La práctica. El “pinzón” cubano

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|

Fecha: 

Lunes, Septiembre 22, 2014
|
0 Comentarios

Imagen: 

Crédito de la imagen: 

Luis Pérez Borrero y cortesía del entrevistado

Bisturí en mano, un joven imberbe se propone realizar la mayor proeza de su corta vida. Aunque le faltan experiencia y conocimientos, su deseo de aprender es inquietante. Realiza el primer corte y el escalpelo se impregna de sangre. Sorprendido ante los órganos al desnudo, titubea unos instantes, mas no se detiene.

Diez minutos después en la cara del “cirujano” se advierten decepción y tristeza: la lagartija ha muerto. Pero la curiosidad que lo llevó a ir más allá del límite no está perdida.

Luis M. Díaz, especialista en anfibios y reptiles del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba pudiera ser el protagonista de esta historia. Desde niño siente predilección por los animales. Cualquiera que cruce unas pocas palabras con él puede notarlo, pero los que más le seducen son los reptiles.

“Entre ellos, los Anolis, que son el grupo de lagartos más exitoso en el Caribe; hay una cantidad gigantesca de especies”, manifiesta. “Debido a su gran radiación adaptativa puede establecerse un símil entre la evolución de estos y el clásico ejemplo de los pinzones de Darwin, porque más o menos es el mismo principio”.

Pertenecientes a la clase Reptilia, orden Squamata, familia Iguanidae, en Cuba el género Anolis exhibe alrededor de 55 especies diferentes y pueden encontrarse tanto en el estrato herbáceo como en las copas de los árboles.

 

Esquema de los Anolis. La riqueza conductual varía en cada especie, lo que en muchos casos constituye un importante rasgo evolutivo. Existen de diferentes tamaños, formas y colores; amarillos intensos, azules o verdosos



-¿Constituyen los Anolis un género importante dentro de la evolución?

-Es típico en la evolución de las islas que hayan determinados grupos de animales muy exitosos y los Anolis, en el Caribe, se cuentan entre los que más diversidad han alcanzado, debido a que utilizan todos los hábitat disponibles. Es decir, que a partir de uno o dos antepasados que colonizaron estas tierras hubo un enorme incremento de la variedad. Por tanto, las características que ese género muestra, como extremidades más cortas o largas, según la especie y el lugar donde se desarrolle, son el resultado del proceso evolutivo.

“Las condiciones del ambiente y sus presiones selectivas, en relación con los Anolis, han posibilitado que estos vertebrados terrestres hayan tenido una gran radiación adaptativa. En ellos existe un importante desarrollo de la conducta, la utilización de los recursos naturales, del hábitat, de la forma de cazar y selección de sus presas, y sus patrones de locomoción”.

-Después de su visita a las Galápagos, Darwin se percató de la enorme variabilidad adaptativa de los sinsontes y pinzones que allí habitaban. ¿Se puede decir que en los Anolis se cumple el mismo principio?

-En islas como la nuestra, donde la mayor parte de la  fauna ha llegado por dispersión a través del mar, y teniendo en cuenta que son lugares pequeños y con ecosistemas diferentes al del continente, donde habitan pocas especies, los Anolis parecen ser un modelo adecuado para entender ese proceso.

“Al llegar, los antepasados de esta fauna comienzan a colonizar la mayor cantidad de posibilidades ecológicas y su morfología evoluciona en correspondencia con el éxito adaptativo que obtienen en cada uno de los escenarios ecológicos en los cuales se desarrollan. Como no suele haber la feroz competencia que se da en los continentes, donde han evolucionado durante millones de años muchas especies, estos animales no son eliminados. Además, su segregación ecológica evita la competencia entre ellos y así viven en un mismo lugar sin interferirse.

“De esta forma pueden apreciarse especies de tamaño muy pequeño con poblaciones enormes, que van a estar en los estratos herbáceos y que tienen un patrón de locomoción determinado (el salto). Otras viven en el tronco de los árboles y su coloración es muy parecida a la corteza. Existen algunas típicamente arbóreas que habitan en los estratos medios de la vegetación. Así los Anolis compartimentando en el entorno, lo que se conoce como segregación de hábitat.

“Por eso es que se puede establecer una comparación con los pinzones de Darwin, pues la evolución de los Anolis se basa en el mismo principio”.

 

Los pinzones poseen una gran diversidad en función de cómo utilizan los recursos del ambiente, por tanto varias especies pueden vivir juntas en una misma isla. Unos capturan determinados tipos de insectos y tienen el pico adaptado para esta función, otros comen determinado tipo de semillas.
 

“Todas esas conductas y morfologías han evolucionado según los individuos han ido explotando los recursos ecológicos. Son procesos paralelos que ocurrieron a partir de un antepasado común”, apunta Luis M. Díaz.

Esquema de las especies de pinzones de las Galápagos

 


Cambio o Fijación: el dilema

Todos los machos del Anolis presentan un pliegue gular que les permite marcar su territorio y cortejar a la hembra. En la imagen un hermoso ejemplar del Anolis mestrei

A mediados del año 1800, la idea de la evolución presentó un serio desafío a la por entonces popular visión de que las especies eran cosas incambiables de la naturaleza. Este concepto, llamado La Fijación de las Especies, sostenía que la estructura de cada especie estaba basada en un modelo y forma ideal, obra de Dios, por lo cual no había razón para que variaran.

Darwin entendía las especies de manera diferente. Él no se centraba en la similitud de los individuos, más bien pensaba que variaban amén de pertenecer a la misma especie, y comprendió, además, que tales variaciones podían ser la materia prima para el cambio evolutivo.

Una de las pistas que hizo a Darwin aceptar el principio de la evolución, estuvo vinculada a dos grupos zoológicos que encontró en su viaje por las islas Galápagos: los sinsontes y los pinzones, estos últimos colectados con celo por el capitán Fitzroy y su ayudante de campo.

A posteriori, y con la ayuda del ornitólogo del Museo Británico, John Gould, Darwin comprendió que la guía que él había aprendido a usar para identificar y clasificar animales y plantas, basada en la idea que cada especie debía tener una forma perfecta, era nada más que una presunción no probada. Pues las características físicas de la especie y subespecie del sinsonte no eran claramente diferenciables.

Darwin vio que algunas de las especies analizadas por Gould podían surgir, si una subespecie cambiaba un poco más de lo usual, tal vez si se quedaba aislada en una isla. Esto era un mazazo a la idea de la inmutabilidad.

 “Los Anolis, dice Luis M. Díaz, desarrollan distintas estrategias ecológicas que, en ocasiones, se ven reflejadas en su morfología. Suele denominárseles ecomorfos, término que define la estrecha relación existente entre la morfología y el hábitat de estos reptiles.

“En todas las islas del Caribe se pueden dar los mismos ecomorfos de Anolis, por lo que resultan aparentemente similares entre sí, aunque no presenten una relación evolutiva inmediata. Todos son Anolis, pero los grupos de especies están bien diferenciados y tal vez lo que hay en Cuba no esté tan relacionado con lo que hay en República Dominicana. Sin embargo, el aspecto de los lagartos es similar; la convergencia resulta de utilizar los mismos recursos ecológicos”.

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario

Pedido
Image CAPTCHA
Introduce los caracteres de la imagen