Inexplicable
Autor:
Fecha de publicación:

Crédito de fotografía:
Difícil de creer, difícil de entender, difícil de aceptar: el reciente examen de Historia de Cuba para el ingreso a la universidad pasó por alto prácticamente todos los grandes eventos históricos de este país, incluso a muchos de sus protagonistas.
¿Cómo se explica que adolescentes de duodécimo grado, abocados a una prueba cuyo contenido abarcaría nada más y nada menos que desde la sociedad colonial del siglo XVI hasta la etapa de Elián y nuestros cinco héroes -obligando con ello al alumno a un esfuerzo memorístico enciclopédico-, no hayan tenido que responder acerca de los temas más decisivos de la historia y supervivencia de Cuba?
Nada del inicio de la gesta revolucionaria con el alzamiento liderado por Céspedes, ni lo que significó la lucha de los 10 años; nada de la trascendental Protesta de Baraguá; nada (sujétese de su asiento) de José Martí, ni de la guerra necesaria ni su caída en combate; nada de la intervención norteamericana y su ilustrativa Enmienda Platt; nada del Moncada; nada del Granma; nada de Girón; nada del Periodo Especial… ¡Casi nada!
Fue un examen de mucho memorismo, con algunos temas dialécticamente inconexos y hasta capciosos -como la inexplicable pregunta acerca de Vicente Aguilera-, lejos del cada vez más necesario estudio interpretativo y análisis causal de los hechos, si se quiere contribuir a formar valores y jóvenes autónomos, reflexivos y comprometidos. La mayoría de ellos, tal vez, no vuelvan a enfrentar un examen de la historia cubana nunca más. ¡Qué oportunidad perdida para confirmarles lo mejor de las luchas patrias!