Tras la ruta del agua
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A Ronnie lo descubrí a través de la mirada de su esposa mientras esperaba su llegada de un imprevisto turno médico, que afortunadamente lo retrasó en nuestra cita.
Y hablo de suerte porque gracias a Yudi conocí de antemano cómo este joven Doctor en Ciencias Técnicas logra compartir su trabajo docente e investigativo sin descuidar ni un ápice las responsabilidades hogareñas.
Supe así de su afición por la mitología, la historia y el coleccionismo de sellos. También de su puntualidad ante las actividades escolares de los hijos, a las que nunca falta, y la devoción por la familia.
“Incansable, a veces lo descubro muy avanzada la madrugada revisando algún proyecto”, me contó ella mientras esperábamos su regreso.
Ya está cerca, dijo, mientras teléfono en mano revisaba el último mensaje que acababa de llegarle. Minutos más tarde Ronnie entraba en su casa; una disculpa por la demora y una detallada explicación de lo dicho por el médico fueron las palabras con que me abrió puertas a su mundo de afectos y ciencia.
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| Aún después de doce años de casados a Ronnie le brillan los ojos al hablar de su esposa. |
Génesis
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| A Ronnie le preocupa el tratamiento que se le da a las carreras de ciencias técnicas en los medios de prensa, y el poco conocimiento que tienen los jóvenes sobre la ingeniería hidráulica. (Foto: Alexander Isla Sáenz de Calahorra). |
El gusto de Ronnie por las matemáticas y la física lo llevó a inclinarse hacia las ingenierías. Sin embargo, su entrada al Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (ISPJAE) tuvo algunos tropiezos.
“Al terminar el preuniversitario me otorgaron una carrera pedagógica, por lo que durante el año de servicio militar diferido estudié para presentarme a las pruebas de ingreso por concurso y obtuve la ingeniería hidráulica”. Inconforme al principio, tuvo la idea de cambiar a informática o civil, pero una asignatura recibida en el primer semestre lo ancló a la que hoy defiende como una de las más atractivas profesiones de las ciencias técnicas.
“Me atrajo el vínculo de esta especialidad con las problemáticas medio ambientales y sus potencialidades para brindar un servicio y resolver las dificultades de la población con respecto al acceso al agua. Además, está relacionada con problemas muy interesantes desde el punto de vista de la física, la química y la matemática”.
Saber manejar el agua fue otra de las razones que lo cautivó desde el comienzo. “En tercer año un profesor dijo en una conferencia: ´el reto del ingeniero hidráulico es conocer más de hidráulica que el agua´; esa frase marcó mi vida profesional y aún me impulsa a seguir investigando.
Desde entonces ha encaminado sus pasos hacia el estudio de las costas y los mares, por los que siente gran fascinación.
En estos momentos está involucrado en un proyecto que tiene el Centro de Investigaciones Hidráulicas (CIH), enclavado en el ISPJAE, sobre modelación hidrodinámica. Cómo surgen y se mueven las olas, qué pasa si estas llegan a una zona costera y penetran en la urbanización y cómo se conducen internamente, son algunas de las incógnitas a las que trata de dar respuestas.
Oficio de maestro
De pie, delante de los estudiantes, Ronnie también encuentra satisfacción mientras comparte los saberes aprendidos. Reconoce que cuando trata de explicar los fenómenos propios de la especialidad a sus alumnos, él mismo los entiende mejor.
Además, refiere que cuando está en el aula se siente útil y que un profesor no solo crea habilidades y transmite conocimientos, sino que es guía, formador de valores.
“Uno debe conocer a los estudiantes, saber sus problemas, ser perceptivo ante sus cambios de comportamiento y entenderlos; son los primeros pasos para ayudarlos”, apunta Ronnie.
“Llevo diez años frente a las aulas y he apreciado en los jóvenes una transformación en su forma de pensar, actuar y ver la vida. Aunque no todos, los muchachos de hoy aspiran a graduarse porque es lo que tienen que hacer, porque quieren quedar bien con la familia o porque ser universitario les da cierto estatus social, y eso a mí me entristece pues denota cierta inmadurez e irresponsabilidad hacia su futuro”.
Dar clases ha contribuido igualmente a que Ronnie Torres desarrolle su pasión por la escritura. En proceso de edición tiene un libro sobre la importancia de la ingeniería hidráulica en la defensa de un país y acerca de qué ocurre en las redes de distribución de agua después de ser azotados por un huracán, así como del papel preponderante que desempeñan los ingenieros en la reparación de las averías.
Un segundo texto, que apenas comienza a materializarse, planea contribuir a incrementar la cultura y motivación de los jóvenes por los temas de la carrera. “Me estimuló el hecho de que los estudiantes presentan lagunas de conocimientos acerca de la profesión que escogieron. Este nuevo volumen va a estar redactado de una forma coloquial para que sea más fácil de leer”.
Longina seductora
La complicidad que une a Ronnie y su esposa posibilita que en ocasiones sea ella quien acuda en su auxilio con el dato preciso o el vocablo adecuado ante su parquedad. Llevan más de diez años juntos y la “química” entre ellos resulta evidente.
“Es una mujer maravillosa. Tenemos dos hijos a los que le hemos dado lo mejor de nosotros, sobre todo tiempo y dedicación”, dice Ronnie, quien desde pequeño aprendió la importancia que tiene la familia en la educación de los hijos.
“Ahora que tengo a Alejandra y a Diego entiendo mejor a mis padres; el porqué de las cosas que hicieron y las decisiones que tomaron con respecto a mi crianza. Y sé que mucho de lo que he logrado hoy, se lo debo a ellos. Es así como creo que debo criar a mis niños. Enseñándoles el respeto por los mayores, la importancia del estudio y el deber de esforzarse al máximo.
“Les enseñamos que el valor de las cosas no está solo en su precio, sino en el sacrificio que uno haga para conseguirlas. Que es gratificante también cuando tienes un propósito y lo superas con esfuerzo, y es así como queremos educarlos”, afirma Ronnie.
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| Con sus hijos Alejandra y Diego, a los que ha enseñado que es importante estudiar y prepararse para la vida. |
Dominios compartidos
No le queda mucho tiempo libre entre la investigación y la docencia; por lo que acude a una solución recurrente para poder realizar uno de sus pasatiempos favoritos: leer.
“Siempre llevo un libro conmigo y mientras espero la guagua o viajo en ella, leo. Ahora estoy sumergido en Cien preguntas sobre la historia de Cuba y me ha resultado muy interesante porque trato de vincularlo con la ingeniería, ver cómo los ríos y las costas han influido en el desarrollo histórico de la Isla”.
De igual forma, el trabajo le sirve para poner en práctica otro de sus hobbies, la recolección de elementos interesantes. Revela tener colecciones de barcos de madera, etiquetas de bebidas famosas (aunque bebe poco o nada), incluso posee arena de las distintas playas en las que ha estado.
“Ese gusto por guardar cosas interesantes lo adquirí en la infancia. Yo me quedaba en casa con mi abuela mientras mis padres iban al trabajo y ella dejaba que yo coleccionara aquello que llamara mi atención”, subraya.
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| Junto a su madre. Ronnie recuerda que siempre fue un niño muy tranquilo, amante de la naturaleza y la observación. |
“Es un hábito que me ha ayudado en mi desempeño profesional. De ahí que también dedique tiempo a reunir artículos y tesis publicadas por otros investigadores que posteriormente me sirvan para mi trabajo”.
Vinculado al movimiento de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) desde hace varios años, reconoce que el papel de la organización debiera ser un poco más activo en el intercambio con los jóvenes y en la difusión de sus resultados científicos.
“He tenido la satisfacción de ganar un Sello Forjadores del Futuro por mis aportes a la ciencia. Sin embargo, es muy importante que esas investigaciones, más allá de los lauros obtenidos, lleguen a la sociedad”, advierte Ronnie.
Piensa que el movimiento podría ser un buen espacio para promover la formación vocacional, principalmente en las ciencias técnicas que tan “olvidadas” están.
“Uno de los problemas que se manifiestan a la hora de desarrollar una actividad, de cualquier índole, es el económico; no obstante, hay cosas que con ínfimos recursos pueden lograrse”.
Entre esas acciones, Ronnie ha descubierto en sus horas de estudio, diez experimentos de hidráulica que no necesitan de condiciones excepcionales para hacerse y planea realizarlos con sus estudiantes.
Joven asociado a la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), es el único representante de ingeniería hidráulica, hecho que lo hace sentir doblemente comprometido con esa institución, a la que pertenece desde 2012.
“Es un honor formar parte de la ACC, pues significa acercarse al pensamiento científico del país a través de sus miembros más reconocidos. Además, me sirve de escuela, por los análisis que allí se desarrollan.
“Espero poder, en un futuro, retribuirle todo lo que me ha brindado y que mis conocimientos sirvan de acicate al trabajo que favorece a la sociedad”.









Comentarios
Felicidades por esta
Es muy importante que se
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