retan y tratan comprobar si tus gallos son o no de pelea, si pueden cantar en otra valla. 

Guerrilla le pone el deo, insiste… insiste, le tiene un gallito amarillo que pesa 3,6 o 3,7 libras y quiere el desquite porque Lázaro le ha matado varios animales, todos probados en el fuego.

“Me avisa un amigo que por Camagüey había un gallo que estaba aburrido de matar. Era un gallo corredor, así que fui pa´ allá a amarrar el negocio”, dice Lázaro.

“El gallero trabajaba por Ciego y me vendió aquel asesino en cinco mil pesos. Le fui subiendo la parada: primero le ofrecí dos mil, y nada… tres mil, cuatro mil (el tipo no picaba). Como seis veces fui hasta allá, a verlo en una empresa de cárnicos donde trabajaba.

“Fue en uno de esos viajes en que el tipo que se lo cuidaba me lo quiso vender en dos mil pesos. ¡Ve tú! ¡En menos de lo que yo le había propuesto al dueño! Yo me indigné porque Fosforito, el negro flaco cuidador, quería robarse el gallo, salir con ese dinero limpio, y dejar engancha´o al dueño.

“Qué pendejo”, le dije. “Ahora si te embarcaste negro. Yo quiero el gallo pa´ decir en La Habana que es mío, no roba´o, que compré a este Matatán en cinco mil cañas.
“El guajiro de Camagüey me llamó un día dispuesto a vender. Le dije que podía pagarle cuatro mil, no cinco mil, porque el viaje hasta allá me costaba mil pesos. Resulta que el tipo me trajo el gallo hasta la misma puerta de mi casa. Oye, después de probarlo, a la verdad que el gallito era un tren. Estaba que pelaba”.

¿Qué hubo Guerrilla?

Lázaro ya tenía su carta guardá. “Guerrilla cayó solo, se fanatizó con su gallo amarillo 3,7 que era una joya y pactó la pelea.

“Yo le dije que buscara el día, la valla y la hora que más le gustara y el muy cabrón me dijo que a las ocho de la mañana. Yo pensé: - Ño, a mi gallo corredor le viene mucho mejor pelear en la tarde bajo el sol pa´ que sofoque al contrario y mate en na´. Estos animales alcanzan unos 40 grados de temperatura y bajo el sol el escenario se pinta infernal pa´ el gallo que no está acostumbrao´ a correr por el vallín.

“Bueno… Guerrilla se demoró esperando por su Padrino y la pelea fue a las 2 de la tarde. En juego estaban 25 mil pesos”.

Lázaro se fue, a él no le gusta ver las peleas, quizás se sentía incómodo ante el espectáculo sangriento:

Triste paisaje después de la batalla (Foto:corazonvegano.blogspot.com)

 

Matatán pica y luego corre. Vuelve y tira a la vena para mandarse a correr por unos cuatro minutos. El gallo amarillo boquea, ya no puede seguir el ritmo. Se detiene y no tiene ni aire ni fuerzas para tirar. Matatán repite la secuencia y cuando vuelve le entierra una espuela en el buche: el amarillo muere ahogado con su propia sangre.

Han pasado 18 minutos, Lázaro oye un quejido como de gallina culeca que hace gárgaras y luego la bulla. Guerrilla le pone la mano en el hombro y dice:

– Me has robado mi dinero.

(Este es una especie de cuento, pero la anécdota que se relata y los personajes son rea
les.)

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Yo vote por una constitución

Yo vote por una constitución que acabara con todos estos abusos y maltratos y lo peor es que todos sabemos quienes son los culpables. Les aseguro que me siento engañado y para la próxima lo pensare antes de votar. Lo siento pero esto es lo que pienso duelale a quien le duela .
Osmany. Este trabajo fue escrito hace varios años, mucho antes del auge del interes ciudadano por la protección de los animales. Que se haya incluido en la constitución el respeto a los animales habla de que textos como este sirven para dar más elementos a quienes elaboran las leyes. Ahora falta por supuesto la elaboración de la ley misma, y que la constitución es solo la ley sombrilla, el marco legal al que tienen que ajustarse el resto de las leyes y normativas. Nos consta que el Ministerio de la AGricultura está trabajando en una ley que apunta a esto que deseas tú y muchas otras personas preocupadas por el bienestar y tratamento a los animales. Todo acto renovador viene de un proceso, de la creación de consensos y en ese camino andamos con respecto a este tema. Gracias por compartir tus opiniones.

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