Carlos Cabal: “Reunirnos y dialogar es un imperativo”
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- Dilemas [1]
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Primera intervención
Quisiera hablar en un tono no conceptual, sino ejecutivo. Quiero hacer tres propuestas y pido que se lleven a votación.
Número uno: Propongo que la Comisión que elaboró el informe (Análisis del Estado de la Ciencia en Cuba) se fortalezca, siga trabajando y siga enriqueciendo con datos y hechos el Informe. Ese es un documento programático de esta Academia de Ciencias.
Número dos: Propongo que, mientras siga fortaleciéndose ese Informe y sigan tomándose las decisiones –hay una frase de Fidel que dice que una idea, para que triunfe, tiene que repetirse y defenderse muchas veces*–, discutamos ese Informe en muchas instancias: en los consejos científicos de las instituciones científicas, en los consejos de dirección de las instituciones productivas y de los órganos centrales del Estado…
Propongo que vayamos como misioneros defendiendo esa idea en los lugares en que pueda ser escuchada esa idea; para crear una masa crítica de comprensión en nuestra sociedad, para que cuando se tomen las grandes decisiones exista un caldo organizado y coherente de ideas que propicie que esas decisiones tengan una cinética adecuada.
Esa es la segunda propuesta. Es decir, que los académicos organizados por la dirección de la ACC acudan a diferentes instancias y nos convirtamos, con el Informe en la mano, en expositores de la idea.
Y la tercera idea –no es original, la planteó alguien aquí, pero quiero proponerla como acuerdo–: Pido que se lleve a votación que los académicos en Pleno solicitemos a las instancias de dirección del gobierno y del Estado que vengan a discutir, a escuchar a los académicos –no solamente venir a explicarnos, sino a escucharnos– y discutamos, en una sesión dedicada únicamente a eso, sin presión de tiempo: cuál es la actualidad económica perspectiva de la ciencia en el desarrollo de la sociedad cubana.
Eso que sea un acuerdo, que eso le de fuerza a la dirección de la Academia para que las instancias sepan que es un sentir de esta masa de gente comprometida que ha dedicado su vida, su talento, que tiene una disciplina como pocas instituciones, pero que ve el grave peligro que se cierne sobre la sociedad cubana de no escucharse con la agudeza que exigen estos tiempos las ideas que aquí se han expuesto.
Segunda intervención
Compañeros:
Recuerdo el Pleno que se hizo en el Acuario (Nacional) y cuando se hizo ya se llevaba un tiempo de trabajo. Ahorita llegamos a los cinco años en este proceso de debate que hemos ido perfeccionando, enriqueciendo, consolidando. En cinco años las cosas se transforman para bien y para mal. Y como alguien dijo aquí, en el sector de la intelectualidad, de la ciencia, las cosas tienen una gran carga inercial… Las medidas que tomemos ahora van a tener repercusión positiva, vamos a ver su cambio de signo, vamos a ver su transformación de la realidad, en cinco, diez, veinte años vista… Por lo tanto, cuando se habla de urgencia, no se está hablando en urgencia de mañana; pero sí pensando que no puede esperarse a pasado, porque entonces ya sería “pasado mañana más quince o veinte años”. Y muchos de los que estamos aquí a lo mejor ya no podremos estar. A lo mejor…, yo creo que los 120 años aquí van a cumplirse para todos los presentes (risas).
Si esto es así, tenemos el deber, la obligación ciudadana, revolucionaria, comunista, intelectual…, de alertar que en nuestro sector no es como en la economía. Que en la economía cuesta trabajo transformar las situaciones, pero Ud. toma una medida ahora y puede ver los frutos a mediano y corto plazos. Por lo tanto, los ritmos de transformación en un lugar y en otro, y la toma de decisiones en un sector y en otro, tienen que ser diferentes.
Eso solamente lo comprende quien trabaja ejecutivamente en nuestro sector. Porque además es un concepto muy relativo. Porque nuestra ciencia es parte de la ciencia mundial, y el ritmo de la ciencia mundial no lo trazamos nosotros. Por lo tanto, podemos ir a una velocidad determinada, pero si la pendiente del mundo es otra, aparentemente estamos moviéndonos a favor, pero lo que estamos es distanciándonos si no vamos a un ritmo al menos similar.
Esa realidad tiene muchos matices. A mí me duele mucho que a veces nos desviemos a discutir cosas puntuales como el Internet, esto o lo otro. Yo creo que el problema es muchísimo más complejo y está muy bien tipificado en el Informe que se ha discutido. ¡No movernos mucho de ahí! ¡No ir a las particularidades demasiado específicas, demasiado singulares!; sino tratar de buscar las regularidades de lo que queremos transformar. Están tipificadas en el Informe en tres bloques de ideas: la gerencia científica, los recursos humanos y los recursos financieros…, poniendo a la ciencia como motor generador de recursos financieros, no como consumidor; no como gasto, sino como inversión. Eso está muy bien dicho en el Informe.
Cuando digo esto, digo que esa idea, incluso entre nosotros, todavía queda por madurar y vale la pena incorporar otros colectivos científicos. Si esto se lleva por consenso o por votación… ¿?; pero lo que sí tiene que tener es un carácter ejecutivo, compañeros. Nosotros no podemos seguir, Pleno tras Pleno, durante otros cinco años discutiendo ideas solamente y sintiéndonos frenados –nadie quiere frenar, pero nos sentimos frenados–. Por lo tanto, tenemos que llevarle a nuestra comunidad científica ideas, coherencia y aliento. Porque también cuando la gente siente que se está discutiendo lo que ellos discuten en su casa, su centro de trabajo, el pasillo, o el laboratorio, sienten aliento, sienten esperanza; cohesiona, anima. Y eso también hace falta.
Mi ánimo es positivo. No es cuestionar a nadie. Yo no cuestiono a nadie. Pero sí siento la necesidad –como individuo, como persona, como académico, como compañero de Uds.– de transmitir inquietudes. Inquietudes que no son mundanas. Inquietudes que no son las del CDR, que no son las de la Asamblea del Poder Popular, y que no son solamente de mi centro de trabajo, sino que son más generales de la sociedad cubana. Y ese auditorio, esa discusión con quien sea –alguien mencionó a Murillo, bueno, puede ser con Murillo, pero puede ser con quien sea, con quien se decida–, nosotros no podemos ponerle un puñal en el pecho, estoy de acuerdo; no se puede entender en mis palabras que vamos a pedir ‘que venga fulano a tal hora, tal día’. No estamos en esa posición. Pero sí es imperativo reunirnos y dialogar. Es imperativo incluso para ellos. Ahí va a ganar todo el mundo. ¡Todo el mundo, compañeros!
Por eso digo que sea un diálogo. Bueno, ¿cómo empieza?, ¿cómo se organiza? – porque la potestad la tiene quien organiza–. Pero que no sea un informe frío. No. Que se escuche, que haya tiempo, que no haya presión.
Si arribamos a ese acuerdo levantando la mano o diciendo todo el mundo: “síiii, o nooo, o lo que sea…, por favor, estoy de acuerdo.
Además, seguramente, el debate será con toda la responsabilidad que siempre ha manifestado y ha tenido la Academia de Ciencias. Porque el Informe es objetivo, pero muy respetuoso; atrevido, pero muy responsable. Y aquí nunca, nunca, he sentido como consenso de esta Academia de Ciencias nada que se aparte de la tremenda responsabilidad y compromiso con la sociedad cubana.
Y no hay que tener temor entonces. Si a nadie eso lo corroe, si a nadie eso le inquieta en lo personal ni en lo colectivo, no hay que tener ningún temor. Son los momentos de expresarse, de discutir y de defender la obra que es patrimonio de la cultura cubana. Esta ciencia, modificarla, transformarla… ¡cuidado! Nadie coge un cuadro de Goya y pone un pincel ahí arriba –ah, mira, tiene un raspadito, voy a mejorar el cuadro de Goya–.
¡La ciencia cubana es patrimonio de esta nación y por lo tanto hay que cuidar cómo se transforma! No es coger un pincel y dar una pincelada en el cuadro de Goya. ¡Eso es una obra de Fidel, de la Revolución! ¡Eso es más genuino de la Revolución que la cultura artística! Porque la cultura artística siempre existió, pero la ciencia como institución social es desde el primero de enero del 59, compañeros.
¡Eso sí es de nosotros, de la Revolución, de Fidel! Y por lo tanto, para transformarlo hay que escuchar a los que escucharon a Fidel, a los que ejecutaron la idea de Fidel, y a los que hemos estado al lado de Fidel. ¡Que no quede duda de lo que estoy defendiendo! Es patrimonio de la cultura y no puede ser un funcionario ni diez funcionarios ni cincuenta personas, quienes reunidos en un lugar tomen acuerdos y empiecen a modificarlo (Ovación).
* Se refiere a frase de Fidel Castro pronunciada el 20 de julio de 1975 durante la inauguración del Campamento de Pioneros de Tarará: “Para que una idea triunfe hay que empezar a pensarla bien, hay que predicarla, hay que defenderla, hay que persuadir a mucha gente, y entonces al final la idea triunfa”.
En: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1975/esp/f200775e.html [2]