Las tres A

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
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Fecha: 

Lunes, Abril 13, 2015
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Adrián Agüero Zardón y Archivos de JT

1965-1971

A finales de los años 60 un joven estudiante universitario escribía en JT sobre el mesoclima del mango bizcochuelo y describía la planta original. Su nombre Adolfo Rodríguez Nodals, actual director del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical. Desde entonces, Adolfito, como se le conoce en los escenarios de la agricultura urbana –programa que también lidera–, ha estado vinculado a la publicación como autor, entrevistado o miembro del consejo científico asesor (CCA).

De aquella etapa recuerda: “Significó mucho, pues era la única vía de que disponía para publicar mis primeros artículos científicos, sin tener que apelar a engorrosos y complejos trámites”.

Desde su perspectiva considera que “la publicación ha mejorado mucho y se ha modernizado, aunque debiera tratar de tocar más el tema agroalimentario nutricional, consolidar lo logrado en cuanto al área informática, y abordar también las ciencias naturales”. 

Otros habituales en la JT primigenia fueron el ingeniero Arnaldo Coro Antich y el periodista científico, Alexis Schlaster Antolín.

Coro rememora con beneplácito el surgimiento de la publicación, como parte del movimiento de las Brigadas Técnicas Juveniles. “A mí me involucró su fundador, José Ramón López, cuando ya había salido el primer número. A partir de ese momento tuve una estrecha relación con la revista, obra de singular importancia y merecedora de una mayor atención”.

Schlashter, por su parte, dejó en las páginas de JT su particular ingenio. Se recuerdan especialmente artículos como “Seguidores de los Sputniks” o “Semen congelado”, que sentaron pautas en el incipiente periodismo científico cubano.

Novedades

Título: Televisión Baracoa

Por Roberto Sarría

Cuatrocientos cincuenta y tres años después de haber sido fundada por Diego Velázquez, Baracoa disfruta de una de las maravillas de la técnica moderna: la televisión.

Así comienza este texto publicado en agosto de 1966 y que describe las características de esa zona montañosa, la dificultad para recibir las imágenes, aún las de mediana calidad, y todo el trabajo que se realizó para que el 26 de julio de 1965, quedara inaugurada la primera planta retransmisora de la señal televisiva.

Título: La papaya Maradol

Por Santo Ricardo Corrales y Adolfo Rodríguez Nodals (3er año de Ingeniería Agronómica)  

Publicado en enero del 67, en este artículo se describen los antecedentes y el proceso de creación de una de las líneas de frutabomba, que por su sabor, olor y resistencia es de las preferidas por los cubanos. Su nombre deriva de la unión de María y Adolfo (su creador y la esposa). Existen dos variedades que se distinguen por su color la MARADOL A (amarilla) y la MARADOL R (roja).

Así fue entonces

Título: Llegamos al año

Por José Ramón López

Publicado en agosto de 1966

De entonces a acá la revista ha crecido como los niños pequeños, ¡pronto! El número de páginas se ha duplicado, la tirada se ha triplicado, la calidad gráfica ha mejorado y del contenido también. (…)

El núcleo de la revista lo integran: el compañero Jesús, su director, que paradójicamente no es técnico sino estudiante de medicina; Méndez, su productor, estudiante de Ingeniería; Sarría, redactor, estudiante de Ingeniería; Lilian, redactora, estudiante del Instituto Tecnológico de Electrónica; Ramírez, redactor y Eva, secretaria.

Este es el equipo fijo, aunque algunos no ganan su sustento con este trabajo, el que realizan por amor al arte, digo, a la técnica.

 (…) Y un día se nos ocurre… Hay que tirar algunos colorcitos interiores para darle vida a la revista. ¿Colores? Sí, colores. Pero eso significa aumentar el número de tiros. Y la Multilith no es la máquina adecuada para esto, solo tira dos páginas. La máquina que sirve es la que se pidió y vino, pero se la cogieron del muelle la gente del MINED y dejaron aquí a los obreros embullados. Esa sí tira la revista en un 2 x 3.

Bueno, con más trabajo pero los colores van.

(…) En muchos casos la revista demora varios días en ser entregada en los locales de algunas provincias y regionales; en algunos casos ni siquiera la han distribuido. Es verdad. La distribución actual es lenta e inefectiva.

(…) Para cubrir las necesidades actuales debemos tirar 25 000 ejemplares. Si salimos del “clandestinaje”, es decir, la colocamos para la venta al público en general, el mínimo necesario será mucho mayor.

(…) Aumentar, antes de enero de 1967, a 64 páginas y el tiro a los 25 000 ejemplares; mejorar el sistema de distribución aplicando el plan de suscripciones y tener un activo contacto con los lectores para los cuales trabajamos. ¿Conseguiremos todos estos propósitos? ¡Estamos seguros que sí! Sobre todo si usted, amigo lector: ¡Nos da una mano!

Experimentación

Título: Incubadora casera

Versión: Andrea Desnoe

Tomado de JT, septiembre 1966

Con este sencillo artefacto usted podrá seguir la evolución del embrión de un pollo. Para construirlo tomará dos cajas de cartón, una grande y otra pequeña.

Corte una de las caras laterales de la caja pequeña y abra en la grande una ventanilla de 15 x 15 cm. Luego haga una hendidura en la cara superior de la caja pequeña, para dar paso al cable del bombillo que se colocará en su interior.

Posteriormente introduzca la caja pequeña dentro de la grande y rellene con papeles arrugados el espacio que quede libre entre ambas. Procure que la cara abierta de la caja pequeña venga bien en la hendidura hecha en la grande.

Sitúe un termómetro dentro de la caja, de tal modo que se pueda leer la temperatura a través de la ventanilla y cierre esta con una placa de vidrio.

Entonces podrá comenzar el experimento. Es necesario mantener una temperatura constante de 40°C, en todo momento, durante veintiún días. Para conseguirla, pruebe diferentes bombillos y coloque más o menos papel entre las cajas hasta lograr la temperatura deseada. Debe poner un pequeño recipiente con agua dentro de la incubadora.

Ubique en la incubadora una docena de huevos fecundados. Pasados tres días, si quiere apreciar cómo late el corazón, coja uno de los ellos, rómpalo con cuidado y vierta el contenido en un plato. En un embrión de tres días casi siempre pueden apreciarse estos pequeños movimientos. Una vez roto el cascarón este órgano seguirá latiendo durante media hora aproximadamente.

Es posible que al cabo de veintiún días, nazca algún polluelo de los huevos restantes.

 (Archivo JT)

 

 

 

 

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