Señales del Cuerpo
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Ellas fueron las culpables. Las mismas que desde niño le acompañaron en tantas y tantas travesuras; sus mejores amigas, siempre incondicionales ante cualquier situación. Ellas, sus manos, le delataron. Así pensaba Thomas Jennings, mientras el año 1911 se escurría en su fría celda; meses después de convertirse en el primer criminal estadounidense condenado gracias a sus huellas dactilares.
El arresto de Jennings fue solo un paso en el largo recorrido del hombre por los mapas de su cuerpo. Aquellas marcas que definen la identidad, haciendo de cada ser humano una pieza única, abren las puertas hacia otras dimensiones a través de las líneas de las manos, los enigmáticos dibujos del iris o la cadencia de los pasos sobre la Tierra.
Cartografía humana
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Inicialmente, la biometría se asumió como una rama de la biología, especializada en la medición de ciertas partes del cuerpo (brazos y piernas) con fines meramente médicos. Desde hace más de un siglo, esta función primaria ha ido reconstituyéndose.
En el terreno de la tecnología de la información, el término hace referencia a los sistemas que miden y analizan características del cuerpo humano, como el ADN, las huellas dactilares, la retina e iris de los ojos, los patrones faciales o de la voz y las medidas de las manos para la autenticación de identidades.
Entre los usos destinados a esta tecnología se encuentran los controles de vigilancia, identificación criminal, servicios policiales y militares. También se aplican a sistemas de seguridad para la industria pesada y farmacéutica, en el registro y control en hospitales, así como en el sector de viajes y turismo.
El funcionamiento básico de los sistemas biométricos consiste en el registro de las personas cuando una o más de sus características físicas y de conducta se obtiene y procesa por un algoritmo numérico que queda registrado en bases de datos.
Los indicadores biométricos deben ser universales (compartidos por todos) y a la vez únicos, para garantizar que la existencia de dos personas con idéntica característica sea poco probable. Además, no pueden sufrir modificaciones a través del tiempo y deben poder ser medidas en forma cuantitativa.
Entre los principales métodos para la obtención de dichos datos están el reconocimiento de huellas dactilares, la geometría facial y de las manos, identificación por patrones de iris y retina y por el mapa de venas. También existen parámetros conductuales como la firma, la manera de escribir y el modo de caminar.
De las huellas
Aun cuando resulte difícil separar estos procederes de los avances tecnológicos más actuales, la biometría tiene sus orígenes muchos siglos atrás.
Investigaciones apuntan a que en el año 2 600 a.n.e., los constructores de las pirámides egipcias eran identificados según la longitud de sus brazos, mientras que en el año 500 a.n.e., los babilóneos utilizaban la impresión de huellas dactilares sobre arcilla como firma para las transacciones comerciales.
En 1823, el profesor de anatomía de la Universidad Breslau, Checoslovaquia (antiguo Imperio Austrohúngaro), John Evangelist Purkinje, publicó una tesis en la que detallaba nueve patrones de huellas dactilares, mientras que en 1870 es el francés Alphonse Bertillon el primero en proponer un método de identificación de personas basado en el registro de las medidas de diversas partes del cuerpo: este sistema se conoció como Bertillonage.
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En 1870 el francés Alphonse Bertillon propuso un método de identificación de personas basado en el registro de las medidas de diversas partes del cuerpo, el cual se conoció como Bertillonage. (Foto: en.wikipedia.org) |
Años más tarde, Francis Galton, antropólogo inglés, publicó los resultados de su estudio científico sobre el uso de los relieves dactilares en su libro Huellas dactilares. Los análisis de Galton verificaron tanto la invariabilidad de las huellas digitales a lo largo de toda la vida de un individuo, como su carácter distintivo, aún para gemelos idénticos.
Las primeras fichas dactilares del mundo fueron elaboradas en 1892 por el policía argentino Juan Vucetich, quien determinó 101 rasgos de huellas para clasificarlas en cuatro grandes grupos. Luego, logró simplificar el método basándolo en cuatro rasgos principales: arcos, presillas internas, presillas externas y verticilos.
Con el inicio del siglo XX comenzó el uso sistemático de huellas dactilares en los Estados Unidos, implementado por la Comisión de la Función Pública de Nueva York, con el Dr. Henry P. Deforest al frente.
En 1918, el criminalista francés, Edmond Locard, determinó mediante sus estudios que si 12 puntos (conocidos hoy como detalles de Galton o minucias) son iguales, entre dos huellas dactilares, es suficiente para declarar positiva a la identificación. Algunos países han fijado sus propios estándares, que incluyen un número mínimo de puntos.
El Congreso de los Estados Unidos creó la División de Identificación del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) a través de la huella dactilar en 1924, la cual constituyó el primer archivo de huellas dactilares en esa nación.
Casi a mediados de siglo comienza la diversificación de los procedimientos biométricos. Es entonces que en 1936 el oftalmólogo norteamericano Frank Burch propone el iris como método de identificación y verificación de identidad; y ya para 1960 la Agencia de Seguridad Nacional comienza a investigar la identificación por reconocimiento de voz. Apenas doce años después salió a la venta el primer dispositivo de identificación biométrica por huella dactilar para control de acceso en oficinas.
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Departamento de Defensa norteamericano implementó los sistemas de identificación biométricos como el principal medio para la identificación de terroristas conocidos o sospechosos. Uno de los sistemas más confiables y explotados ha sido el Biometrics Automated Toolset (BAT), que fue usado por primera vez en 2002.
Asuntos de seguridad…
Como bien establece Eduardo Galeano en su libro La escuela del fin del mundo, la industria del miedo, constantemente alimentada desde los medios de comunicación, ha asegurado un provechoso futuro a la discreta, pero cada vez mayor Industria de la Seguridad.
No es un fenómeno nuevo, ni un mal de este siglo; sin embargo, el desarrollo tecnológico alcanzado no solo redimensionó positivamente la vida, la digitalización de la sociedad es hoy una cuestión de máxima seguridad.
Cuando Edward Snowden develaba al mundo los mecanismos de vigilancia de la inteligencia norteamericana en cada punto del globo, no fueron pocos los que no superaban la conmoción ante la tremenda traición del sistema al que habían confiado su seguridad. Y aunque la historia parece irse desvaneciendo, las huellas son claras: ¿quién vigila a los vigilantes?, un antiguo temor que ahora encuentra su fundamento.
Cuba en el debate de los vigilados y los vigilantes
La entrada de empresas cubanas al mercado internacional de tecnologías biométricas de seguridad ha causado temor a más de uno. Un artículo firmado por Adriana Rivera, en El Nacional de Caracas, se hizo eco de quienes afirman que este hecho no constituye más que una plataforma para la expansión de los servicios de inteligencia cubanos en Latinoamérica.
Sospechas, en muchos casos, sustentadas en que las compañías cubanas dedicadas a la exportación de productos informáticos pertenecen algunas al Ministerio de Informática y Comunicaciones y otras están adscritas directamente al Ministerio del Interior, como es el caso de la empresa de Desarrollo de Aplicaciones de Tecnologías y Sistemas (Datys).
Sin embargo, según declaraciones del Doctor en Ciencias José Ruiz Shulckloper, director general del Centro de Aplicaciones de Tecnologías de Avanzada (CENATAV), la motivación inicial para el desarrollo de esta tecnología, radicó en la imposibilidad de adquirirla en el mercado internacional a causa del bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos.
En entrevista ofrecida a Radio Rebelde, Shulckloper destacó que un sistema de identificación dactiloscópica no cuesta menos de 2,5 millones de dólares en el mercado internacional.
CENATAV está orientado a las investigaciones teóricas y aplicadas en el área del Reconocimiento de Patrones y la Minería de Datos. Las investigaciones incluyen en la actualidad el procesamiento digital de imágenes y señales, la teledetección, el reconocimiento lógico combinatorio de patrones, el reconocimiento sintáctico estructural, la teoría de testores, algoritmos conceptuales, análisis de texturas, la interpretación conceptual de datos espaciales, la minería de texto y la minería de datos mezclados, entre otras.
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El primer dispositivo de identificación biométrica por huella dactilar para control de acceso en oficinas apareció en 1972, el cual tiene hoy múltiples variantes. (Foto: ebanking. cl y lapazcity.olx.com.bo) |
Dentro de los servicios cubanos para la exportación se encuentran la BIOMESYS Afis Civil (Sistema automatizado de identificación dactiloscópica), BIOMESYS Carga Masiva (Solución informática para proceso de digitalización de fichas dactilares), y BIOMESYS (Control de asistencia: sistema de registro y control de asistencia biométrico).
Durante la Feria Internacional de La Habana FIHAV 2013, Datys y otras empresas del sector de las Tecnologías de la Información, como Albet, Desoft, Xetid y la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), presentaron el desarrollo de software en las líneas de Identidad y Biometría, Gestión, Seguridad y Servicios Informáticos.
El acuerdo comercial de 172 millones de dólares, suscrito en 2007 con Venezuela para la provisión de la cédula electrónica venezolana, le abrió las puertas a empresas estatales de la Isla para participar como intermediarios y proveedores en el mercado de documentos de identidad con chips, el cual está dominado actualmente por un selecto grupo de países en cuya cima están Alemania, Países Bajos, Francia, Finlandia, China y Estados Unidos, de acuerdo con la información de El Nacional.
Un giro de este tipo constituye una victoria política y económica del programa integracionista latinoamericano. Para Cuba puede representar, además, una posibilidad económica adicional y un nuevo camino para potenciar este segmento de la ciencia. Por medio de decretos presidenciales, Argentina y Bolivia también pusieron en manos cubanas el diseño y manejo de nuevos sistemas de identificación electrónica.
Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, celebró la cooperación cubana en el desarrollo del Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (Sibios), un proyecto que pretende recabar los datos filiatorios, rasgos físicos distintivos y huellas digitales de los 40 millones de argentinos.
“Queremos agradecer especialmente a la República de Cuba la colaboración para desarrollar este sistema, este software de muy bajo costo, que va a permitir, en tiempo real, conocer y saber quién está ante un personal de seguridad o en cualquier otro lado”, dijo en un acto en la Casa Rosada, el 7 de noviembre de 2011.
Sibios fue resultado de la implementación del decreto 1766/2011 como apoyo para la investigación de delitos y en funciones preventivas de seguridad. Los datos biométricos de la población serán incorporados en un chip en el pasaporte y podrán ser utilizados y cruzados por la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, el Registro Nacional de Personas y la Dirección Nacional de Migraciones.
El 8 de abril del 2009, el presidente Evo Morales emitió el Decreto Supremo 068, que autorizó la contratación directa —por un monto de 1,47 millones de dólares— de la empresa cubana Datys, para proveer los equipos y programas informáticos que expiden los pasaportes de lectura mecánica.
Más adelante, en 2010 y 2011, otros decretos del mandatario boliviano encargaron a Datys la instalación de equipos para la captura de registros biométricos y la base de datos en nueve sedes departamentales y 16 oficinas consulares bolivianas en países como España, Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos, Italia, Francia, Inglaterra y Japón.
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Uno de los sistemas más usados por el Departamento de Defensa norteamericano para la identificación de sospechosos ha sido el Biometrics Automated Toolset (BAT), utilizado por primera vez en 2002. (Foto: wired.com) |
“Los técnicos me explican que, a partir de ahora, las personas que entren al país estarán registradas y serán controlados todos sus movimientos en Bolivia”, explicó Morales cuando presentó el sistema cubano en el Palacio de Gobierno, el 23 de octubre del 2012.
El sistema instalado en aeropuertos de El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, registrará el proceso migratorio en general y capturará información biométrica de los viajeros, pasantes y conductores, así como de la documentación, según explicaron los desarrolladores.
Todavía quedan interrogantes por responder. La brecha entre la investigación científico-tecnológica y la implementación de sus resultados en el país es una de las más acuciantes. De cualquier forma, en este campo los primeros pasos están dados. Solo queda continuar el recorrido hacia el reconocimiento cada vez más profundo del cuerpo que habitamos.









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