Por primera vez

Autor: 

Redacción de JT
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Fecha: 

Jueves, Octubre 30, 2014
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Hubo chanza en torno al nombre del experimento Azúcar. “Si no viene ese, no es Cuba”, bromearon algunos colegas soviéticos. Pero los cubanos sorprendieron con el estudio del crecimiento de cristales orgánicos en condiciones de microgravedad, realizado por primera vez en la historia de las investigaciones cósmicas. 


El doctor Jorge Lodos, especialista del entonces Instituto Cubano de Investigaciones Azucareras (ICINAZ), recuerda el entusiasmo de los participantes. “Este ensayo tenía una significación especial, porque los otros experimentos eran universales, pero este se relacionaba con el azúcar, nuestra principal industria; sonaba más cubano.

“Fuimos cinco veces a Moscú a discutir los experimentos. Los soviéticos no esperaban que Cuba fuera capaz de implementar ensayos de envergadura. Pensaban que iba a ser un viaje más de propaganda que de contenido científico. Y nosotros nos aparecimos con propuestas muy singulares. 

Azúcar buscaba sondear el comportamiento de la cristalización de la sacarosa sin el efecto ‘perturbador’ de la gravedad. Hubo derroche de creatividad para cumplir con las condiciones que exigía el experimento, porque una nave espacial tiene características especiales, comenta Lodos.

“Teníamos que encontrar la manera de seguir los pormenores del fenómeno y tomar fotos que iban a ilustrar el proceso. Finalmente, se puso el cristal en una aguja finísima y se colocó en un recipiente con dos ventanillas para que se pudiera ver. En cápsulas separadas, iban dos soluciones sobresaturadas de azúcar con otros componentes a temperatura ambiente, que inundarían la cajuela donde estaba el cristalito. Una vez en tierra, comprobamos un crecimiento tres veces mayor, puesto que en condiciones de microgravedad la difusión de la sacarosa en la solución es más rápida.

“Lograr que regresara solo aquella formación diminuta parece fácil, pero hubo mucho trabajo detrás, mucha gente que innovó.

“En la fundamentación del experimento defendimos que este tipo de estudio tiene mucho campo en ramas como la farmacología. Se pueden hacer crecer en el espacio ultraterrestre cristales orgánicos utilizables en medicamentos, que serán más puros, con lo cual disminuyen los efectos secundarios. Nosotros abrimos ese camino con el experimentoAzúcar”.

Otro nombre vinculado a nuestra identidad distinguió a los dos experimentos diseñados por científicos del Laboratorio de Electrónica del Estado Sólido (LIEES), perteneciente a la Facultad de Física de la Universidad de La Habana. Caribepretendía también la obtención de cristales, pero esta vez inorgánicos, a partir de aleaciones de arseniuro de galio y germanio dopado con indio. 

“Los físicos siempre pensamos en la posibilidad de hacer sondeos aislados de la gravedad, porque los procesos de convección y difusión se comportan de manera diferente y los materiales obtenidos son más puros y homogéneos –comenta el Dr. Jorge Vidal, profesor de la institución e investigador del proyecto Caribe K-1, uno de los subexperimentos–. Con el convenio de Intercosmos tuvimos esa oportunidad. 

“La facultad de Física trabajaba muy intensamente en aquellos años en el estudio de materiales y dispositivos empleados en electrónica. Nuestros especialistas dominaban las tecnologías para obtenerlos. El reto para nosotros estuvo en las diferencias en los tamaños de las muestras, los pesos, y las aleaciones que se podían llevar. Fue un verdadero desafío lograr diseñar los instrumentos y determinar el tipo de sustancia idónea, todo con el nivel de exactitud que requiere el cosmos. Llevó un trabajo paciente de mecánicos, vidrieros, especialistas al vacío”.

A la segunda va la vencida 

Uno de los experimentos debió esperar hasta marzo de 1981, fecha en que despegó la próxima misión Intercosmos. Holograma, puesto a punto por especialistas del Instituto de Investigación Técnica Fundamental (ININTEF), de la Academia de Ciencias de Cuba y del Instituto Técnico Militar (ITM), conjuntamente con el Instituto Físico-Técnico Ioffe, de la Academia de Ciencias de la URSS, quedó en Tierra por problemas logísticos.

El ensayo tenía dos propósitos fundamentales: evaluar el grado de inmunidad al ruido que la redundancia característica de un holograma podía ofrecer a la radiotransmisión de imágenes bidimensionales desde el espacio; y demostrar la factibilidad de que mediante imágenes holográficas pudiera observarse en tierra, desde cualquier ángulo, la evolución de un fenómeno físico producido en órbita. 

 


(Fuente: Altshuler, J. y Serafimov, K. (1991):a

 

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