Plutón no tiene herederos

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
|
14 Febrero 2019
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Imagen del objeto más lejano jamás captado en el Cinturón de Kuiper. Fotos de Popular Science

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Más allá del Cinturón de Kuiper, donde nunca se ha captado una imagen con nitidez, misteriosas formas esperan a los investigadores del espacio. La región del universo que sucede a Neptuno está plagada de cuerpos pequeños compuestos por roca y hielo.

Varios de ellos se desplazan en inusuales órbitas alrededor del Sol. Por lo general, este fenómeno se relaciona con la influencia del mencionado planeta sobre dichos objetos. No obstante, algunos académicos plantean que pudiera haber algo más allá afuera, capaz de ocasionar tales anomalías.

La teórica existencia de un “noveno” planeta alienta los esfuerzos de diversos científicos. Algunos intentan dar con él en medio de la inmensidad. Otros, se enfrascan en descartar la posibilidad de su presencia.

Recientemente, el equipo integrado por el profesor Jihad Touma — de la Universidad Americana de Beirut — y Antranik Sefilian — investigador del Colegio Cambridge — , divulgó un estudio adherido a la segunda postura.

El artículo, difundido por la revista The Astronomical Journal, asevera que no será posible hallar al escurridizo astro. Según los expertos, la fuerza gravitacional que atrae a un grupo de cuerpos celestes enanos es en realidad un enorme anillo giratorio de trozos helados.

Antranik Sefilian afirmó a diversos medios de prensa que su pesquisa consistió en incluir los valores relacionados con el pesado disco rotatorio en un modelo matemático del Sistema Solar. De acuerdo con los resultados, esta versión parece más probable.

“La hipótesis de un noveno planeta es fascinante, pero hasta ahora se mantiene oculto, incluso para los telescopios terrestres más potentes. Queríamos explorar la posibilidad de otras causas, menos extraordinarias, para las raras órbitas alargadas e impares”, puntualizó el científico.

Los especialistas también determinaron que para ser capaz de transformar la trayectoria de tantos objetos, el monumental círculo debiera contar con unos 100 kilómetros de diámetro.

“También modelamos un supuesto astro y calculamos. Pero, al suprimirlo, concluimos como más factible la presencia de muchos objetos pequeños extendidos en una amplia área. Las atracciones colectivas entre esos cuerpos podrían explicar las excéntricas trayectorias”, detalló Sefilian.

Las conjeturas del estudio son respaldadas por observaciones donde se aprecian muchos más restos en el borde estelar de lo que se había previsto.

“Hasta hace poco tiempo se pensaba que la masa total de los objetos en el Cinturón de Kuiper era aproximadamente la décima parte de la terreste. Nuestros nuevos cálculos sugieren mayores dimensiones; podría ser diez veces más grande”, remarcó Jihad Touma.

Las reflexiones al interior de la comunidad científica trajeron un importante aspecto a la mesa de debate. Los detractores resaltan que, si bien no se ha podido avistar el supuesto noveno planeta, tampoco hay evidencia directa del disco.

Del inicio de una teoría

Si Mike Brown hubiera nacido en la Antigua Roma no contaría con los afectos del Dios del Inframundo. En 2006, este astrónomo del Instituto de Tecnología del California (Caltech) fue uno de los responsables de que Plutón quedara relegado como planeta y pasara a denominarse Asteroide 134340.

Curiosamente, el investigador dedicó los siguientes diez años a la búsqueda de un noveno astro en el Sistema Solar. A mediados de 2016, anunció, junto a otros científicos, la existencia de una enorme masa, con fuerza gravitacional, capaz de arrastrar a otros cuerpos celestes y provocar órbitas inusuales.

 

Imagen teórica que explica como un supuesto Planeta 9 genera órbitas excéntricas en 6 objetos espaciales. Foto: Popular Science

La teoría de un noveno planeta se abría al mundo. Sin embargo, nadie conseguía observarlo.

Brown, junto al experto Konstantin Batygin, fue el primero en apreciar como seis astros enanos habían modificado sus recorridos considerablemente.

“El planeta X debe haberse formado en las primeras etapas del Sistema Solar, hace unos 4 mil millones de años. En ese período, los planetas grandes — incluso él — eran fundamentalmente rocoso.

“Pero los núcleos de los demás astros gigantes quedaron muy apretados en la zona interna de la Vía Láctea. No había suficiente espacio para que todos se desarrollaran. Por tanto, uno de ellos fue expulsado. Una nebulosa de gas alrededor de nuestro sistema le habría ralentizado a medida que avanzaba fuera del Cinturón. A su vez, esto provocó la órbita excéntrica con que hoy cuenta”, expresó Brown en una entrevista a Popular Science.

Los expertos de Caltech, al igual que otros astrónomos de todo el orbe, comenzaron la búsqueda. Si bien muchos expertos no la apoyaron, Jihad Touma y Antranik Sefilian fueron pioneros en presentar una teoría opuesta.

“Me agrada el artículo. Es la primera vez que alguien propone algo diferente a nuestra hipótesis para analizar el fenómeno. No creo que la explicación sea realmente correcta. Pero la física y los cálculos parecen funcionar”, advirtió Mike Brown a la prensa, poco después de que la investigación opuesta saliera a la luz en enero de 2019.

Por otro lado, Batygin asegura que no hay suficiente masa en el distante Cinturón de Kuiper para dar lugar a la formación del disco planteado por la reciente teoría y desestima los nuevos abultados cálculos del otro equipo de investigadores.

Mientras, Touma y Sefilian también han intentado dar respuestas a las críticas de los acólitos del Noveno Planeta.

“No se trata de creer o no en la existencia de otro astro en el Sistema Solar. Es cuestión de encontrar la variable más razonable. Si realmente hubiera un planeta allá afuera no lograría ser tan escurridizo. El disco parece una opción más lógica. También es posible que ambas conjeturas sean ciertas”, argumentó el profesor de la Universidad Americana de Beirut.

La única conclusión en la que coinciden los expertos es en la necesidad de continuar explorando la inmensidad del universo. Descubrir nuevos objetos más allá de Neptuno es la mejor forma de recopilar evidencia para soportar una u otra idea.

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