Locura azul: la invasión índigo

Autor: 

Dr. Jorge Bergado Rosado, Profesor e Investigador Titular.
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Fecha: 

Domingo, Diciembre 15, 2013
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El pequeño Niño Azul, personaje de una rima inglesa de autor anónimohttp://www.fanpop.com/clubs/nursery-rhymes/images/7646864/title/little-boy-blue-photo

Little Boy Blue,come blow your horn,
The sheep's in the meadow, the cow's in the corn;
But, where is theboy who looks after the sheep?
Under the haystack fast asleep.
Will you wake him? Oh no, not I,
For if I do he will surely cry.
“El pequeño niño azul”, nana inglesa del siglo XVI

Los niños índigo

¿Conoce usted a algún niño con las siguientes características?

1.-Se siente y se comporta como el rey del mundo.
2.-Siente que "merece estar aquí" y se sorprende cuando otros no comparten esta idea.
3.-Está consciente de su gran valor y se lo hace saber a sus padres.
4.- Se muestra rebelde ante la autoridad absoluta, sin explicación o alternativa.
5.-Hay cosas que sencillamente no puede hacer; por ejemplo, le cuesta mucho trabajo esperar en una fila.
6.-Se frustra con los sistemas que se basan en la costumbre y que no requieren un pensamiento creativo.
7.-Con frecuencia ve mejores maneras de hacer las cosas, tanto en la casa como en la escuela, lo cual le hace parecer inconforme con cualquier sistema.
8.-Parece antisocial a menos que esté con los de su propia clase. Si no hay otros con una conciencia similar alrededor de él, con frecuencia se vuelve introvertido y siente que ningún otro ser humano lo entiende. La escuela le resulta con frecuencia extremadamente difícil para socializar.
9.-No responde a la disciplina "de culpa" ("Espera a que llegue tu papá a casa y vea lo que has hecho").
10.-No le da pena dejar saber cuáles son sus necesidades (1).


Estas características se pueden encontrar en cualquier publicación o sitio web dedicado a lo que pudiéramos llamar la Indigología. Al leerlas por primera vez, no lo niego, pensé en mi nieto. En realidad la descripción es tan amplia y vaga que casi cualquier niño, sobre todo durante ese difícil período de socialización que impone el ingreso a la escuela, mostrará una o más de esas características. Es como el horóscopo, usted siempre encontrará algo que le “cuadre”.
 

Nancy Ann Tappe, psíquica norteamericana que asegura ser capaz de ver el aura de las personas,introdujo el concepto de niños índigo en su libro «Comprendiendo la vida a través del color»http://nancyanntappe.com
Pero según la psíquica Nancy Ann Tappe, ese niño rebelde, inquieto, impaciente y exigente, es en realidad un niño muy especial que ella definió en su libro “Comprendiendo la vida a través del color (1982)” como un niño índigo. ¿Por qué índigo? Porque la señora Tappe presume además de otra extraordinaria capacidad: ver el aura de las personas. Según asegura, hay auras rojas, auras verdes y de todos los colores del espectro. Algunos niños, dice, tienen el aura azul, azul violácea, es decir índigo (2).

Está claro que al hablar de auras no nos estamos refiriendo a ninguna especie ornitológica, sino a esa sutil, imperceptible (pero existente para algunos) radiación que emiten los seres humanos–radiación de aquella “energía” vital desterrada desde hace dos siglos de las Ciencias pero que pervive en filosofías ancestrales como Qi, prana y otras denominaciones equivalentes.
 
Los seres humanos emitimos sonidos, olores, secreciones y también, como cualquier cuerpo físico con una temperatura superior al cero absoluto (-273.15°C) emitimos calor en forma de radiación infrarroja. Esa radiación calorífica se puede ver empleando gafas especiales, como se demostró tristemente durante la Guerra de las Malvinas, pero esa no es el aura. El aura es mucho más sutil e invisible, como el dragón de Carl Sagan. Invisible, salvo para Mary Ann Tappe.

 

La Nueva “Ciencia” de la Indigología

Pero la fama de los niños azules vino de la mano del señor Lee Carrol, quien a raíz de una crisis emocional se convirtió a la religión, se sumó al New Age y se lanzó de lleno a la promoción del mensaje de los niños azules.

Su camino hacia la popularidad comenzó en 1998, con la publicación de un libro titulado “Los niños índigo” en el que reunió varios capítulos sobre el tema escritos por varios autores, entre ellos uno de la Tappe.  Así el aburrido técnico de audio, acompañado de su esposa, Jan Tobber, de quien se cuenta que es metafísica, curadora con las manos y cantante de jazz, se convirtió en autor de fama, conferencista aplaudido y máximo gurú de esta nueva “ciencia” (3, 4).

El científico argentino Carlos Quintana hace una simpática descripción de los autores que aportan capítulos al libro: Entre los autores se destaca la ausencia de especialistas en temas de la niñez, por ejemplo hay una profesora en arte, una índigo adulta (pues sí, parece que crecen), una consejera de desarrollo transpersonal (¿qué será eso?), un entrenador de empoderamiento para la vida (¿y esto?), un conferencista, visionario y sanador (a este quisiera verle la tarjeta de presentación), parapsicólogos, homeópatas, acupunturistas, especialistas en el estudio de los ángeles y también hay psicólogos y docentes con inclinación a las prácticas esotéricas y paranormales. En suma, puros charlatanes. Esta diversidad de practicantes de pseudociencias es común cuando se genera un nuevo fraude, todos colaboran con la intención que a cada uno le toque parte de la torta y para evitar enfrentamientos. Su lema parece ser “tu cuida mi curro y yo cuido el tuyo”(5).

Entre otras cosas, aparecen en el libro importantes consejos sobre cómo tratar a los niños índigo:

  • Los niños índigo necesitan seguridad, atención, respeto, dignidad y un lugar seguro.
  • No los golpee ni use lenguaje ofensivo.
  • Deje que sus emociones le muestren amor.
  • Mantenga su palabra.

Ningún padre o educador responsable y sensible podrá discrepar de estos sabios consejos, pero la pregunta es obvia ¿acaso no son válidos para cualquier niño?

Lee Carroll promotor de la Indigología afirma que recibe mensajes de una entidad extraterrestre llamada Kryon.
Ofrece conferencias en las traduce para los asistentes los mensajes de Kryon.El sitio web de donde procede la imagen anuncia también: Cómo ser millonario y La Ciencia de hacerse rico.http://universoespiritual23.blogspot.com
/2010/10/mensaje-de-lee-y-kry

Vístalo de Ciencia
Toda pseudociencia se regocija cuando aparece algún posible aval científico a sus postulados. Tal es el caso de la homeopatía con aquel artículo publicado, nada más y nada menos que en Nature, que parecía demostrar acciones reales de diluciones en el rango homeopático. No importa que un mes después la misma revista haya publicado un rotundo mentís a lo afirmado por los autores, el artículo sigue siendo una carta de triunfo, citado una y otra vez como prueba de validez de sus principios.

Lo mismo sucede en el caso de los niños índigo. Cuando se pretende demostrar que estos niños son realmente diferentes, invariablemente se cita un estudio de la Universidad de California Los Angeles (UCLA) que, afirman, encuentra diferencias sustanciales en el genoma de los índigos.  Las citas de este artículo se repiten también hasta el cansancio, y como en todo buen rumor, se modifican sobre todo por la ignorancia total de quienes lo divulgan. Así, cita el amigo Quintana lo que sobre el particular afirma la indigóloga María Dolores Paoli:

Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos chicos, manifestándose en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora (5).

La señora Paoli comete pifias elementales que ponen de manifiesto la poca seriedad de quien se atreve a hablar de algo que desconoce cuando traduce núcleos en lugar de nucleótidos y códigos en lugar de codones. Errores de traducción aparte, una afirmación es esencial: los niños índigo tienen cuatro codones extra en su ADN, que no tenemos el resto de los humanos.

La fuente de la que bebe Paoli es un tal Drunvalo Melchizedek, quien a su vez dice que se basa en un estudio aparecido en la revista New England Journal of Medicine (NEJM) y realizado por un colectivo de autores de UCLA (6). Sobre la base de las alegadas diferencias genéticas afirma Drunvalo que los niños azules poseen un sistema inmune especial que los hace resistentes a enfermedades. Claro que ni Paoli ni ninguno de los que repiten el Código de Drunvalo se tomaron el trabajo de leer el artículo original. Nada difícil de encontrar puesto que está libre en Internet, solo que para entenderlo hay que informarse adecuadamente. Y este es un esfuerzo que los iluminados difusores de los mitos de la Nueva Era no están dispuestos a sufrir.

El artículo de marras es el reporte de un caso. El caso de un niño nacido de una madre infectada por el virus causante del sida y que a los cinco años de edad no mostraba signos ni síntomas de la enfermedad. Nada más. No se menciona jamás ni por asomo a los niños azules. Un caso interesante, sin dudas, pero que en modo alguno valida nada de lo que afirma Melchizedek. Pero no caben dudas de que decir que la UCLA y el NEJM demuestran que los niños índigo son diferentes desde su genoma al resto de los humanos causa siempre una buena impresión, vistiendo de ciencia lo que no lo es, aunque haya que recurrir al fraude.

El «aura» de los niños índigo es de color azul violáceohttp://www.monstropedia.org/index.php?title=Indigo_child

Kryon, del Servicio Magnético

Más allá del fraude, los asertos de Drunvalo plantean un problema que salta a la vista ¿si los niños índigo tienen un ADN diferente al resto de los humanos cómo pueden ser engendrados por simples y comunes mortales? Parece demoledor, pero la creatividad, el ingenio y el atrevimiento de los que viven de nuestra credulidad no conocen límites. Y resuelven la contradicción con un argumento insultante: los niños azules son de origen extraterrestre.

Así, explotando el argumento con una audacia digna de mejores causas, nos afirma Lee Carrol que mantiene comunicación telepática con una entidad extraterrestre no encarnada llamada Kryon. Kryon le ha confiado que los niños índigo han sido enviados a la Tierra por una raza superior para ayudarnos a resolver nuestros problemas y crear un mundo de paz y amor. Carrol llena teatros con personas que pagan sus entradas solo para escuchar de primera mano las revelaciones de Kryon. Allí Carrol repite, para los presentes, los mensajes que le dicta su etéreo mentor y que comienzan siempre anunciando:” Yo soy Kryon, del Servicio Magnético” (6).

Y entonces ¿cómo fue?
Pudieran pensar los amables lectores que con tales cartas de presentación el movimiento índigo no pasaría de ser un timo menor, aceptado solo por unos cuantos crédulos ignorantes. Nada más lejos de la triste verdad. El tema índigo se ha expandido rápida y explosivamente y penetra ya en los sistemas escolares y de salud. No de manera oficial aún, pero con una fuerza arrolladora.

Incluso profesionales serios sucumben de algún modo a los cantos de las sirenas azules.

Un estudio realizado por un colectivo de pedagogos (7) trata de identificar niños índigo entre sus alumnos. Como no cuentan con los servicios de la señora Tappe, recurren a las características que listamos al comienzo e identifican (no podría ser de otro modo) un grupo de niños que aparentemente reúnen suficientes de ellas para ser considerados índigo. Son cuidadosos al plantear sus conclusiones, no afirman, sugieren, pero su pecado original no es la falta de cautela científica, sino la ausencia de un planteamiento crítico ante estos desvaríos intelectuales.

Lo cierto es que esta pseudociencia está condimentada con especias que la hacen atractiva y que, sin dudas, han cimentado su popularidad. Es tierna y con cierta dosis de poesía. El azul es un color que se asocia con la aristocracia y una pretendida superioridad. ¿A quien no le gustaría tener un hijo dotado de poderes y virtudes sobrenaturales?

Pero hay más. Si revisamos de nuevo la lista de características que se atribuyen a los índigo  notaremos evidentes semejanzas con las de los niños que padecen el llamado síndrome de hiperactividad y déficit de atención. El nombre es suficientemente descriptivo. Es una entidad cuyas bases neurológicas se conocen bien, para la que existe un tratamiento farmacológico efectivo y que combinado con una correcta atención de padres y maestros logra un desarrollo intelectual y conductual adecuado y normal. Claro, saber que tu hijo tiene una condición neurológica no es cosa grata para nadie. Muchos prefieren entonces la negación y el salto consolador, mi hijo es diferente, pero no porque esté enfermo o afectado, sino porque es un ser superior. Mi hijo es índigo (8).

Mito: Los niños índigo son todos brillantes y felices Realidad: Son pequeños mandamases, malcriados…¡y con superpoderes!http://www.deliberateblog.com/2011/10/02/indigo-children-part-1-sifting-through-the-bullshit-2

¿Racismo, mesianismo o ambas cosas?
La Ciencia ha demostrado que no existen las razas humanas. Si en algún momento de la historia grupos humanos aislados unos de otros adquirieron algunas características diferentes en el color de su piel o la forma de sus ojos, este proceso ha sido largamente revertido por el intenso mestizaje que ha promovido la globalización de la humanidad. Esto sin olvidar toda la abominación que significó el racismo y el concepto de razas inferiores como justificaciónde la miserable esclavitud y la discriminación del Apartheid; o la horrenda guerra que causó el concepto fascista de una raza superior. Revivir hoy, sobre estas construcciones pseudocientíficas, el mito de seres superiores que merecen un trato privilegiado porque habrán de salvarnos es una nueva y peligrosa forma de racismo y discriminación.No es solo una forma de ganarse la vida engañando a otras personas; es criminal. Esto no escapa a la comprensión de cualquier ciudadano sensato. En el blog PersonArte se citan ejemplos de los perniciosos efectos de esta corriente. Dice el autor:

Cierta persona del medio esotérico de la Ciudad de México, allá por el año 2003, hizo un ‘análisis’ de aura y otras pruebas a un niño de aproximadamente nueve años de edad. La mamá -mujer humilde- y él, esperaban ansiosos el dictamen. Luego de unos minutos de espera, la experta sentenció con frialdad: ‘Lo siento señora, su hijo no es un niño índigo’. El rostro del niño evidenció que había recibido la noticia con gran pesar, la madre lo miró un tanto desilusionada, pagó el ‘estudio’ y sin decir nada más que dos o tres palabras, salió del lugar.

Y cita otro caso:
Conozco a un matrimonio en California que tiene dos hijas, una de ellas –me dicen- es ‘índigo’, la otra es ‘normal’. La índigo va a una escuela especial para niños índigo y sus padres la tratan bajo el código índigo: seguridad y respeto, no violencia, amor y verdad. Y como la otra es ‘normal’, entonces el trato para ella es… ‘normal’. Además, la índigo tiene unas maneras despectivas, humillantes, hacia su hermana ‘normal’, los padres lo permiten y justifican porque entre otras los ‘índigo’ –afirma la teoría- “llegan al mundo sintiéndose reyes y se comportan como tales; parecen ser antisociales, a menos que se encuentren con personas como ellos”. Esta arrogancia permitida y el hacerlos cómplices de nuestros sueños de tener un niño genio o especial (secreto de muchos mamás y papás), puede ser muy delicado para su sano desarrollo psíquico(9).

Al infinito y más allá
La señora Tapper asegura que el 90% de los niños actuales son índigo. La salvación se acerca. Ud. no haga nada. ¿Qué viene después?

En el sitio web ANGELTHERAPY.COM la autora Doreen Virtue nos informa que ya existe una nueva raza que sucederá a los índigos y completará su obra. Son los Niños Cristal. Estos niños tienen ojos grandes y penetrantes que te hipnotizan mientras analizan tu alma. Son alegres, deliciosos y generosos. Esta generación de seres luminosos tiene hoy entre cero y siete años y serán los conductores  hacia un hermoso futuro de la Humanidad. A veces, perversamente, se les confunde con autistas.

No tienen la agresividad de los índigos porque no la necesitarán. Los índigo poseen un espíritu guerrero porque deben cumplir la misión de destruir el viejo sistema, los gobiernos y la corrupción.
¡Proletarios del mundo, desuníos y estaos tranquilos! La salvación no está en la lucha de clases, y cambien el color de la bandera, no es roja es...índigo.

Y una vez conseguido el nuevo orden, los niños cristal nos asegurarán la paz a cambio de que adoremos y respetemos su superioridad. Y sus hijos serán los Niños Arcoiris. ¿Cómo serán? Lamentablemente no podemos aún describirlos, pues según Virtue todavía no han llegado. Pero se puede augurar que tendrán un aura en forma de arco multicolor (10).

Lee Carroll recibe un doctorado honorario de laDelphi Metaphysical University en McCaysville,Georgiahttp://kryon.com/Leebio.html



El pequeño niño azul
La nana que citamos en el exergo no tiene autor conocido, pero como muchas otras, pudiera ser una alusión velada hacia algún personaje importante de la época a quien era mejor no nombrar directamente. El sitio Nursery Rhymes and Lyrics Origins (11) ofrece una interpretación tentativa.

Celebridades índigo http://spongepersa.deviantart.com/art/Spongebob-Indigo-children-s-339304046


El “pequeño niño azul” parece referirse a Thomas Wolsey, quien fuera Cardenal de Inglaterra durante el reinado de Enrique VIII. Wolsey llegó a ser inmensamente rico gracias a su crueldad e inteligencia. Le llamaban el Niño Bachiller (Boy Bachelor) porque alcanzó ese título en Oxford con solo quince años. La expresión “blow your horn” (suena tu cuerno), era una metafórica manera de describir la arrogancia. Otra expresión en la rima “the boy who looks after the sheep” aludía a la riqueza proveniente del comercio de lana de ovejas, una de las principales  exportaciones de la Gran Bretaña en la época. Wolsey era odiado por el pueblo por su arrogancia y prepotencia. Tal vez sus ignorantes coetáneos no se dieron cuenta, pero el autor de la rima sí. Wolsey era índigo

 

Bibliografía citada y fuentes

1) Niños índigo. En http://es.wikipedia.org/wiki/Ni%C3%B1os_%C3%ADndigo 
2) Indigo child. Skeptic Dictionary. http://www.skepdic.com/indigo.html
3) Mendez-Acosta M: Auras and Indigo Children. Skeptical Inquirer. February 15, 2006. http://www.csicop.org/specialarticles/show/auras_and_indigo_children/
4) Witts B: Seeing the Indigo Children. SkepticalInquirer. 33.4, 2009 http://www.csicop.org/si/show/seeing_the_indigo_children/
5) Quintana CA: Niños índigo: Una doctrina contra-educativa y pseudocientífica
6) Bryson YJ, Pang S, Wei LS, Dickover R, Diagne A, Chen ISY: Clearance of HIV Infection in a Perinatally Infected Infant. N Engl J Med 1995; 332:833-838, 1995. DOI: 10.1056/NEJM199503303321301
7)Velasco A, Arias W, Parra O y Rosales MA: La identificación de posibles niños índigo. Un estudio exploratorio. Revista Intercontinental de Psicología y Educación, vol. 12, núm. 1, enero-junio 2010, pp. 33-52
8) Allegritti P: el fraude sobre los "niños índigo", una perturbación filial disfrazada. El Escéptico Digital http://www.el-esceptico.org/leer.php?id=1806&autor=584&tema=31 F.
9) Ruiz-Torres F: Niños índigo: ¿espiritualidad o racismo energético? http://www.personarte.com/indigo.htm
10) Virtue D: Indigo, cristal and rainbow children. http://www.angeltherapy.com/article1.php
11) Little Boy Blue Rhyme. En Nursery Rhymes Lyrucs and Origins.http://www.rhymes.org.uk/little_boy_blue.htm
     

 

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