Sin ley y sin voz

Autor: 

José Leonardo Vela Mayo
|

Fecha: 

Jueves, Septiembre 1, 2016
|
0 Comentarios

Imagen: 

Crédito de la imagen: 

Archivo de J:T

Las peleas de gallos son tan viejas como cualquier juego practicado por los seres humanos: su origen se puede establecer dos mil años antes de nuestra era.

Durante los primeros Juegos Olímpicos en Grecia, los atenienses establecieron el combate a muerte entre estas aves como deporte. La modalidad se convirtió en una pasión mundana que, siglos después, cruzaría el mar hacia el Nuevo Mundo como una de las tantas costumbres que traerían los españoles.

En el siglo XVIII las autoridades coloniales aprobaron la creación de sitios para tales contiendas: estructuras rústicas con forma de coliseo que el imaginario popular identificó con el nombre de “vallas”. Según una reseña histórica publicada en un catálogo de la Comercializadora Alcona S.A., por aquellos años, en cada poblado rural de la Isla existía al menos un lugar diseñado para los combates entre estos animales. La primera referencia textual de la existencia de gallos de lidia en Cuba data de 1737.

De acuerdo con el texto Cómo y por qué se prohibieron las peleas de gallos en Cuba durante la ocupación militar norteamericana, de Emilio Roig de Leuchsenring, “(…) apenas ocurrió el cese de la dominación española (…) los primeros cubanos, procedentes de las filas revolucionarias, que ocuparon cargos de importancia en el Gobierno de ocupación, iniciaron las gestiones, cerca de las altas autoridades norteamericanas, para lograr la prohibición oficial de las lidias de gallos”. Tales esfuerzos fructificaron con la promulgación de la Orden número 165, del 19 de abril de 1900, publicada en la Gaceta de La Habana el día 22, cuyo artículo primero declaraba ilegales todos los combates que se celebrasen a partir del primero de junio.

Algunos, como el General Máximo Gómez, se refirieron a las peleas como “un espectáculo sangriento”, “ajeno a la cultura moderna”. Su opinión fue representativa de muchos intelectuales cubanos del período que trataron a toda costa de refundar los principios de la sociedad cubana.

El cese de esta actividad duró casi una década, pero en 1909 los enfrentamientos fueron nuevamente autorizados debido a compromisos electorales y a la afición del presidente José Miguel Gómez. Durante la Seudo-república este espectáculo vivió sus años de esplendor. Según el periodista Ciro Bianchi en entrevista al programa del Canal Habana Como me lo contaron, “en 1956 existían en Cuba unas 500 vallas”.

Tras el triunfo de 1959, el Gobierno revolucionario prohibió los establecimientos donde se hacía combatir a estas aves. La medida no estaba dirigida expresamente a abolir la actividad, sino a eliminar ciertos males que encontraban en las vallas un escenario habitual, como la corrupción y la prostitución.

Las lidias casi llegaron a desaparecer del territorio cubano hasta que, hace más de una década, el Comandante Guillermo García creó el primer criadero de gallos finos regulado por el Estado. La readmisión de los combates, ahora en un escenario controlado y con restricciones en lo relativo a las apuestas de los espectadores, intentaba rescatar una práctica con larga historia en el país.

Hoy la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, perteneciente al Ministerio de la Agricultura, supervisa los enfrentamientos que se realizan en las vallas autorizadas de cada provincia. Al frente de estos establecimientos en el país se encuentra Finca Alcona, unidad ubicada en las inmediaciones de Managua, La Habana.

Sin embargo, son numerosos los individuos y entidades que cuestionan en la actualidad el enfrentamiento de gallos finos en el país.

¿Matadores natos?

La Resolución número 255 del Ministerio de la Agricultura, correspondiente al año 2001, alega que la cría y prueba de los gallos de lidia tiene su fundamento en la tradición cultivada en la Isla, generación tras generación, y en la demanda internacional de los animales procedentes de Cuba: “aves de combate de notoria agresividad y valor ante sus rivales”, de acuerdo con la descripción del catálogo de productos de la comercializadora Alcona S.A., que atiende las exportaciones de Flora y Fauna.

A: Canelo

B: Indio

C: Cenizo

 

 

D: Jabao

E: Giro

 

 “Dos gallos que nunca han entrenado se ven y se fajan, ellos ya saben, es su instinto”, comenta Daniel Casco, de Guanabacoa, pero semana tras semana el animal adquiere resistencia. “No son como los seres humanos -explica Alberto Román, asociado de Finca Alcona-, no te pueden decir si un día no pueden entrenar, pero si de una semana a otra alguno pierde peso quiere decir que le pasa algo”.

Sin embargo, la afirmación de la agresividad nata en gallos finos, es un argumento harto rebatido por individuos y asociaciones dedicadas a la protección de los animales: “Dentro de todas las especies existen ejemplares más grandes y musculosos, hay razas resistentes y mejor preparadas para las exigencias físicas; pero ningún animal nace con ese instinto. Ellos rivalizan por alimento, para reproducirse o por necesidades de espacio o territorio, pero ninguno nace con la propensión a enfrentarse espontáneamente”, razona la doctora María Gloria Vidal Rivalta, presidenta de la Comisión Nacional de Bienestar Animal del Consejo Científico Veterinario de Cuba.

Otros, sin ser especialistas, consideran posible que dado al constante cruzamiento entre los ejemplares más agresivos durante muchísimos años, quizás genéticamente hayan modificado su conducta, “pero la razón esencial es que los entrenan para atacarse”, opina Nora García, presidenta de la Asociación Cubana para la Protección de Animales y Plantas (ANIPLANT).

 

Finca Alcona es una unidad especializada en el cuidado y entrenamiento de gallos finos.

 

Tanto la Comisión Nacional de Bienestar Animal -y por extensión el Consejo Científico Veterinario de Cuba- como ANIPLANT, se oponen a los enfrentamientos entre cualquier tipo de animales. Los responsables de ambos grupos consideran irónico que sea justamente una empresa que en su denominación incluye “protección de la flora y la fauna” quien promueva esta actividad.

“Los animales, sin distinción de especies, no deben ser obligados a enfrentarse entre sí. El hombre se cree el ser más importante del mundo y piensa que tiene derecho de hacerlos pelear para su entretenimiento. Ese acto demuestra poca sensibilidad y falta de humanidad”, sostiene María Gloria Vidal.

Sin embargo, los practicantes de esta actividad en Cuba asumen los enfrentamientos como parte del cuerpo de las tradiciones nacionales y como símbolo de valentía y patriotismo. Al dorso del carné de asociado a Finca Alcona se ha colocado la siguiente frase de Fidel: “Somos como los Gallos Finos, y los Gallos Finos no vuelan la valla, no abandonan el combate hasta el final, no somos de la estirpe de los que se rinden... “. A más de uno esto le pudiera parecer una metáfora totalmente sacada de contexto para respaldar aquella práctica.

Cuando una de las aves sale “mala”; o sea, cuando no pelea bien o no tiene iniciativa en el combate, se utiliza para entrenar a otras. “A esas se les llaman monas, topetones o luchones”, aclara Marcial Estrada, gallero de la Lisa. La misma suerte corren algunas de las que pierden sus peleas y quedan con vida. Llenos de cicatrices y casi sin plumas la apariencia de los topetones inspira lástima.

-¿Y nadie siente pena por el pobre gallo?

“Dos gallos que nunca han entrenado se ven y se fajan”, dicen algunos. Pero la afirmación de la agresividad instintiva de estas aves es un argumento harto rebatido20

- Yo no lo mando a que sea penco -responde Daniel.

Las organizaciones dedicadas a la protección y bienestar animal consideran que hacer que los animales sufran para recibir ganancias es una mezquindad. “Ni como veterinaria ni como persona puedo concebir que eso sea correcto”, alega María Gloria Vidal.

Por su parte, ANIPLANT, en un texto publicado en su boletín digital titulado Canto, pero no tengo voz, afirma que el tratamiento de tradición “no pasa de ser una mera justificación para un acto injustificable”. Siguiendo la lógica del texto, si toda práctica debiera ser conservada, entonces “alguien podría reclamar el retorno de la esclavitud, el garrote vil o de los duelos porque ellos también formaron parte, en algún momento, de las costumbres de nuestra sociedad”.

Según la presidenta de esta asociación “no hay razón para promover algo tan denigrante como echar a pelear dos animales nobles, símbolo de nuestros campos; pero no se puede criticar por ello a un simple gallero que lo ha hecho toda su vida como su padre y abuelo antes que él, sino a la entidad que permite y ampara este abuso”.

Cuestión de ética

La actividad gallística en Cuba esta normada por una resolución del Ministerio de la Agricultura (MINAG) con fecha del 6 de junio del año 2001. La cría y lidia son completamente legales. Tanto el Código Penal como el documento mencionado prevén medidas para quienes, sea bajo el amparo estatal o en una valla clandestina, incurran en el juego ilícito frecuente en estos enfrentamientos, pero casi nunca los casos de este tipo llegan hasta la Comisión Disciplinaria de Alcona o a los tribunales.:

Los torneos oficiales son una manera efectiva de conseguir compradores para este “producto de exportación

Antes de la primera pelea a los gallos finos se les corta la cresta, la barba, las orejas y las plumas de la parte inferior y el pescuezo.

 

En el sistema de leyes cubano no existe ninguna norma referida al bienestar de los animales: la Ley Número 81, del Medio Ambiente, está orientada específicamente hacia la conservación de la diversidad biológica. Existen medidas que regulan la interacción del ser humano con las especies destinadas a la producción, mas ninguna se enfoca en prevenir maltratos, sino que se limitan a protegerlas como bienes materiales.

“Los animales domésticos no tienen nada que los ampare. Existen medidas sanitarias que a veces se cumplen y otras no, pero no son para su cuidado, sino para el del hombre”, explica Nora García. ANIPLANT ha presentado en varias ocasiones al Ministerio de la Agricultura proyectos de ley para la protección animal. Según su directora, esta permitiría eliminar las lidias y los males sociales que acarrean consigo:
“Primero hicimos la propuesta en 1988, luego sobre los 90 y más tarde (2003), junto al Consejo Científico Veterinario de Cuba, presentamos un proyecto de ley de bienestar animal. En el 88 nos dijeron que el país no estaba preparado. Después, nunca más hemos recibido noticia alguna, porque nosotros para presentar algo a la Asamblea Nacional tenemos que hacerlo a través del Ministerio de la Agricultura y allí, o no le dan camino o no pueden dárselo”.

Desde otro ángulo el Doctor Lionel Caraballo, de la Dirección Jurídica del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y profesor de la Universidad de La Habana, plantea que las leyes son una herramienta más, pero no la solución a todos los problemas. En primer lugar, estas deberían reflejar un interés social, de lo contrario serían normas ineficaces y nadie las acataría.

“Para eso es importante crear conciencia entre las personas y es ahí donde el tema de las lidias de gallos se complica: han existido por siglos y reflejan determinada raíz cultural. Está claro que hay costumbres que deben ser superadas, pero no mediante una norma. No es lo mismo llegar a una comunidad campesina y explicar lo negativo de los enfrentamientos que prohibirlos de golpe; nadie lo entendería y la reacción sería adversa”.

Por su parte, el máster Jorge Luis Sgambelluri, especialista en derecho penal de la misma dependencia del CITMA, explica que toda sanción administrativa o penal debe partir del nivel de peligrosidad que la sociedad vea en la falta. Si la primera no identifica el maltrato a los animales como un daño, no verá necesaria la existencia de una medida.

Lo claro para ambos especialistas es la necesidad de comprender por qué se propone una ley de bienestar animal. Mientras eso no suceda, por muchas normas que existan, nunca se alcanzaría una solución definitiva. “Es, en primer lugar, una cuestión ética: el hombre no tiene derecho a destruir aquello que no ha creado”, afirma el doctor Caraballo.

“En el caso específico de las lidias -continúa- se debe analizar por qué es pertinente una ley contra los enfrentamientos: ¿Porque no queremos que se gane dinero de manera ilícita? ¿O porque las aves no merecen semejante tratamiento? Esta última debería ser la razón, de otra manera no nos estaríamos separando mucho de quienes los maltratan. En las regulaciones vigentes el interés primario no es el animal, sino el juego. Hay que invertir la relación”.

Tras la propuesta realizada en 2003 por ANIPLANT y el Consejo Científico Veterinario, ambas organizaciones presentaron al MINAG un nuevo proyecto de ley en 2007 teniendo en cuenta criterios técnicos actualizados. De acuerdo con la Doctora María Gloria Vidal, esta segunda proposición pretendía regular las conductas que de manera negligente o intencional afectan la calidad de vida de las especies animales.

“Consideramos pertinente la ley debido a la atención que brinda Cuba a la diversidad biológica y sus valores intrínsecos; al esfuerzo del Estado por elevar la cultura del pueblo, la cual lleva implícita las relaciones con el resto de las especies; a la inclusión del bienestar animal dentro de los planes de trabajo de la Organización Mundial de Sanidad Animal y la Asociación Panamericana de Ciencias Veterinarias, de las cuales Cuba es miembro, y al creciente interés académico y público en el tema”, comenta.

Hasta la fecha ninguna de las asociaciones ha recibido respuesta, aunque solicitaron información de manera oficial.

“Nadie, excepto Agricultura puede decir por qué no han tramitado esa norma -comenta el Doctor Lionel Caraballo, quien contribuyó a redactarla-, aunque es un asunto que pasa por un filtro de prioridades: si yo debo dar comida, es difícil priorizar algo distinto y descentrarme de ese objetivo”.

Según Vidal Rivalta, uno de los artículos del proyecto de ley propone prohibir el enfrentamiento entre animales por considerarse incompatible con la dignidad de estos. Quizás sea la causa de la ausencia de respuestas por parte del Ministerio.

“El día 29 de mayo de 2008 -cuenta la presidenta de la Comisión Nacional de Bienestar Animal- yo hice una carta oficial a la Dirección Jurídica del Ministerio de la Agricultura. Ahí explicaba cómo en el 2003 habíamos presentado un proyecto sobre bienestar animal y cómo, pasados varios años de la entrega de aquel documento -y sin haber obtenido respuesta-, pretendíamos presentar una nueva versión mejor elaborada desde el punto de vista técnico.

“La carta continuaba diciendo que, transcurrido un lustro de la primera versión, poníamos a su consideración la nueva, y confiábamos en que el proceso de revisión, las valoraciones y el dictamen se informasen a la Comisión para poder responder a las inquietudes de nuestro buró ejecutivo y a las reiteradas preguntas de los asociados. Desde el 2008 espero respuesta”.

Juventud Técnica intentó sin éxito durante un mes concertar una entrevista con representantes del Ministerio de la Agricultura y de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna. Nuestros lectores comprenderán que la revista no puede esperar cuatro años para publicar un trabajo.

Juez y parte

En todas las épocas han existido personas dedicadas por entero a la protección de los seres vivos que comparten el planeta con la especie humana, aunque nunca ha sido una generalidad. Es fácil comprender que los recursos y esfuerzos comúnmente han estado dirigidos a lo que los distintos gobiernos y sociedades han considerado más apremiante resolver.

Pero con el aumento de conocimientos y el acceso a ellos, cada vez más individuos entienden que la protección de los animales es una necesidad de importante orden para la propia vida humana.

Como lo establece el artículo 11 de la Ley 54 (Ley de asociaciones) de 1985, para el cumplimiento de sus objetivos y el desarrollo de sus actividades, tanto el Consejo Científico Veterinario de Cuba como ANIPLANT deben mantener vínculos de coordinación con el organismo o dependencia estatal que más relación tenga con sus líneas de trabajo. Este cometido, según el acuerdo número 3183 del 6 de agosto de 1997 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, corresponde al Ministerio de la Agricultura.

Antes de salir al exterior, los gallos son sometidos a varias pruebas, luego se rellena una ficha que certifica su estado de salud y otros requisitos solicitados por los clientes

 

La Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, entidad que supervisa toda actividad gallística legal en Cuba, forma parte del sistema empresarial del MINAG. Según Nora García, el Ministerio de la Agricultura no es el organismo adecuado para fungir como nexo de ANIPLANT ni de ninguna otra asociación dedicada al bienestar animal debido a que en puntos como las peleas de gallos finos sus posiciones son opuestas.

Para obtener solución a sus reclamos sobre la crueldad de las lidias, asociaciones como las dirigidas por Nora y la Doctora María Gloria solo pueden utilizar la vía de los medios masivos, publicar criterios de escritores e investigadores. No pueden enfrentar el problema de otra manera porque la ley les exige el trabajo con el órgano de relación; y como el que les corresponde es precisamente el que desarrolla la actividad criticada… “Nosotros -dice la presidenta de ANIPLANT- no podemos establecer pleito ninguno porque no hay canales para ello”.

Para Nora García, Flora y Fauna tiene cosas maravillosas, incluso asegura haber cooperado en algunos proyectos. El problema con ellos -dice- es que en el momento de utilizar a los animales como un negocio o para atraer el turismo, a través de la Agencia de Viajes Ecotur, explotan a quienes dicen proteger.

“Ahora -agrega- estamos trabajando en un proyecto para beneficiar principalmente a los animales domésticos, pero a los gallos tenemos que dejarlos tranquilos: es una pelea perdida… deja una impotencia terrible. Se puede criticar el hecho, pero a la institución se le hace muy difícil.

“Lo nuestro es tratar de educar y enseñar, pero   tenemos muchas limitantes. Esta es una pelea de león para mono, y el mono amarrao”.

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario

Pedido
Image CAPTCHA
Introduce los caracteres de la imagen