Eficiencia y calidad: el futuro de la ciencia cubana
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En una oportunidad, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó que la relación constante y sistemática entre la investigación y la producción “seguramente se convertirá, en el futuro, en una de las más importantes ramas económicas” de Cuba.
El Centro de Inmunología Molecular (CIM) es una de las instituciones de desarrollo científico en la Isla que con mayor empeño se ha dedicado a alcanzar esos objetivos.
A partir de esos preceptos y a lo largo de sus 22 años de fundado, el CIM se ha convertido en una empresa con capacidades para la investigación, el desarrollo de productos y exportaciones.
El centro posee 846 patentes, de las cuales 507 ha sido concedidas. Cabe señalar que recientemente, 30 de ellas ha sido presentadas en los Estados Unidos y 19 fueron aprobadas por ese país.
Entre los principales resultados de la institución se encuentra su impacto en el Sistema de Salud Nacional (SNS). Se estima que más de cien mil pacientes cubanos son tratados con productos desarrollados por el CIM.
Además, cerca de 30 mil enfermos de todo el país han participado en ensayos clínicos coordinados por el centro. La mayoría de estos forman parte de la lucha y prevención que desarrolla el Programa Nacional de Cáncer en la Isla.
A pesar de los importantes resultados alcanzados por la entidad, su director, el Doctor Agustín Lage, considera que todavía persisten insatisfacciones para el adecuado desempeño del CIM.
Uno de los pendientes que debe saldar la institución es la diversificar los mercados a donde están destinadas sus exportaciones. A lo largo de 2016, el CIM vendió sus productos a 30 países. El valor de esas ventas alcanzó los 94 millones de dólares.
Históricamente, el 84 por ciento de las exportaciones del CIM son emitidas principalmente a América Latina y el Caribe, y solo en 2016, esas ventas se redujeron en un diez por ciento.
Diversos factores influyen en ese decrecimiento. Uno de ellos son las limitaciones en las capacidades financieras de los países de destino, así como el incremento de las barreras regulatorias externas para el comercio exterior que enfrenta Cuba.
También dentro de casa son visibles los contratiempos. El CIM en el último año enfrentó las limitaciones de las capacidades de ensayos clínicos del SNS. Ejemplo de ello es que no se pudieron iniciar los estudios con nuevos productos como las Muteinas y Anticuerpo 14F7, así como el BIOSIMILAR HER2 para cáncer de mama.
Por otro lado, la institución no pudo obtener el registro del anticuerpo BIOSIMILAR CD20 en la Isla, debido a la inestabilidad y limitaciones en la producción del proceso. Tampoco fue posible iniciar el desarrollo del ITOLIZUMAB, y ello condujo a la pérdida del registro.
Estos sucesos conducen a retrasos en el desenvolvimiento de los descubrimientos del CIM en el exterior. Eso, a su vez, se traduce en desventajas economicas para la institución y el país.
Entre los resultados más importantes del CIM, es necesario resaltar que solo en 2016 la institución acogió diez inspecciones exitosas de “Buenas Prácticas de Producción” de delegaciones de diferentes países. Además, se concluyó la Etapa 4 de inversiones en laboratorios de investigación, que permitirá ampliar la productividad de la entidad en los próximos años.
Si bien el CIM es una de las instituciones de investigación y desarrollo científico-técnicas que ha logrado desarrollar eficientemente el modelo de Empresa Estatal Socialista, todavía requiere del esfuerzo y el apoyo de sus trabajadores.
El director del CIM, Agustín Lage afirma que la gestión empresarial de las instituciones investigativas es importante pero no debe ser la única. El Estado debe continuar apoyando a través del presupuesto nacional a los centros dedicados a la ciencia y la técnica. Solo de esa forma el país logrará que este renglón se convierta en un factor decisivo dentro de la economía nacional.





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