La morada de la momia

Autor: 

Dr. Jorge Bergado Rosado, Profesor e Investigador Titular
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Fecha: 

Miércoles, Agosto 14, 2013
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tomados de internet

De la mano de Napoleón, Europa conoció a Egipto. A la zaga de los soldados llegaron los arqueólogos, quienes comenzaron a escudriñar (y saquear) las entrañas de los milenarios monumentos de la antiquísima cultura faraónica.

Como un subproducto de esa cultura, las enfardeladas momias egipcias fueron temprana fuente de inspiración para la literatura y el cine fantásticos. Leyendas y realidades de Tutankamón, Amenofis y la bella Nefertiti fueron las primeras en volverse célebres. Sus casas, es decir, las pirámides, no resultaban muy atractivas más allá de su enormidad. Su geometría es tan trivial que no debiera despertar mayor interés: si quieres construir algo alto y estable nada mejor que una pirámide, como lo prueba la reiteración de esa forma en culturas tan alejadas en el espacio y el tiempo como la egipcia y la mesoamericana. Pero la pátina tiene misterio y la mente humana no cesa de buscarlos.

La Pirámide del Sol en Teotihuacán, México, similar a la Gran Pirámide de Keops en Gizeh, Egipto. Las culturas que las construyeron no solo estuvieron distantes geográficamente, también en el tiempo hubo entre ellas una separación de más de mil años. La coincidencia de forma no tiene que significar otra cosa que la obvia: una pirámide es siempre estable.

Una de las variantes de la “misteriología” piramidal se origina en cálculos numéricos basados en sus dimensiones y en la comparación de estas con algunas magnitudes astronómicas. Un experto cubano en piramidología reproduce uno de esos misterios numerológicos:

La altura de esta pirámide (la de Keops) es de 148 m, el cuadrado de su altura es igual a la superficie de cada una de sus caras. La altura multiplicada por 10 elevado a la 9 es igual a la distancia media de la Tierra al Sol, la cual se pudo calcular únicamente en los primeros años del siglo XX. El perímetro total de la base es de 931,22 m. Si dividimos el valor del perímetro, por el doble de la altura, que cuando se construyó era de 148,208 m, nos da como resultado la constante Pi = 3,1416 (1).

De estos cálculos suele concluirse que, por su complejidad y avance, es imposible que los antiguos egipcios hayan sido capaces por sí solos de diseñar tal maravilla, y de aquí, siguiendo la delirante lógica conspirativo-alienígena de von Däniken, la implacable conclusión de que esa obra solo fue posible con la asesoría directa de extraterrestres muy avanzados.

En primer lugar, no es para nada sorprendente que una constante geométrica como Pi aparezca como resultado de operaciones aritméticas en las que intervienen dimensiones de una figura cualquiera.

Por otra parte, el autor original de tales “hallazgos” utiliza en sus cálculos las medidas en metros, una unidad de longitud que fue inventada milenios después de la construcción de las pirámides. Por ser el metro una unidad basada en las dimensiones de nuestro planeta parece muy poco probable que los amables constructores alienígenas lo utilizaran como unidad de longitud. Y para obtener la distancia de la Tierra al Sol a partir de su altura la multiplica por 10 elevado a la 9. ¿Por qué 10 elevado a la 9? Por ese camino se llega a cualquier parte. Así, por ejemplo, si divido la altura de la pirámide de Keops por el resultado de restar 0,792 de Pi da mi edad en años. ¿Tendría que estar preocupado?

La (anti)lógica de estos juegos con números son satirizadas en el blog Gluón con leche con el siguiente ejemplo:

La torre (de Picasso en Madrid) resulta tener 157 metros de altura, que es un número primo. Y la planta del edificio tiene 38x50 metros. Si dividimos la altura por el lado largo, obtenemos 157/50=3.14, es decir, el número p con una aproximación del 0.05%.

Además, tiene 47 plantas, que es otro número primo. Si multiplicamos ambos números, obtenemos 7379 (que obviamente no es un número primo), pero si interpretamos este número en un sistema sexasegismal, como los grados minutos y segundos, resulta ser 2º2’59’’. Es decir, casi 2 grados y 3 minutos, y si cogemos ambos números y les aplicamos el teorema de Pitágoras, obtenemos 13, otro número primo. Pero no queda la cosa ahí, porque dos veces 13 son 26, el número de ascensores que contiene la Torre Picasso, que llevan a sus 43 plantas habitables. ¡43, otro número primo!

¿Y qué pasa si ahora hago la cuenta 43*47*157? Pues que el resultado es 317297, que aparte de aproximarse con una precisión del 1% a 100.000 veces Pi=314159, si lo paso a grados sexagesimales como antes, resulta ser 88º 8’ 17’’ ¡88, el año de su inauguración!
¡¡8, los años que se tardó desde su diseño hasta el inicio de la construcción!!
¡¡¡17, otro número primo!!!
Pero ahí no queda la cosa, porque si dividimos la altura por el lado corto de la planta, y lo elevo al cuadrado, se obtiene (157/38)2=17.05, que redondeado al número entero, ¡¡¡¡coincide con el número primo anterior!!!!

Sin duda alguna, el diseño de la torre Picasso es de una complejidad mayúscula. Tanta coincidencia junta no puede ser casualidad (2).

¿Será que la construyeron los marcianos? Me pregunto…

Otro aspecto muy considerado en la Piramidología es su orientación. Nos sigue informando el referenciado autor: La gran pirámide tiene una orientación exacta de norte-sur, o sea un azimut de 360°, y el corredor que asciende desde el interior tiene la misma dirección del eje y se dirige hacia la estrella Polar (1). Lo cual tiene una enorme importancia práctica porque se afirma que para lograr los efectos atribuidos a las pirámides su correcta orientación con respecto al campo magnético terrestre es fundamental.

Nuevamente encontramos en el blog de Julio Plaza el siguiente comentario:

El eje magnético (de la Tierra) no es estático como el geográfico, sino que se desplaza. Puede llegar incluso a invertirse, y tener el norte magnético cerca del norte geográfico. Aunque la última inversión ocurrió hace ya 780.000 años… Volviendo a las pirámides de Gizeh… Se puede ver como la desviación del campo magnético respecto al eje geográfico ha variado mucho, entre los 14 grados al oeste en 1750, y los 2 hacia el este actuales. De modo que si un egipcio hubiera intentado construir una pirámide orientada con el campo magnético para usar una misteriosa energía piramidal, hubiera tenido muchos problemas para conseguirlo, porque ¿cómo se mantiene una pirámide orientada durante su construcción, si la desviación varía todos los días? ¿Y cómo se mantiene la orientación una vez terminada? (3).

¿Un zahorí en Egipto?
Más allá de sus momias residentes y de los números maravillosos, las pirámides adquirirían en el siglo XX una nueva popularidad. El iniciador de este fenómeno sería un modesto ferretero y radiestesista aficionado francés llamado Antoine Bovis. La historia la cuentan así:

Atoine Bovis, radiestesista francés, uno de los entusiastas fundadores de la creencia en el poder de las pirámides.Durante sus investigaciones en las pirámides de Egipto, Bovis observó que los animales casualmente introducidos en las pirámides morían allí, se momificaban espontáneamente por el solo hecho de permanecer el cadáver en el interior de la pirámide. Esto lo motivó a iniciar experimentaciones en su laboratorio utilizando réplicas en miniatura de la Gran Pirámide y orientándolas adecuadamente de acuerdo al eje magnético de la Tierra (4).

El dato curioso y que demuestra cierta dosis de superficialidad en todos los que transfieren esa versión es que Bovis nunca realizó “investigaciones” dentro de la Gran Pirámide. En realidad, nunca estuvo en Egipto. Según él mismo narró en una disertación ante un congreso de radiestesistas celebrado en Niza, fueron mediciones publicadas por el director del observatorio de Bourges, Rev. Abate Moreaux en el libro Secret des Pharaos las que despertaron su interés. Según esos datos, la orientación de una de las caras de la pirámide solo se desviaba en 16 minutos del norte magnético. Dice Bovis:

 

Supuse, por tanto, que los egipcios deben haber sido muy buenos geomantes y orientaron sus pirámides empleando la vara y el péndulo. Siendo incapaz de ir allá para experimentar y verificar las radiaciones de la Pirámide de Keops, construí con un cartabón algunas pirámides… y quedé sorprendido cuando, habiendo construido y orientado una pirámide regular encontré el positivo al Este, negativo al Oeste y al Norte y al Sur doble positivo y doble negativo (5). La idea de la posible influencia momificadora no surgió de la observación sino de una hipótesis: Una nueva suposición: puesto que con ayuda de placas magnéticas positivas a 2000° es posible momificar pequeños animales ¿podrían las pirámides tener la misma propiedad? (5).

Sin embargo el boom de la “energía” piramidal vendría años después. En 1970 dos reporteras norteamericanas describen en un libro de experiencias “psíquicas” detrás de “la cortina de hierro” su encuentro con el ingeniero checo Karel Drbal, poseedor de una patente sobre un aparato destinado a mantener el filo de las navajas de afeitar. Era una pirámide y Drbal alegaba que se lo había inspirado la obra de Bovis.


El poder de las pirámides

De entonces a la fecha el crecimiento en el uso y potenciales aplicaciones de las pirámides ha crecido e, inevitablemente, llegado hasta nosotros. Las propiedades y usos más alegados son diversos. Una de las listas más exhaustivas es la siguiente:
1.- Colocar una pirámide sobre el buró mejora el ambiente de trabajo.

2.-Meditar dentro de una pirámide eleva el nivel de conciencia y ayuda a la autocuración.

3.-Mantener bebidas y alimentos dentro de una pirámide los conserva frescos y mejora el sabor.

4.-Las medicinas se hacen más efectivas dentro de una pirámide.

5.-Conservar agua en una pirámide la energiza y alivia las afecciones de la piel.

6.-Colocar una pirámide sobre una herida acelera su curación.

7.-Construir una casa piramidal prolonga la expectativa de vida de sus habitantes.

8.-Dormir dentro de una pirámide retarda el envejecimiento y prolonga la juventud.

9.-Colocar pirámides de cobre en la esquinas de la casa elimina la fatiga y mejora la autoestima.

10.-Escribir un deseo y colocarlo dentro de una pirámide trae resultados positivos.

11.-Las cuchillas de afeitar se “recargan” y afilan después de 24 horas dentro de una pirámide.

12.-Las baterías usadas se recargan tras 24 horas dentro de una pirámide.

13.-Colocar el café o el té dentro de una pirámide por 24 horas los recarga (sic) para su uso.

14.-La belleza y el brillo de una persona se incrementan si se lava la cara con agua conservada en una pirámide.

15.-Ponerse una pirámide como sombrero cura el dolor de cabeza, la migraña, la caída del cabello, la sinusitis, la depresión el insomnio y el encanecimiento.

16.-Las pirámides colocadas sobre partes adoloridas alivian el dolor, efecto que puede mejorarse bebiendo agua conservada en una pirámide.

17.- Colocar una pirámide bajo la silla mejora la concentración (estudio o trabajo) y la salud.

18.- Usar una pirámide como sombrero mejora la memoria.

19.- Colocar bálsamos y ungüentos analgésicos dentro de una pirámide los hace más efectivos.

20.- Poner la pasta dental bajo una pirámide por tres o más días alivia enfermedades de los dientes y encías.

Algunos de los efectos listados son francamente sospechosos, pero casi todos son susceptibles de comprobación. Lo que sucede es que muy pocos científicos han investigado con rigor tales propiedades, principalmente por tener otras cosas a las que dedicar su tiempo y sus recursos.

La popular serie Mythbusters (Cazadores de mitos) del canal de televisión Discovery puso en pantalla en 2005 un experimento sencillo destinado a probar uno de los efectos más populares: la conservación de alimentos. Cortaron al medio una manzana y una rosa y colocaron una de las mitades dentro de una pirámide con las dimensiones requeridas y orientada al norte. También colocaron un vaso de leche. La otra mitad y un vaso idéntico con la misma leche al lado pero fuera de la pirámide. No se apreciaron diferencias en la descomposición de ambas.

Viene al caso este intercambio epistolar-digital:
Pregunta: Buenas noches, doctor. Soy (nombre suprimido), de España. Hace dos semanas contacté con usted por el asunto de la pirámide. En esta ocasión vuelvo a hacerlo por lo mismo: resulta que en la pirámide que me traje de La Habana (de 30 cm) he decidido hacer la prueba de poner un trozo de carne en agua piramidal y otro trozo de carne en agua de la pila. El resultado (después de dos días) es el mismo, pues se ha corrompido el agua, el olor es fétido. No ha habido diferencia. Es como si algo se hubiera derrumbado en mi interior, mis esperanzas de “algo más” se han desvanecido. Atentamente: (nombre suprimido).

Respuesta: Estimada (nombre suprimido): Recuerde que en la ciencia la experimentación tiene una metodología. En primer lugar las repeticiones son la regla y se saca un porcentaje después de éxitos y fracasos. Segundo, debe revisar las condiciones del experimento: si la pirámide está correctamente construida, si el lugar donde la colocó es el correcto. Debe localizarse el norte con una brújula para que sea exacto) en fin, valorar todo de nuevo y volver a empezar una y mil veces, con fe y esperanza y sin descorazonarse. Así se hace la ciencia, repeticiones, duda, logros, fracasos... No se deprima, al contrario, fe y adelante. Saludos afectuosos, Dr. (nombre suprimido) (9).

También han fallado intentos rigurosos de comprobar efectos de la “energía” piramidal sobre las propiedades físico-químicas del agua (10) la conservación de la carga eléctrica en las baterías (11) o las propiedades fisiológicas de células musculares cardiacas (12).

¿Hay un dragón en las pirámides?
El Prof. Julio Álvarez en un artículo sobre el tema (13) explica: Supongamos que yo afirmo que en el garaje de mi casa existe un dragón. Esta afirmación es, en cualquier parte del mundo, algo sensacional. Como es lógico, aparece una persona que, interesada en los dragones, desea verlo pero yo le digo que el dragón es invisible. Esa persona propone algún método para visualizarlo y en primera instancia sugiere cubrir de harina el piso del garaje.

Pero resulta que mi dragón es volador y no dejará huellas en la harina. La persona sugiere utilizar un detector infrarrojo para detectar el fuego que escupe el dragón (no hay un solo dragón en la literatura universal que no escupa fuego). Pero resulta que el fuego invisible no produce calor. Con un spray de pintura sería entonces muy fácil de demostrar la presencia del dragón volador e invisible. Pero yo objeto esta tercera propuesta argumentando que el dragón es incorpóreo. Y así, sucesivamente, voy dando explicaciones especiales de por qué ningún método funcionará. Nadie podrá demostrar la inexistencia de mi dragón. Ningún experimento será válido. Mi hipótesis no es entonces refutable. ¿Qué significa entonces mi afirmación de que hay un dragón en el garaje? Como escribe Carl Sagan: “Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspiramos o excitar nuestro sentido de maravilla”.

Esquema propuesto de la “carga con neutrinos” de una pirámide. Atribuido en la fuente a G. Silva. Los gráficos son muy sugerentes pero no hemos encontrado referencias que describan cómo se hicieron las mediciones que llevaron a la formulación de este modelo.

En honor a la verdad, nadie ha afirmado que exista un dragón en el interior de las pirámides, pero las explicaciones de qué es responsable de los pretendidos efectos han ido cambiando en la medida en que han sido refutadas.

La más repetida, parte de la presumida dependencia del efecto de la orientación geomagnética de la pirámide: “existe una relación muy estrecha entre la energía electromagnética y la energía piramidal. El simple hecho de orientar la pirámide en el sentido del eje Norte-Sur magnético de la Tierra, es prueba evidente de esta interrelación (4). Sin embargo no ha sido posible medir ninguna alteración, concentración o desviación del campo magnético en el interior de las pirámides (3).

El exitoso constructor de piramicasas, Silva Vargas, aporta una hipótesis casi infalseable cuando afirma que el efecto se debe a la presencia de tres millones de neutrinos por metro cúbico en el interior de las pirámides. ¡Uff!

El precio de una piramicasa varía según su tamaño y comodidades, pero se puede conseguir un bungalow para acampadas desde 19.800 Euros.

Los neutrinos son partículas subatómicas muy difíciles de “atrapar” porque apenas interactúan con otras partículas y para nada lo hacen con el campo magnético. Para detectarlos los físicos construyen enormes piscinas cientos de metros bajo tierra en la esperanza de que alguna vez alguno colisione con alguna molécula de agua.

De hecho nuestro planeta es atravesado constantemente por un intenso flujo de unos cien billones de neutrinos procedentes del Sol (4). Se calcula que para detener la mitad de los neutrinos se necesitaría una barra de plomo de un ¡año luz de largo!

Otra pirámide terapéutica comercial. Una piramicama cuesta en España o Portugal 2 370 Euros.

Pretender que una estructura cualquiera puede detener y almacenar a esos escurridizos entes del mundo subatómico es, en el mejor de los casos, muestra de una total ignorancia de la Física Atómica.

Un dato curioso es que el autor de la hipótesis neutrónica atesora y publicita en sus sitios web promocionales un documento emitido por el Centro de Medicina Natural y Tradicional de Cuba en el que se da fe de la acción piramidal como: anti-inflamatorio, analgésico, bacteriostático, sedante y miorrelajante (14).

Hospitales piramidales
Un promotor cardenense de la energía piramidal, constructor y “patenteteniente” de pirámides holográficas, entre otras invenciones, afirma que puede tratar con pirámides las siguientes afecciones:

Asma, síndrome ansioso, escabiosis, úlcera duodenal, algias, síndrome depresivo, tendinitis, úlcera varicosa, ciatalgia, síndrome del túnel carpiano, gastritis, úlcera péptica, migraña, condromalasia de rótula, hernia hiatal, plica sinovial, cefalea, osteoartritis de rodilla, hipertensión, dolores articulares, soriasis, artrosis cervical, conjuntivitis, espolón calcáneo, bursitis, sinovitis de rodilla, constipación, sacro lumbalgia, artrosis, contractura del bíceps, dermatitis, poli neuropatía, cervicitis, fractura de cadera, epicondilitis, gastroduodenitis, cervicagia, fractura de tobillo, neuritis, herpes simple, artritis, agotamiento extremo, uveítis, y artritis rematoidea (15).

De un catauro tan amplio de dolencias curadas no se preciaba siquiera el cardenense adoptivo Cham Bom-biá, el más que famoso Médico Chino. Es fácil imaginar el enorme ahorro de recursos que significaría que los hospitales se construyeran en forma de pirámides orientadas al norte.

Usted, amable lector, puede optar por la variante que prefiera, pero yo me voy al Ameijeiras.
 

Bibliografía citada y fuentes

1.- Orbera, L. Evidencias de la energía piramidal. Revista Cubana de Medicina General Integral v.19 n2 La Habana, mar-abr. 2003.
2.- Plaza, J. Numerología de la torre de Picasso. Disponible en:
http://gluonconleche.blogspot.com/search/label/Piramidioteces
3.- Plaza, J. Piramidioteces (I). Disponible en:
lhttp://gluonconleche.blogspot.com/2006/06/piramidioteces-i.html
4.- Sosa Salinas, U. Energía piramidal terapéutica en asistencia primaria. Instituto Superior de Ciencias Médicas de Camagüey. 2003
5.- Bovis, A. Exposé de M.A. Bovis au Congrès International de Radiotellerie à Nice. 1935. Traducido al inglés por Jean-Paul Buquet. Disponible en: http://www.skeptic.com/junior_skeptic/issue23/translation_Bovis.html.
6.- Ostrander, S y Schroeder, L. Psychic Discoveries Behind the Iron Curtain. New Jersey: Prentice-Hall, p.342. 1970.
7.- Sowma, Y. Power of the pyramid. Some of the uses and effects of pyramids. Disponible en: http://www.vasthusastra.com/power_pyramid.asp
8. “MythB.usters: Jet Pack" Thinkstock. Disponible en: http://dsc.discovery.com/tv-shows/mythbusters/mythbusters-database/pyramids-and-fresh-food.htm.
9.- Disponible en: http://es.groups.yahoo.com/group/piramidologia/message/4706.
10.- Díaz Rebollido, P.; Silva Aycaguer, LC.; Benet Rodríguez, M. Valoración experimental del efecto de la energía piramidal sobre el agua. MEDISUR 4(1). 2006.
11.- Hernández González, L. P.; Perera Calderón, A.; Ulloa Martínez, A. Una valoración experimental de la energía piramidal. Implicaciones para la práctica médica. Revista de Medicina General Integral, 23 (4). 2007.
12.- Alvarez González, J.; Alvarez Collazo, J.; Souto Cárdenas, R.; Santos Ortega, Y.; Galán Martínez, L.; Díaz García, C.; Ausencia de “efecto piramidal” sobre cardiomiocitos aislados de rata. Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas, 26, (3). 2007.
13.- Alvarez González, JL. Experimentando con pirámides. Revista Cubana de Física. 25 (1). 2008.
14.- Disponible en: http://www.piramicasa.es/es/CUBA_PIRAMIDAL/TerapiaPiramidalOficial.htm
15.- Montenegro, M. Energía piramidal y salud. Disponible en: http://www.pasadofuturo.com/piramide-articulosmeneleo.htm

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