Ciencia en lengua Diaria
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Millones de kilómetros se interponen entre Oscar Álvarez y el gran espacio exterior. Y otros millones, personas en este caso, podrían creer que, por esa causa, el cosmos –desde este lugar tan pequeño que es Cuba–, se vuelve inalcanzable para él.
Pero Oscar Álvarez, el Doctor en Ciencias Físicas, el representante de Cuba en la Unión Astronómica Internacional, el divulgador científico y miembro honorario de la Royal Astronomical Society of Canada…, ríe, siempre ríe. Con una carcajada estridente que solo se atreve a lanzar detrás de las cámaras. En programas de televisión, como Pasaje a lo desconocido, se limita a emitir, en el calor de la polémica, sonrisas arteras.
Cuando carcajea es porque sabe que cada vez que quiera, o que alguien se lo pida, puede hacernos abandonar nuestra terrestre casa, o “bajar” los astros. Un día trajo a la Tierra a muchos de una vez, y construyó el Planetario de La Habana.
Y si una persona se perdiera en el laberíntico mundo de la Astronomía, o de la ciencia en general, con su acertado dominio de las palabras, será capaz de hacerla encontrar el camino. De esa forma, en cualquier parte, Oscar Álvarez está cerca, y nos acerca, al Universo. Acorta las distancias.
Así lo hizo desde que se aproximóa las estrellas por vez primera con un telescopio que había en la antigua Escuela de Matemática, hoy Facultad, de la Universidad de La Habana. Aquello se convirtió en una rutina apasionante.
Más tarde, aun siendo estudiante, se vincularía al grupo de trabajo del entonces recién creado Instituto de Astronomía, donde posteriormente trabajaría de forma regular. “Participé en la primera observación de carácter astrofísico en Cuba, en 1969, un eclipse que se dio antes del famoso de 1970. Ahí empecé como astrónomo”.
Sin embargo, cuenta que su afición por la Física viene desde antes. “Cuando niño –en mi pueblo natal de San Fernando de Camarones, en la antigua provincia de Las Villas–, yo leía mucho la revista El tesoro de la juventud. Creo que mi cultura universal se la debo a esas lecturas. Realmente siempre me interesé por la Astronomía, pero en aquella época primero fueron la Física, la Mecánica…, porque siempre me cuestionaba por qué las cosas pasaban”.
Oscar Álvarez piensa que ser observador es fundamental para estudiar Astronomía. “Y también es muy importante la constancia”, dice. Recuerda entonces las largas madrugadas de estudio en la beca universitaria de 12 y Malecón, y subraya: “La Física necesita de cierta vocación, no es una carrera fácil”.
Al preguntarle si la carrera de Física es la mejor forma para llegar a convertirse en astrónomo, Oscar responde con otra interrogante: “¿Qué es la Astronomía si no Física y Matemática? La Física da una preparación básica. Aunque realmente casi todas las profesiones de ciencias se mezclan en ese campo.
“En estos momentos lo más importante en Astronomía es tener una idea de investigación, cierta información previa y la capacidad de navegar en Internet. Allí se pueden encontrar tantos datos acumulados que no es necesario poseer los costosos instrumentos de investigación astrofísica para llevar a cabo un buen proyecto cuando no se tienen grandes recursos financieros para construirlos o comprarlos”.
Y es que el profesorse confiesa también un “fanático” de la Internet, “porque es una cosa fantástica, y yo que siempre estoy ávido por entender, le dedico mucho tiempo y nada más me asalta una duda sobre algo, enseguida busco información ahí. Ese es mi principal pasatiempo, lo que más me entretiene”.
Un bien que pocos hacen
El Doctor Oscar Álvarez entiende, como es lógico, de ciencia. Lo curioso es cómo la hace entender al que no es científico, cómo logra que infinitos logaritmos y hasta la más enrevesada teoría se trasformen en palabras comunes para que la gente (común) comprenda lo que ante sus ojos sucede.
Por eso se distingue como un excelente comunicador y divulgador de la ciencia. Con sus explicaciones “hasta las amas de casa hablaron de la Teoría de las Cuerdas” –después que salió al aire un programa de Pasaje a lo desconocido sobre este complicado tema, propuesto por él mismo.
“Imagínense que el primer trabajo que me encomendó el director del Instituto de Astronomía cuando era un simple recién graduado de Física fue atender a personas de la calle que llegaban a preguntar. Ahí descubrí que tengo ciertas facilidades para la comunicación. Me doy cuenta que llego a la gente por la retroalimentaciónqueluego recibo, y yo disfruto eso…. Muchas personas me detienen para decirme que no están de acuerdo conmigo, pero me agradecen lo que estoy diciendo”.
“Uno puede ser un científico fantástico,y no ser capaz de comunicar; y para mí es importante saber explicar lo que uno sabe de forma amena. Martí decía que poner ciencia en lengua diaria es un bien que pocos hacen, y creo que en esa parte yo he tenido éxito”.
Es necesario, comenta, que los propios científicos, y no solo los periodistas, divulguen la ciencia, cosa que se ha visto entorpecida porque a los primeros esa actividad no les cuenta en el currículum.
“Lo que vale es la publicación, el premio, el cumplimiento del plan de trabajo…Qué pasa, aquí en la Academia de Ciencias (donde ejerce actualmente) yo tengo bastante libertad, porque esta institución también se dedica a promover la ciencia, pero recuerdo que cuando transitaba por el Instituto de Astronomía, sentía como si ese tiempo empleado en hacer comunicación fuera tiempo perdido, como sidebiera estar haciendo otras cosas más importantes. Y era complicado, porque me gustabadivulgar, y debía hacer los dos trabajos a la vez. No existe un sistema de gratificación al científico que difunde su conocimiento.
“Incluso insistí en que se creara un premio para científicos que promovieran ciencia, como el Gilberto Caballero para periodistas, en el que yo participaba como jurado. Pero nunca se ha instituido nada parecido en nuestro país”.
Pasaje televisivo
Cuando el programa de televisión Pasaje a lo desconocido comenzó –como una nueva vía de divulgación de la ciencia (15 años atrás) –, el Doctor Oscar Álvarez era jefe del departamento de Astronomía. “Yo fui casi fundador del espacio”, señala. “El primero lo hizo Rubiera, sobre el Triángulo de las Bermudas, y cuando trataron el tema del Sistema Solar, como al tercer programa, Taladrid me contactó.
“Pasaje a lo desconocido necesitaba enganchar, y la Astronomía llama mucho la atención, porque es algo que no se ve a simple vista, pero que la gente de una forma u otra se siente impactada por ello.
“De hecho, se dice que la Astronomía es la primera de las ciencias porque fue el primer trabajo de observación sistemática que tuvo el ser humano para poder satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, para saber cuándo era la mejor época para las cosechas, para poder hacer las diferentes migraciones…, y las estrellas las tienes arriba todas las noches… Es algo que llama a la curiosidad”.
Nuestra especie –afirma– siempre se ha cuestionado de dónde venimos y hacia dónde vamos; “por eso los temas que abordo han tenido aceptación. También ha habido reacciones en contra de mis planteamientos, pero lo esencial es poner a pensar. Me arriesgo a discutir porque pienso que es importante que uno pueda debatir cualquier tema con cualquier persona, y sobre todo, poder transmitir el conocimiento”.
El objetivo principal de Oscar Álvarez es guiar a las personas. “Trato siempre de que se entienda que la ciencia comete muchos errores, pero la forma más apropiada para acercarse a la verdad –y digo acercarse porque no hay verdades absolutas, sino relativas–, es través de la ciencia misma. Trato de llevar a la gente a lo que es el método científico, pero usando términos coloquiales, para que las cosas sean comprensibles”.
Planetas en La Habana
Al referirse a la creación del Planetario de La Habana –proyecto desarrollado por la Oficina del Historiador con el apoyo científico del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA)–, Oscar Álvarez muestra orgullo: “Creo que es mi obra más importante, si muero voy a hacerlo satisfecho porque fue una idea mía que perdurará. Pero no puedo dejar de agradecerle a Rosa Elena Simeón, entonces presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba; fue ella quien hizo suya la idea y motivó a Eusebio Leal” para ejecutar el proyecto.
“El Planetario desempeña en la comunidad un papel tan importante como los parques o los restaurantes, está hecho a escala real, y fue construido con ciencia y con conciencia. Por eso quedó tan bien, y gustó a la gente. Es una manera tangible de que el público de todas las edades se interese por la Astronomía y comprenda los procesos que ocurren en el Universo”.