La sanación cuántica

Autor: 

Dr. Jorge Bergado Rosado, Profesor e Investigador Titular.
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Fecha: 

Miércoles, Noviembre 13, 2013
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Oficio de sanador

El Profesor Edzard Ernst, catedrático de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter en Gran Bretaña, publicó un artículo en el que ofrece algunos consejos prácticos a personas interesadas en resolver sus problemas económicos convirtiéndose en Sanadores de la Nueva Era. Por ejemplo, encontrar una terapia atractiva y con un nombre fantástico: masajes del aura, sanación energética; sustentarla en historias conmovedoras (una tía, prima o buena amiga, que estaba al borde la muerte, desahuciada por la Medicina convencional es siempre un buen comienzo) y, muy importante, añadir  un poco de pseudociencia.

Dice Ernst: “Puede gustarle o no, pero vivimos en una época en la que no podemos excluir completamente a la ciencia de nuestras consideraciones. Como mínimo, recomiendo un poco de terminología con aspecto de ciencia. Como usted no quiere que lo descubran, elija algo que solo unos pocos expertos entienden: la física cuántica, el entrelazamiento, la teoría del caos y la nanotecnología son todas excelentes opciones” (1). Muy cierto, la Ciencia es popular y apreciada de modo que lo que se vista de ella tiene muy buenas opciones de éxito.
Una muestra de esta práctica  ha sido la combinación de la antigua medicina brahmánica (Ayurveda) y la Física Cuántica, un matrimonio perfecto que ha dado millones a los benévolos gurúes que la propugnan. Aunque en honor a su astucia hay que decir que desarrollaron sus ideas antes, mucho antes, de los consejos de Ernst.

Sexy Sadie, ¿cómo supiste que el mundo esperaba solo por ti?
En 1967 el mundo capitalista occidental estaba en crisis y los “4 de Liverpool”; es decir, Los Beatles, en la cresta de la más arrolladora ola de popularidad. Los jóvenes norteamericanos y europeos buscaban alternativas contraculturales para incorporarlas a su fe y canalizar así sus insatisfacciones con el sistema y sus gobiernos, mientras los heroicos vietnamitas resistían y vencían al poderoso imperio.

Del  lejano y misterioso Oriente irrumpían como una ola de esperanza y espiritualidad santones de luengas barbas que proclamaban viejas sabidurías mientras amasaban fortunas. Entre ellos se destacaban, por su popularidad y éxito comercial, algunos como Su Divina Gracia Swami Bhaktivedanta Prabhupada, fundador de la Sociedad Internacional de la Conciencia de Krishna (ISKCO) o "Movimiento Hare Krishna",fallecido en 1977 en medio de un cúmulo de denuncias de abuso, robo y estupro. O Bhagwan Shree Rajneesh, alias Osho, llamado también el "gurú de los Rolls Royce" pues llego a tener 93 de estos “modestos” autos.

Tal vez el más conocido y mediático de todos, a partir de su relación con estrellas del rock como The Doors y Beatles, fue el Maharishi Mahesh Yogui.  Discípulo del Gurú Dev Swami Brahmanand, a la muerte de este se estableció por cuenta propia con tanto éxito comercial y de público que convirtió a la Meditación Trascendental en una marca registrada. Murió a los 91 años en 2008 y dejó una fortuna que se calcula en 600 millones de libras esterlinas.

Su affaire con los Beatles en 1967 lo reafirmó como una estrella de la New Age;  no importa que el encuentro haya terminado en una ruptura desencantada de los músicos al comprobar las falsedades y doble moral del Maharishi, quien no cesaba de asediar a la entonces juvenil y siempre bella Mía Farrow. ¿Por qué te vas?, se dice que preguntó el gurú a Lennon y este, caústico e irreverente, le contestó: “si eres tan cósmico, sabrás por qué”. De vuelta a casa Lennon compuso Maharishi, pero sus abogados le advirtieron de posibles demandas del santón y cambió el nombre: Sexie Sadie (2) título que no anuncia una canción sobre una sensual chica llamada Sadie, sino más bien sobre un timador pervertido a quien termina alertando: “aún te darán tu merecido, sin importar cuán grande creas que eres”.

 

				 Los Beatles y el Maharishi en 1967 http://www.beatlesbible.com/1967/08/24/ 
the-beatles-meet-maharishi-mahesh-yogi

Fue ese controvertido personaje quien primero se percató de que algunos términos acuñados por la Física Cuántica, ciencia compleja y que muy pocos entienden, venían como anillo en dedo para modernizar y darles un tinte científico a las arcaicas concepciones brahmánicas. Entre sus discípulos, y hoy uno de sus concurrentes más exitosos, es el médico hindú Deepak Chopra, autor de gran éxito y magister de la Sanación Cuántica.

El colapso de la función de onda o ¿dónde está el gato?
Pretender impartir en estas breves notas un curso de Física Cuántica es tarea tan esforzada como infructuosa. Más que intentar introducir a La Habana con su Capitolio en la ilustre y noble Villa de Guanabacoa. Trataremos solo de ejemplificar un poco de qué va la cosa y sobre todo de qué se aprovechan algunos para vender gato por conejo.

Esta teoría surge y se desarrolla desde comienzos del siglo XX, en un momento particular de las Ciencias Físicas en el que viejas y sólidas teorías se ponían en crisis a partir de nuevos descubrimientos. La inmutabilidad del tiempo y del espacio en la inmensidad de un Cosmos lleno de un efluvio intangible, al que llamaban éter (no el compuesto químico de igual nombre),  donde  reinaba la Mecánica de Galileo y Newton se vio sacudida por las Teorías de Relatividad Especial y General.

En el otro extremo, el de lo muy muy pequeño, una nueva crisis se gestaba. Se trataba de experimentos aparentemente inofensivos en los que se medía la radiación térmica de los “cuerpos negros”. El problema consistía en que los resultados no cuadraban con la teoría. Max Planck, considerado por muchos el padre de la Física Cuántica, “cañoneó” una solución y sustituyó los valores continuos de la integral por una suma de valores discretos*(Ver Nota al final del texto).

Entonces ¡oh maravilla! los valores obtenidos se ajustaban perfectamente a los medidos. Planck fue entonces más allá y aseguró que la solución no era artificiosa, sino que reflejaba una realidad: la energía no se intercambia en cantidades continuas, sino en forma de “paquetes”, “bolsitas” o “quantos” discretos. Que la masa tiene ese carácter discreto acababa de ser comprobado por la Física Atómica, y ahora resultaba que la energía también.

Así, cosa que todos aprendimos en Química, un electrón no puede estar en cualquier sitio alrededor del núcleo atómico sino solo en zonas restringidas (¿se acuerdan de los orbitales?) y para moverse de una a otra tiene que recibir (o liberar) una cantidad definida de energía, un quanto de energía. Hasta ahí no es tan difícil.

Pero la cosa se complica porque se trata de fenómenos de frontera, justo en los límites de donde pueden llegar no solo nuestros instrumentos de medición, sino también nuestra capacidad de representar lo que nos dicen las nuevas reglas.

El ser humano tiene necesidad de representaciones mentales para entender. Dentro de ciertos límites, pensar que un átomo es una bolita formada por otras bolitas más chiquitas condensadas en su región central (protones y neutrones) y orbitada por otras bolitas pequeñísimas (electrones) puede resultar correcto, pero cuando se da solo un paso más adentro, este cómodo y agradable mundo de bolitas deja de funcionar. Entonces el electrón ya no es más una bolita, sino empieza a comportarse como una onda de probabilidades y la imagen mental se complica, se desdibuja, se enreda. En algún punto del proceso la única manera de seguir adelante es aceptar que hay cosas que son como son, que podemos comprender e incluso emplear exitosamente (pensemos por ejemplo en el microscopio electrónico), pero no tener una imagen mental de cómo es. Y la Física Cuántica está llena de ellas… para gozo y regocijo de los constructores de espectros.

El Principio de Incertidumbre, enunciado por Werner Heisenberg, solo dice que no es posible determinar a la misma vez y con la misma precisión la posición y la velocidad (más bien el impulso) de una partícula como el electrón, cosa que sí puedo hacer (casi siempre) con un objeto masivo como el tren Habana-Santiago. Nada más. Pero tiene un nombre formidable: Principio de Incertidumbre. Hermoso, sugestivo de misterios e ignotas regiones, manipulable hasta cualquier extremo de duda, pregunta o falta de certeza. Y por ese camino se suman el Entrelazamiento Cuántico, que nos cuenta que dos fotones que nacieron juntos se enteran de inmediato de cualquier alteración que sufra uno de los miembros del par. Fenomenal ¿se imaginan cuántas especulaciones fascinantes se pueden construir sobre los gemelos apoyados sobre ese fenómeno? Y otros tan sugestivos como Energía del Punto Cero, Efecto Túnel, Espuma Cuántica…

Los discípulos de Ernst encuentran aquí un buen número de etiquetas y zonas oscuras para dar sustento y credibilidad a las hipótesis más descabelladas, pero siempre omiten recordarnos algo esencial. Cuando abandonamos ese mundo de lo ultra pequeño, partículas subatómicas y velocidades sub-lumínicas, reinan la paz y las certezas de la física newtoniana. No existe, hasta hoy, fenómeno alguno conocido en la Biología o la Medicina que no pueda ser comprendido, explicado y controlado sin invocar propiedades cuánticas.

Nuestras moléculas de proteínas son hermosas cadenas de bolitas que interactúan con otras moléculas por medio de su masa, volumen y carga eléctrica. No hay saltos ni incertidumbres porque cualquier espuria fluctuación cuántica en algún electrón queda reducida a la insignificancia por el carácter masivo de las macromoléculas, cuyas propiedades y comportamiento comprendemos mejor, incluso, que las del susodicho tren Habana-Santiago.

No hay que ignorar tampoco que, por el contrario, aplicaciones de la Física Cuántica han dotado a estas ciencias de poderosos y utilísimos instrumentos. Al ya mencionado microscopio eléctrónico, en el cual haces de electrones se comportan como ondas de muy alta frecuencia, hay que añadir los equipos de resonancia magnética, que con el uso de poderosos campos magnéticos que desplazan el spin de los núcleos de hidrógeno en las moléculas de agua, permiten obtener detalladas imágenes de los órganos internos, como el cerebro. Las alambicadas “teorías” de los gurúes y cuánticos sanadores no pasan de ser construcciones verbales sugerentes, pero carentes de todo sustento científico. Las relaciones mente-cuerpo, piedra angular de tales teorías, son reales y podemos entenderlas apelando a mecanismos fisiológicos bien conocidos. Sin misterios cuánticos y sin falaces promesas.

A decir verdad, a veces son los propios físicos quienes se ponen “la soga al cuello” y, sin proponérselo, abren camino a la tergiversación inocente o intencionada. Tratando de entender y hacer compresibles los intrincados fenómenos, expresados en ecuaciones ininteligibles para la mayoría de los mortales, acuden a símiles de la vida cotidiana que llevan fácilmente a interpretaciones erróneas.

La función de onda describe la distribución de probabilidades de que una partícula se encuentre en un lugar dado en un momento dado. Cuando en un experimento se determina dónde está esa partícula se dice que la función de onda “colapsa” porque deja de ser un evento probabilístico. El símil empleado por algunos divulgadores sustituye la partícula subatómica por un gato (3) en un intento de acercar la comprensión al lego. Michael Wilkinson ilustra este punto en un simpático artículo. En tono de broma dice: “La teoría de la mecánica cuántica explica algunas cosas peculiares.


La paradoja del gato fue introducida por Schrödingerpara ilustrar algunos conceptos de la MecánicaCuántica. El gato ha sido desde entonces incorporadoa muchos “experimentos mentales” en esta rama de la Física

El famoso experimento mental de Erwin Schrödinger describe las circunstancias según las cuales, de acuerdo con la mecánica cuántica, un gato puede existir en un estado indeterminado entre la vida y la muerte hasta que se hace una observación consciente. De la misma forma, Reitz mostró que la ubicación de un gato dentro o fuera de un garaje no está especificada hasta que la criatura es observada. Esto explica el curioso efecto túnel de los electrones e incluso gatos completos a través de una región del espacio en la cual no pueden existir” (4).
 

Por supuesto, si Ud. abre la puerta de un garaje y encuentra un gato (vivo o muerto) tiene toda la razón del mundo para afirmar que el gato estaba ciertamente en el garaje desde antes de que Ud. lo abriera y no que “colapsó” allí como resultado de su observación consciente.

Según explican Sokal y Bricmont en el Apéndice B de su famoso libro Imposturas filosóficas: “Esta sección ilustra dos aspectos de las lucubraciones del discurso posmoderno sobre la mecánica cuántica: por una parte, la tendencia a confundir el sentido técnico de algunos términos, como por ejemplo «indeterminismo» o «discontinuidad», con su significado ordinario; y por otra, el gusto por los textos más subjetivistas de Heisenberg y Bohr, interpretados de una forma radical que va mucho más allá de las opiniones de estos autores (que son, a su vez, objeto de fuerte polémica por parte de muchos físicos y filósofos de la ciencia). Pero la filosofía posmoderna adora la multiplicidad de puntos de vista, la importancia del observador, el holismo y el indeterminismo (5)”.



Del holismo a la Sanación Cuántica
Con tantos resquicios y complejidades no es de extrañar que el término “cuántico” se haya trasladado de su ámbito natural y restringido en el micromundo y convertido en una especie de comodín “explicalotodo” de incontables desvaríos post-modernos

 

Deepak Chopra, médico hindú radicado en Estados Unidos, ha amasado fama y fortuna promoviendo el holismo cuántico como filosofía y curación de todo mal por medio del poder mental. En 1999 la revista Time lo incluyó en su lista de las personalidades más influyentes del siglo XX y lo definió cómo “el poeta profeta de la medicina alternativa”. Chopra asegura que la física cuántica nos permite comprender que: “el mundo físico, incluyendo nuestros cuerpos, es una respuesta del observador. Nosotros creamos nuestros cuerpos de la misma forma que creamos la experiencia de nuestro mundo” (citado en 6).

 
Y sigue citando la fuente: “Chopra también afirma que `creencias, pensamientos y emociones crean las reacciones químicas que sostienen la vida de cada célula´ y `el mundo en que vives, incluyendo la experiencia de tu cuerpo, está completamente determinado por la forma en que lo percibes`. “De esa manera la enfermedad y el envejecimiento son solo ilusiones y podemos alcanzar lo que Chopra llama“cuerpos sin vejez, mentes sin tiempo solo por la fuerza de la conciencia”.Idealismo subjetivo en estado purissimum, de la mejor tradición berkeliana.


 


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Un electrón emitido por un emisor pasa a través de una rejilla y se mueve hacia los detectores. Mientras no se produzca la detección en A o B la posición y movimiento del electrón solo puede determinarse mediante una ecuación de probabilidades llamada Función de Onda. Cuando A o B detectan el impacto del electrón su posición se determina, deja de ser una probabilidad: la función de onda “colapsa”Modificado de (6)


En esa cuerda Amit Goswani encuentra en la física cuántica explicación a los fenómenos paranormales. Dice: “los fenómenos psíquicos, como la observación distante y las experiencias extracorpóreas, son ejemplos de operaciones no-locales de la conciencia… La Mecánica Cuántica sostiene esa teoría brindando un apoyo crucial a la no-localidad de la conciencia”.

La no-localidad y el salto cuántico.  Un electrón (e-) y un positrón (e+) son generados en un punto del espacio-tiempo C. El positrón se aniquila con un electrón en A mientras el  otro electrón sigue su trayectoria. Para un observador situado sobre la línea de puntos es como si el electrón hubierarealizado un salto instantáneo de A a B.

Si el lector comienza a sentirse confundido, le ruego coloque firmemente los pies sobre la tierra para este párrafo de una conferencia de Chopra sobre Medicina:
Sin embargo, la base científica de la Medicina de hoy es una superstición. Y esta superstición es que todo el mundo está compuesto por materia y que los cuerpos humanos también son materiales, y que el universo está compuesto de objetos separados que se relacionan en el espacio y el tiempo.

La superstición del materialismo es, literalmente, la causa de nuestra lógica en la medicina occidental y en lo que podríamos llamar, medicina contemporánea.

Toda la lógica de la medicina contemporánea se basa en esta superstición de que solamente somos máquinas físicas que han aprendido a pensar. Que por alguna razón, esta danza de moléculas en nuestro cuerpo crea lo que llamamos el `pensamiento´.
Y podríamos decir, que nuestra medicina contemporánea ve el cuerpo como una escultura congelada. Si uno no puede digerir todo lo que comió, simplemente toma un Alkaseltzer y se `soluciona´ el problema.
Si no puede dormir de noche, se toma una pastilla para dormir. Y así con todas estas píldoras mágicas que tenemos.

¿Está ansioso? Tómese un tranquilizante. Se supone que le dará tranquilidad. Si tiene una infección, tome un antibiótico. Si tiene cáncer dese quimioterapia, radiación. Si tiene dolor en el pecho, tome nitroglicerina, o mejor aún, hágase una operación de `bypass´.
Y así, sucesivamente.

Hoy, todavía estamos buscando todo tipo de pastillas mágicas. Últimamente, la búsqueda es para el SIDA. La búsqueda de esta solución mágica es constante. Pero todo el concepto está equivocado”.

¿Provocador? ¡Totalmente!. ¿Inquietante? ¡Claro!. ¿Sugestivo? ¡Por supuesto!.
Esos son los “ganchos” del discurso y para ello emplean palabras denostadoras, afirmaciones estremecedoras y aires de magnificencia poética. Birlibirloque, llama superstición a la ciencia y la acusa de buscar soluciones mágicas; como cuando el caco grita: “¡al ladrón, al ladrón!”. Cuando de-construye e invierte la relación entre ser y conciencia negando que seamos “máquinas físicas que han aprendido a pensar” cabe la pregunta: y si esta danza de moléculas no crea el pensamiento ¿qué lo hace? (6).

Invirtiendo nuevamente los términos y el buen sentido, Chopra nos dice que la cuestión no es ver para creer, sino creer para ver. Parece un juego de palabras. En realidad nos está haciendo cómplices del asesinato de la Ciencia.

No es tan difícil como pudiera parecer elaborar tal discurso, solo se requiere el conocimiento de algunos términos impactantes, cierta dosis de histrionismo, hablar suavemente y sonreír. De ese modo el perseguido Radovan Karadzic pudo esconderse durante 12 años tras una barba de santón y bajo el nombre y título falsos de Dr. Dragan Dabic en un hospital de Belgrado haciéndose pasar por médico alternativo. Nadie notó la maquiavélica impostura.

Radován Karadzic en 1994 (izquierda) cuando era Presidente de la República  Sprska, una de las dos repúblicas que forman la República Federada de Bosnia Herzegovina. Perseguido por presuntos crímenes de guerra se ocultó durante 12 años bajo la falsa identidad del médico alternativo y sanador cuántico Dragan Dabic (derecha).


Si ser incapaz de ascender mediante la meditación trascendental a holísticas verdades reveladas, de comprender las esencias del ser y de la conciencia, desentrañar la complejidad y asumirla como inefable sustento del efecto mariposa está pasado de moda y superado por la credulidad inspiradora del New Age, confieso que no poseo esos “dones”.

Si aferrarse al sentido común, a someter las hipótesis a la implacable crítica del experimento antes de proclamarlas como válidas; si atenerse a los resultados  a despecho de convicciones (si los hechos no concuerdan con la Teoría, tanto peor para la Teoría); si mantenerse apegado a la inespiritualidad del materialismo dialéctico es signo de una anticuada memez cientificista debo confesar que soy uno de ellos.

Sé que hay muchos en Cuba y el mundo que mantienen los principios de racionalidad y defienden a la Ciencia por lo mucho que ha aportado a la humanidad en conocimientos, tecnología y salud; pero cuidado, no somos inmunes. Leo en el sitio de la TV avileña lo siguiente:
“Cuando hablamos de sanar sin medicinas, las personas más contemporáneas se rehúsan o al menos dudan antes de asumir la idea como una alternativa efectiva.

Y es que por muchos años se ha visto esta realidad como una cuestión mística o esotérica, sin investigar a fondo que detrás de ello existe la mecánica cuántica en su modelo teórico y práctico dominante, demostrado científicamente por la interrelación entre los pensamientos y la realidad objetiva”.

Y añade más adelante:
Según el Dr. Gabriel López Suárez, especialista avileño en Medicina General Integral, la energía vital universal es considerada un complemento de los tratamientos médicos convencionales y se aplica de forma rápida, sencilla y efectiva en la restauración del nivel energético y del campo electromagnético de cada individuo.

El galeno López Suárez, llama a la reflexión de todos sus colegas para que vean al ser humano como un todo, expresa que, `es necesario tratar el cuerpo físico, el etérico o vital, el astral, el mental, el causal, el alma y el espíritu como uno solo, solo así podremos sanar de verdad, cuando todos estén en total equilibrio´”.

No me atrevo a predecir a dónde se llega por ese camino, pero de algo sí estoy seguro y es que por ahí no se transita hacia el futuro de hombres de ciencia que avizoró Fidel. No ciertamente disfrazando de Ciencia el misticismo.



*Nota: La integración es un procedimiento matemático que permite calcular el valor de variables continuas conociendo la ecuación que los caracteriza.



Bibliografía citada y fuentes

1.-Ernst E: “Cómo convertirse en charlatán”. Disponible en español en: http://charlatanes.blogspot.com/2012/12/como-convertirse-en-charlatan.html

2.-Schwarz MJ: Sexie Sadie. Disponible en:
http://charlatanes.blogspot.com/2005/12/sexy-sadie.html

3.- de Melo O: “El nuevo Nobel de Física y el gato de Schrödinger”.
Disponible en: http://www.juventudtecnica.cu/Juventud%20T/2012/
panorama/paginas/nobel%20de%20fisica.html

4.-Wilkinson MHF: “Interpretación mecano-cuántica de la homeopatía”.
El Escéptico (otoño) 1999.

5.-Sokal A, Bricmont J: Imposturas intelectuales. Editorial Paidos. Barcelona. 1999

6.-Stenger V: “Quantum Quackery”. Skeptical Inquirer. Vol. 21 (1). 1997

7.-Chopra D: La curación cuántica. Disponible en: http://www.alotroladodelespejo.com/bloc/
alotroladodelespejo/2010/08/21/la-curacion-cuantica-dr-deepak-chopra/

8.- Mursulí Rodríguez, Y: Sanación cuántica, una alternativa para aumentar la calidad de vida de los avileños. Disponible en: http://www.tvavila.icrt.cu/noticia.php?id=17546

Agradecimiento: El autor agradece la revisión y los valiosos comentarios
y sugerencias del Dr. Osvaldo de Melo y del MSc. Rafael Rodríguez.

 

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