Una isla del trópico asombró al mundo el 18 de septiembre de 1980, cuando uno de sus hijos se convirtió en el primer cosmonauta de Latinoamérica. En un viaje al espacio de solo ocho días, ejecutó más de veinte experimentos científicos, diseñados y alistados por talentos autóctonos, que demostraron las alturas que había alcanzado en muy poco tiempo la ciencia del patio. A treinta años de aquel suceso, reverdecen historias en boca de sus protagonistas.

por Dania Ramos Martín. | 29 Octubre 2014 | 0 Comentarios
Al profesor José Altshuler le parece historia del otro día, pero no. “¡Han pasado ya treinta años!”, dice, sin poder creer que haya transcurrido tanto tiempo, así sin más.
por Dania Ramos Martín | 29 Octubre 2014 | 0 Comentarios
Una isla del trópico asombró al mundo el 18 de septiembre de 1980, cuando uno de sus hijos se convirtió en el primer cosmonauta de Latinoamérica. En un viaje al espacio de solo ocho días, ejecutó más de veinte experimentos científicos, diseñados y alistados por talentos autóctonos, que demostraron las alturas que había alcanzado en muy poco tiempo la ciencia del patio. A treinta años de aquel suceso, reverdecen historias en boca de sus protagonistas.

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