Cambios que no cambian
Autor:
- La Opinión [1]
Fecha de publicación:

Ocho años atrás, cuando Héctor comenzó a pensar sobre la profesión en la cual le gustaría desempeñarse en el futuro, buscó diferentes alternativas para acceder a la educación superior con comodidad. Tenía un buen promedio, pero se sentía aburrido de las clases del preuniversitario donde “todo era lo mismo”. A mediados de onceno grado, una profesora le sugirió documentarse, pues habían ocurrido algunas transformaciones respecto al ingreso en la Licenciatura en Química, que ya desde entonces fascinaba a aquel estudiante. De modo acelerado, el joven pudo informarse acerca de los cambios.
Las nuevas noticias le deja ron muy complacido. Podría comenzar el último año de la enseñanza media superior en la universidad, si pasaba unos exámenes relacionados con la carrera a cursar. El alumno inició una sistemática y autodidacta preparación, la cual le permitió aprobar las pruebas de acceso. Pero la alegría de Héctor no duró mucho
. El recibimiento del Alma Mater, lejos de ser halagüeño, fue duro y frío para con las aspiraciones del muchacho. Las puertas se le abrieron con una información todavía más reciente. Si quería continuar, ya como estudiante universitario, debería hacer los mismos exámenes que el resto de sus compañeros también realizarían para acceder a las disímiles disciplinas. En el transcurso de los siguientes años, la realidad de los ingresos universitarios en Cuba ha cambiado con vertiginosa asiduidad. Dichas transformaciones han sido muy frecuentes en las carreras donde se realizan pruebas de aptitud. No obstante, desde 2010 hasta la fecha, el medio masivo para entrar a los centros de educación superior del país lo constituyen exámenes de tres asignaturas fundamentales: Matemática, Español e Historia.
Las resoluciones 97 del 2014 y 104 del 2017, entre otras, forman parte de los ejemplos de la continua movilidad de criterios respecto a la relevancia de los instrumentos de evaluación especializados, que implementan algunas comisiones de carrera para el ingreso selectivo de estudiantes. El Ministerio de Educación Superior (Mes), por lo general, aclara que los cambios tienen el propósito de ordenar de manera más eficiente el acceso a las disimiles disciplinas universitarias. Bajo esa máxima, quienes desean acceder a la Licenciatura en Arquitectura o las especialidades del Instituto Superior de Diseño, ya no deben de demostrar previamente tener habilidades para el dibujo o ciertas nociones de perspectiva. Sin embargo, tales requisitos les será medido continuamente durante sus años como estudiantes.
Con respecto a la pertinencia o no de estos exámenes de aptitud, mucho se ha debatido. Directivos, estudiantes y profesores, en ocasiones, han afirmado que muchas de estas pruebas solo ayudan a confirmar la brecha cognitiva entre quienes pueden pagar o no las clases particulares. Sin embargo, la mayoría de los egresados de tipo de carreras coinciden en la relevancia y el aporte de esos exámenes para su desarrollo profesional posterior. Además de hacer menos probable que, luego del ingreso, el estudiante descubra que no tenía las aptitudes necesarias.
La última novedad respecto a este tema llegó a principios del curso 2018-2019. Mediante una instrucción ministerial, el máximo órgano regulatorio de la educación superior en la Mayor de las Antillas estableció pautas vinculadas a las licenciaturas en Matemática, Física, Química y las ingenierías en Agronomía y Agrícola. Todos aquellos alumnos seleccionados para cursar sus estudios de la enseñanza media —o parte de esta— en las universidades podrán ingresar directamente a las señaladas carreras. Es decir, no harán siquiera los exámenes de ingreso corrientes.
Cada Facultad será responsable de realizar un proceso riguroso para determinar quiénes podrán iniciar los estudios superiores en esas materias. Los otorgamientos se efectuarán un mes antes de las pruebas corrientes para que los jóvenes puedan solicitar otras opciones y, si lo desean, presentarse a estas. También se rescatará la desechada alternativa de premiar a los ganadores de los concursos de conocimiento, con el la entrada directa a las carreras vinculadas con esas materias particulares.
En cuanto a la carrera de Periodismo, los interesados solo tendrán que aprobar las pruebas de ingreso. Las transformaciones van y vienen. A lo largo de la década más reciente, las decisiones consideradas inno vadoras experimentaron retrocesos y varias, incluso, regresaron a su estatus inicial. Tal es el caso de lo ocurrido con la estrategia curricular del idioma inglés. Algunos se preguntarán si eran del todo necesarias, otros continuarán analizando cómo ordenar mejor el acceso a la universidad