Publicado en Juventud Tecnica (http://www.juventudtecnica.cu)

Inicio > C++ [con c de“Cuba”]

C++ [con c de“Cuba”]

Autor: 

Bárbara Maseda
  • Informática [1]

Fecha de publicación: 

24 Diciembre 2013
Cada año los mejores equipos de universidades de todo el mundo se enfrentan por el trofeo de la competencia más antigua y reñida de programación (ACM-ICPC), a la que la Isla ha conseguido llevar finalistas en cuatro ocasiones consecutivas.

Aunque en Cuba “final mundial” y “programación de software” son dos categorías en las que no sobresalimos estereotípicamente, el país ha logrado llevar finalistas en cuatro ocasiones consecutivas a la final del ACM-ICPC, la competencia más antigua y reñida de programación universitaria del mundo.

El certamen prueba las capacidades de estudiantes universitarios de resolver, en las cinco horas que dura la competencia, todos los problemas que puedan, de un máximo que varía de ocho a doce.

Los equipos están integrados por tres estudiantes, sin importar su edad o sexo, y un profesor o entrenador. Las soluciones de los problemas son evaluadas por un juez en línea (electrónico), que comprueba la efectividad del programa creado por los estudiantes para procesar un grupo de datos de muestra.

El equipo que logre en la menor cantidad de intentos más respuestas correctas (por cada una de las cuales se ata a su computadora un globo flotante hinchado de helio), es el ganador.



De 2010 a 2013, los “cerebro-atletas” cubanos participaron en las finales de este Concurso Internacional Universitario de Programación (ICPC), auspiciado por la Asociación de Maquinas Computadoras (ACM), una organización que agrupa a más de cien mil profesores, investigadores y estudiantes.



Según Dovier Antonio Ripoll Méndez, Director General del ACM-ICPC en el Caribe, esto solo ha podido lograrse después de que, en 2008, la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) gestionara con los organizadores del evento la posibilidad de establecer una sede regional en Cuba.



“Antes de que la UCI hiciera esa solicitud al Comité Directivo Internacional del ACM-ICPC”, explica Ripoll, “era muy difícil asistir a las eliminatorias, por cuestiones económicas. La participación del país hasta ese momento se había limitado a ocho equipos de tres universidades en toda la historia de la competencia, desde su surgimiento en 1970.



“Gracias a esta iniciativa incrementamos nuestra presencia en el concurso. Luego, en 2011, nuestras capacidades organizativas y los buenos resultados que obtuvimos contribuyeron a la decisión de aprobar al Caribe como una región independiente, la quinta de la confederación de América Latina”.



La gestión abrió a los cubanos una puerta de acceso a la final de un evento que, al decir del profesor Alfredo Somoza Moreno, entrenador del equipo UH++, de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, es único en la educación superior.

“La peculiaridad –explica– es que da a nuestros estudiantes la oportunidad de enfrentarse directamente a los de las mejores universidades del mundo. No conozco en este nivel de enseñanza una competición homologa en biología, química, ni en ninguna otra disciplina en que podamos medirnos mano a mano contra Oxford o Harvard”.

Actualmente, la UCI funge como guía nacional del concurso. Profesores y alumnos de esa universidad dedican tiempo y recursos a la organización de competencias y a acciones de divulgación y entrenamiento.

La participación varia de una universidad a otra: en algunas está muy bien estructurada, como en la UCI, donde ha llegado a fundarse el Movimiento de Programación Competitiva Tomas López Jiménez, integrado ya por 45 estudiantes y 11 profesores; mientras que en otros centros los equipos pueden surgir de manera más esporádica.


Problema A: Pragmática 
(Tiempo límite: 1 minuto)

En un país como Cuba, donde la informatización de la sociedad dista por mucho de los niveles de naciones altamente tecnologizadas ¿de qué sirve estar entre los programadores más rápidos e inteligentes del planeta?



Input: Eficiencia. Solución efectiva de problemas. Rapidez. Optimización de procesos. Crecimiento intelectual.



Output: Muestre la cantidad mínima de razones que sustentan la utilidad del ACM-ICPC.



Aunque en los últimos cinco años la competición ha crecido en el país, todavía sigue teniendo poca visibilidad. Auspiciado por IBM, uno de los gigantes de la computación a nivel mundial, el concurso sirve al sector empresarial para identificar jóvenes talentos, algo que no se ha aprovechado en Cuba.

“Todavía hay mucho desconocimiento sobre este evento y su relevancia”, explica Ripoll. “Quizás en el futuro podríamos concertar reuniones con algunos ministerios y empresas locales y crear conciencia al respecto”.



Sobre el patrocinio de IBM, Ripoll comenta que además de no recibir, debido al bloqueo de Estados Unidos, la ayuda económica que pudiera aportar esta compañía, tampoco es posible incluir su logotipo en la documentación, carteles ni mensajes relacionados con la sede cubana.



“No es solo una cuestión financiera. El vínculo con IBM es un elemento de prestigio profesional. Su nombre es una carta de presentación. Lamentablemente, nos han comunicado que, aunque quisieran, por el momento no pueden dar ni anunciar su respaldo al evento en Cuba”, puntualiza.



Ya a nivel personal el concurso brinda otros beneficios, que compensan las horas y horas de entrenamiento, exprimidas a expensas del tiempo libre propio para no desatender la carrera. Nelson González, estudiante de cuarto año de ingeniería Informática, en la UCI, opina que la experiencia les enseña a trabajar en equipo: “Para lograr buenos resultados, además de conocimientos de programación, matemática, física e inglés, hay que saber comunicarse y aprender a lidiar con el carácter de tus compañeros de equipo”.
 

Los competidores de la UCI y de la UH debaten durante el día preparatorio previo a la competencia. (Foto: Cortesía de UH++)

“El entrenamiento te enseña a pensar diferente”, añade Ramón Alejandro Reyes Fajardo, un estudiante de Ciencias de la Computación, de la UH, que ha participado en dos finales mundiales. “El razonamiento que exige este tipo de programación no lo adquieres en otro lugar. Empiezas a ver y a analizar cada esfera de la vida con esas herramientas: como trasladarte a la beca, donde comer, o como llegar más rápido a la parada”.



Problema B: ¡Ave, IBM! Los que van a programar te saludan.


(Tiempo límite: 4 días)



Los cubanos han experimentado de primera mano las finales de China (2010), Florida (2011), Varsovia (2012) y San Petersburgo (2013)  

Asistir a la discusión de la Copa del mundo, que generalmente tiene lugar en grandes ciudades, es una experiencia única. “No hay fotos, ni videos, ni anécdotas de otros que ayuden a prepararse psicológicamente para lo que significa estar allí”, narra Ramón Alejandro.

120 equipos con los mejores atletas universitarios de programación competitiva del mundo en la Batalla de las mentes.

Su compañero de equipo en la final de San Petersburgo, Daniel Otero, dice que fue un privilegio escuchar allí la charla del danés Bjarne Stroustrup, creador del lenguaje de programación C++: “Esta conferencia central se imparte durante la inauguración, donde también se presentan todos los equipos. Luego viene una jornada de prueba, para que los estudiantes se familiaricen con sus estaciones de trabajo (una computadora por equipo), y al día siguiente es la competencia”.



Cuba está muy lejos de lograr los resultados de Rusia, China, Polonia o Estados Unidos, las actuales potencias. Con respecto a qué marca la diferencia entre los cubanos y los estudiantes de esos países, el profesor Somoza explica que, además de un gran talento, estos campeones del mundo cuentan con recursos tecnológicos y económicos esenciales: buen acceso a Internet, bibliografía actualizada, posibilidad de viajar a varios torneos.



“Para nosotros es incluso difícil tener con anticipación la seguridad de que el Ministerio de Educación Superior (MES) va a financiar los pasajes. Los organizadores del ICPC brindan alojamiento gratis, pero no cubren los gastos de viaje”, dice Somoza.

No poder asistir por no tener cómo costear el pasaje es grave porque si un equipo se ausenta a una final mundial, se le prohíbe a su universidad competir a ese nivel durante dos años.



“Aunque los resultados todavía no nos satisfacen –razona Somoza–, haber quedado en el lugar 85 (UH) o 106 (UCI) en San Petersburgo significa que superamos no solo a unas decenas de contendientes en la final, sino a todos aquellos que esos equipos habían derrotado anteriormente. Además, ningún problema de estos es sencillo. Tanto es así, que todo equipo que resuelva al menos uno recibe mención de honor.”

“Algunos de estos muchachos campeones impresionan a la vista. Pareciera que toda su vida gira alrededor del ICPC”, acota el profesor. Y añade: “Nuestra perspectiva es otra: la competencia es buena, pero los estudiantes deben tener presente que su formación universitaria integral es lo más importante… y que todo esto se debe hacer sin dejar de ser joven”.



Problema C: ¿Quimeras? 


(Tiempo límite: Próximos diez años)



¿Los cubanos tendrán mejor suerte con los globos de helio en el futuro?



Input: Mejor acceso a Internet. Mejores laboratorios. Mejor preparación en la enseñanza previa a la universidad. Apoyo del MES. Gastos de viaje garantizados para finales mundiales.



Output: Muestre la cifra mínima de años que necesita Cuba para colocarse entre los primeros doce lugares del mundo. 
 

Juventud Técnica © 2014


URL de origen: http://www.juventudtecnica.cu/contenido/c-c-decuba?page=0

Enlaces:
[1] http://www.juventudtecnica.cu/materiales-periodisticos/informatica