Internet en tu bombillo

Autor: 

Ernesto Guerra
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12 Diciembre 2016
| |
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Crédito de fotografía: 

Ilustración: Roberto Javier Quintero

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¿Y si te dijera que la lámpara de tu sala puede transmitirte Internet de alta velocidad? Si quie­res descargar una película de alta definición y tienes unos minutos antes de irte a trabajar, enciendes el sistema de comunicación inalámbrica de la casa; eliges el sitio de descarga, tu lámpara parpadea de forma imperceptible para tu vista y en me­nos de un minuto ya terminaste tu transacción de datos.

Parece cien­cia ficción, pero lo cierto es que se trata de un hecho concreto. Con la satura­ción del espectro radioeléctrico, es tiempo de encontrar una alternativa que permita la transmisión de datos de manera rápi­da y eficiente.

Así, desde hace menos de una década, los científicos se encuentran imbuidos en la implementación de la llamada Li-Fi. La luz que nos acompaña cada día podría ser el nuevo canal para transmitir la información más rápido que nunca.
 

El origen del bien
Harald Haas está considerado el padre de la tecnología Li-Fi. Él acuñó el término con el argumento de que ya todo el mundo sabía lo que era la tecno­logía Wi-Fi, así que solo se debía sustituir Wireless (Wi) —sin cables—, por Light (Li), que significa luz.

Esa es la base del método de transmisión de datos. La ciencia se movió del campo de la radio electrónica a uno completamente diferente, mediante estímulos a diodos LED para enviar información desde un dispositivo a otro.

Los antecedentes de la técnica se remontan a la época de la clave Morse. Existían ciertos aparatos que enviaban mensajes en ese código mediante emisio­nes de luz, principalmente en el mar o en los campos de batalla.

En esta lista de abuelos del Li-Fi también se incluyen las transmisiones vía rayos infrarrojos, como las de los mandos a distancia que utilizamos para controlar el apa­rato de televisión, y más recientemente las comunicacio­nes por fibra óptica.

Sin embargo, el código que usa la tecnología Li-Fi es mucho más sencillo que el Morse. Se trata del sistema binario, compuesto por ceros y unos, es decir, apagado y encendido.

Al tratarse de una onda electromagnética, como las de radio, la luz es capaz de codificar la información con el cambio de su frecuencia y su espectro de acción ser unas diez mil veces más amplio.

La primera vista del mundo a este avance fue en el Consumer's Electronic Show del año 2012. Allí, un par de teléfonos intercambiaron información por medio de variaciones en las luces de sus pantallas.

Unos meses antes, en octubre de 2011, varias com­pañías crean el consorcio Li-Fi. El objetivo era romper las barreras de velocidad en las comunicaciones, tradicio­nalmente operadas en el espectro radioeléctrico.

Así, con una organización constantemente trabajan­do en su desarrollo, la implementación del Li-Fi como estándar de las comunicaciones se haría cada vez más cercana.

Harald Haas demostró en una ocasión el nuevo avan­ce, para lo que se auxilió de una bombilla de solo tres dólares.

En ese momento dijo que "se trata de datos a través de la iluminación. La transmisión de datos utilizando una bombilla LED es libre, por no hablar de las bombillas LED que, en sí, son extremadamente eficientes".

Li-Fi por dentro

Aunque a primera vista pueda parecer que el funcio­namiento de la tecnología Li-Fi es complicado, teórica­mente, su principio es bastante simple.

Una antena minúscula sirve como transmisor de da­tos, y se coloca en el bombillo, convirtiéndolo así en una especie de router luminoso. Los aparatos previamente dotados de receptores Li-Fi serán capaces de interpretar los destellos imperceptibles para el ojo humano y brin­darlos a manera de información reconocible.

Móviles, cámaras, ordenadores y cualquier electrodo­méstico inteligente puede servir como intérprete para el ser humano.

Para ello será necesario, además, que la luz esté en­cendida y, por supuesto, tener acceso a conexiones de Internet que se redirijan al emisor de la bombilla para esparcir los datos por toda la habitación.

El propio Harald Haas explica el principio de la tecnología:

“Cuando se aplica una corriente constante a una bombilla LED, un flujo constante de fotones se emite desde la lámpara que se observa como la luz visible. Si la corriente es variada poco a poco, la intensidad de sa­lida de la luz se atenúa de arriba abajo (varía también).

“Debido a que las bombillas LED son dispositivos semiconductores, la corriente, y por lo tanto la salida óptica, puede ser modulada a velocidades extrema­damente altas que consiguen ser detectadas por un dispositivo fotodetector y transformarlas de nuevo en corriente eléctrica. La modulación de la intensidad es imperceptible para el ojo humano y, por lo tanto, la co­municación es tan transparente como la tecnología de radiofrecuencia.

“Usando esta técnica, la información de alta velocidad se puede transmitir de una bombilla LED a un receptor”.

Li vs. Wi
Todo avance tecnológico se hace en pos de superar los estándares anteriores. Por el momento, el paradig­ma de la transmisión de datos lo marca la comunica­ción inalámbrica mediante el espectro radioeléctrico. Sin embargo, aunque el Li-Fi parece ser el sucesor perfecto, posee ventajas y desventajas con respecto al Wi-Fi.

En el campo de los beneficios, podemos decir que ofre­ce velocidades de 500 Mbps, es decir, es casi diez veces más rápido que la fibra óptica empleada por el Wi-Fi.

Asimismo, resulta hasta diez veces más barato que el Wi-Fi, y permite que cualquier bombilla o farola pueda transformarse en un hotspot o router luminoso de for­ma simple, con un emisor Li-Fi.

También posibilita reducir costos del cableado de las oficinas, pues las luces ya se utilizan desde antes y, al no atravesar las paredes, esta alternativa es mucho más se­gura para sitios de máximo cuidado, ya que la conexión no podrá ser captada fuera de la entidad. Así, se evita el hackeo de bancos y corporaciones.

Tampoco necesita de las frecuencias radioeléctricas, espectro muy saturado por canales de televisión y emi­soras radiales, que requiere de una infraestructura más compleja para su puesta en funcionamiento, e inclu­ye circuitos de radio, antenas y receptores complejos, mientras que la transmisión de datos mediante la luz solo tiene como exigencia métodos de modulación di­rectos, parecidos a los que se emplean en los recepto­res/transmisores de infrarrojos de bajo costo.

Al igual que el Wi-Fi, no necesita de cables y la utiliza­ción de luz eléctrica no interfiere con otros sistemas ni les hace interferencias. A la vez, es más eficiente desde el punto de vista energético.

En términos de velocidad, con la Li-Fi se alcanzan actualmente los 10 Gbps, pero en teoría podría llegar hasta los 100 Gbps, según afirma su propio creador, solo que para ello debería cambiarse el estándar actual de tecnologías de iluminación.

No obstante, también tiene limitaciones.
No funciona bajo la luz solar de manera directa, y si bien el hecho de que no atraviese paredes beneficia la seguridad, va en detrimento de la expansión de las conexiones a mayor escala.

Si se apaga la lámpara de la habitación donde he­mos instalado la Li-Fi, esta no puede utilizarse, y la mayoría de los dispositivos disponibles en el mercado carecen de los receptores necesarios, de ahí que su im­plementación aún no se extienda.

Con luz larga

En este momento vivimos el nacimiento de una tec­nología que debe marcar el futuro. Por ahora, se con­cibe como una especie de acompañante al Wi-Fi para algunos entornos locales.

Entre las empresas innovadoras con la Li-Fi, destaca Philips, que ha desarrollado un sistema de comunica­ción con el teléfono de sus clientes, a quienes envía promociones, regalos y descuentos mientras pasean por los departamentos de sus tiendas. Asimismo, en España, la Universidad Carlos III desarrolla un sistema Li-Fi para implementarlo en las farolas de la vía pública.

Los mayores avances, sin embargo, están previstos para el internet de las cosas, referido a la capacidad de algunos objetos de uso cotidiano para interconectarse y recibir órdenes de manera remota.

Un ejemplo sería el del automóvil, que podría enviar informaciones al dueño mediante los focos LED que in­corpora para la iluminación en la vía, o, recibir órdenes por el mismo canal.

Actualmente, América Latina se encuentra a la cabe­za de la innovación en materia de Li-Fi con una empre­sa mexicana que se encarga de construir soluciones al alcance del público.

Con el nombre de Sisoft y con sede en la Ciudad de México, la empresa tiene un personal de unos 15 empleados que trabajan directamente en el desarrollo de algoritmos para hacer la transmisión de datos por la luz de manera más eficiente.

Se trata de un equipo de jóvenes científicos, con edad promedio de 25 años,según publicó en 2015 la revista Expansión. Dirigida por Arturo Campos, Sisoft es la primera empresa que llevó la Li-Fi al mercado y ya lo comercializa con empresas de turismo, cadenas ho­teleras y dependencias gubernamentales. Los equipos tienen un costo entre los 25 y los 400 dólares.

Este panorama es esperanzador para las personas en todo el mundo que aún no poseen acceso a la red de redes, pues, de implementarse según las expectati­vas, habría más de 260 millones de nuevos usuarios.

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