¿Qué pasa con la impresión de las revistas infanto-juveniles de Cuba?
Autor:
Me gusta:
Un modelo de prensa en el socialismo pasa, en primer lugar, por poder tener prensa y que esta llegue a sus destinatarios. Cuando en diciembre de 1998 se celebró el VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el entonces director de la Casa Editora Abril, Iroel Sánchez Espinosa, invitado a este Congreso, le planteó a nuestro Comandante en Jefe la preocupación suya y de su colectivo porque las revistas del sello editorial Abril no se estaban publicando.
Nuestro Comandante en Jefe, en medio de una crisis económica tan o más grave que actual, priorizó volver a imprimir aquellas revistas que editaba Abril, más de diez, a pesar de todas las limitaciones materiales y toda la situación del país. En 1999, apenas unos meses después del Congreso de la UJC ya estaban circulando Zunzún, Pionero, Somos Jóvenes, Alma Máter, Juventud Técnica y El Caimán Barbudo. Me consta porque fui la primera directora de la revista Pionero a partir de esa segunda temporada, la cual presentamos el 1ro de abril de 1999.
Hoy, a casi dos décadas de ese encuentro, la situación de las publicaciones seriadas de la Casa Editora Abril es grave. En estos casi cuatro lustros hemos transitado por cambios de imprenta, de formato, de periodicidad. Hemos sacrificado páginas, encarte central y por último, hasta las cubiertas en el afán de llegar hasta nuestros públicos -que conste, voluntariamente y con la mejor disposición de los colectivos para encontrar soluciones a los problemas materiales que sufre la industria poligráfica y también problemas organizativos.
En la última etapa esas situaciones han llegado a un punto crítico. En 2016 no se imprimió ninguna de las revistas del sello Abril que se producen en la imprenta Federico Engels y en el 2017 tampoco. La revista Alma Máter cumplió 95 años el pasado diciembre -fundada por Julio Antonio Mella antes que la propia Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) – y llegó a esa fecha sin ningún ejemplar. Ahora para el 9no Congreso de la FEU se imprimieron dos ejemplares viejos, del año pasado, fue lo que vieron los estudiantes. Sin embargo, en medio del Congreso, ese mismo colectivo de trabajo hizo un boletín diario Nuestra hora con muchísima calidad, con muchísima inmediatez, con muchísima aceptación.
En un país cada vez más asediado por influencias foráneas, y algunas no tanto como bien nos recordó Garcés, que nada tienen que ver con los valores o símbolos que queremos inculcar y fomentar en nuestras generaciones futuras, que no lleguen a nuestros lectores revistas diseñadas para contribuir al desarrollo de una conciencia humanista, científica, revolucionaria y antimperialista es un “disparate”. Perdónenme la vulgaridad del término, pero así es como lo veo.
El espacio que no ocupamos lo están ocupando otros y no podemos competir en igualdad de condiciones en las redes sociales por las mismas limitaciones que decía. Nosotros quisiéramos que nuestras revistas los niños las vieran en espacios wifi, pero es imposible que un padre dé a su hijo menor un celular para que vea Zunzún – empezando porque un niño no debiera tener un celular todavía en la enseñanza primaria.
La Casa Editora Abril tiene para gestionar un modelo casi ideal que algunos conocen y que muchísimos medios de prensa aquí quisieran tener. La primera fortaleza son sus recursos humanos: a pesar de que nos faltan especialistas de varias áreas y que no somos de los priorizados para la ubicación laboral – también pedimos adiestrados y no nos los ubican – tenemos un colectivo estable, unido, consagrado, enamorado de lo que hace, con una altísima capacidad profesional creativa, con muchísimos másters y doctores y un balance en edades entre jóvenes y expertos envidiable para muchos órganos de prensa.
En segundo lugar, ya desde hace muchísimos años, somos unidad presupuestada con carácter especial, con personalidad jurídica y licencia comercial mayorista y minorista; que puede vender y consignar para otros y sus propias producciones; que tiene relaciones editoriales con otras entidades cubanas y extranjeras, asiste a eventos dentro y fuera de Cuba, tiene un catálogo de servicios que ejecuta y con el que obtiene ingresos.
En nuestra plantilla hay juristas, economistas, analistas, informáticos, comunicadores sociales, cientistas de la información. Tenemos un centro de información que atesora nuestro patrimonio y el de otras instituciones. Además, como también somos sello editorial, podemos producir libros y otros productos editoriales que nos permiten cumplir con nuestra misión como formadores de las nuevas generaciones. Pero nada de esto tiene sentido ni sustituye que un niño de de una escuela multígrado en Buey Arriba pueda recibir en sus manos una revista Zunzún. Gracias.





Añadir nuevo comentario