Una luz que destierra "volcanes"
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- Medicina y Salud [1]
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La adolescencia es, para muchos, la etapa más linda de la vida, pues en ella aparecen el primer amor, muchos de los mejores amigos y también la época en la que nuevas experiencias llegan a nuestra vida. Es decir, la juventud comprende el mayor crecimiento y desarrollo físico y mental humanos.
Sin embargo, no todo en esta edad es “color de rosa”, pues junto a los aprendizajes que deja surgen síntomas como el acné, del que no pocos sufren. Algunas estadísticas mundiales de salud indican que cerca del 85 por ciento de la población joven lo padece.
El acné es una enfermedad caracterizada por la erupción en la piel de comedones (espinillas), pápulas, pústulas, nódulos y en algunas ocasiones cicatrices que brotan, principalmente, en la cara y el tronco. Es una de las patologías más extendidas por todo el mundo y afecta, fundamentalmente, entre los 12 y 24 años.
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| Esquema de la formación del acné. |
Aristóteles “con granitos”
Según los escritos que nos ha legado el filósofo y científico griego Aristóteles, los médicos de la antigua Grecia utilizaban el vocablo lonthoi, cuyo significado se relaciona estrechamente con pubertad, un indicio de que desde la época antigua los jóvenes eran los que mostraban los signos de la patología.
Las causas del acné son múltiples y aún no se conoce por qué algunas personas la padecen y otras no, pero sí se sabe que hay genes implicados y que existe una tendencia hereditaria en la aparición del mismo.
Algunos de los factores principales en la aparición del acné son el aumento de producción de sebo e hiperplasia de la glándula sebácea, que está situada en la dermis media y se compone principalmente de lípidos; otro de los factores es la descamación de la superficie de la piel o la presencia del bacilo Propionibacteriumacnes.
Además de estos factores, su aparición se relaciona con actividades hormonales como los ciclos menstruales en las mujeres o el estrés.
En la sociedad actual existen numerosos conceptos erróneos sobre lo que causa o no la enfermedad. Hasta hace muy poco tiempo se consideraba que el empeoramiento del acné tenía una relación directa con la alimentación, pero este vínculo no es absoluto, aunque consumir alimentos con elevados contenidos grasos podría empeorar la patología.
El acné no es propiciado por la suciedad; este error probablemente surgió del hecho de que el padecimiento está asociado a las infecciones de la piel. Pero la verdad es que los causantes del acné, se hallan a niveles profundos, por lo que no se pueden remover mediante un simple lavado.
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| Herpes simple labial antes | después de cinco sesiones. |
Una luz que elimina los "volcanes"
Buscar la cura del paciente que padece acné ha sido la ambición de muchos investigadores, pero hasta el momento no existe un tratamiento capaz de eliminarlo, solo se cuenta con algunos que reducen su erupción en la piel.
Tabletas, lociones, cremas, jabones, procederes de cirugía dermatológica se utilizan para el manejo de la enfermedad; sin embargo, hay muchas expectativas sobre una estrategia en particular: el uso del láser.
Esta irradiación, que toma su nombre del inglés, “light amplification by stimulated emission of radiation”, (amplificación de luz por emisión estimulada de radiación), es un dispositivo que maneja un efecto de la mecánica cuántica: la emisión inducida para generar una luz coherente de un medio adecuado muy distinto a la luz ordinaria y con un alto grado de concentración energética.
Este efecto se basa en principios teóricos postulados por Albert Einstein en 1917. El surgimiento del láser en la década de los años 60 del pasado siglo fue calificado como “una solución a espera de problemas”.
Su aplicación abarca desde el área tecnológica (es instalado en los lectores de CD, DVD y BluRay, por solo citar un ejemplo), hasta la industrial, en la que es importante para el corte y guía de maquinarias y robots, y para realizar mediciones precisas de distancias. En la ingeniería civil, los láseres son empleados en el piloteo de máquinas tuneladoras y tiene diferentes aplicaciones en el cálculo de distancias en lugares inaccesibles o para la realización de modelos digitales de los terrenos. Además, otras áreas del desarrollo humano son muy beneficiadas por los láseres; entre ellas, la medicina.
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Tendinitis del pulgar. Aplicación en punto de acupuntura IG 4. (Foto: Cortesía del CEADEN). |
Ejemplos del uso del láser a favor de la salud hay muchos. Es muy utilizado para tratamientos en las áreas de ortopedia, traumatología, rehabilitación, otorrinolaringología, urología, ginecología, neurología, angiología, cirugía, proctología, odontología y en la dermatología.
Es en el área del tratamiento de la piel donde la doctora Alina Orellana Molina y el ingeniero Omar Morales Valdés, del Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo de la Energía Nuclear (CEADEN), en La Habana, pusieron su ahínco para trabajar en el diseño, desarrollo, producción y comercialización de equipos médicos de láser de baja potencia con fines terapéuticos.
La doctora Orellana Molina explicó que el desarrollo de la fotomedicina o uso de la luz con fines médicos constituyó la base fundamental de la introducción de la radiación láser en la medicina, así como de las investigaciones llevadas a cabo para conocer sus efectos biológicos.
“Con el surgimiento del láser en 1960, se llevaron a cabo en el mundo investigaciones y desarrollos que permitieron contar con una gran variedad de fuentes de luz, convirtiéndolo en uno de los mayores inventos del siglo XX. En Cuba, desde finales de la década de los 70, se viene desarrollando el uso de la terapia con láser de baja potencia como alternativa para el tratamiento de diversas patologías y se comenzaron a desarrollar equipos para el uso de esta terapia”, agregó.
De factura nacional
El grupo que se propuso desarrollar estas tecnologías en el CEADEN produjo un equipo a inicios del presente siglo con el nombre de FISSER 21, para el tratamiento del acné y otras enfermedades.
Al respecto la doctora Orellana Molina comentó que, “este equipo de terapia láser, por la versatilidad de su modelo, se emplea en casi todas las patologías tributarias de la láserterapia y la láserpuntura. Dicho artefacto se encuentra en policlínicos de La Habana, en salas de rehabilitación física y fisioterapia, servicios de estomatología, y en otros del sistema nacional de salud. Además, han sido exportados hacia varios países”.
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| Equipo FISSER 21, desarrollado por el Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo de la Energía Nuclear. (Foto: Cortesía del CEADEN). |
Específicamente en el tratamiento de la acné, el equipo de láser, al tener un efecto bioestimulante, antibacteriano, antiedematoso y estimulante del sistema inmunitario y reparador sobre los tejidos vivos, actúa de forma directa sobre la piel y la limpia de las imperfecciones.
Esta luz posee propiedades físicas que producen efectos biológicos a nivel celular, que conllevan a los resultados terapéuticos de esta radiación como son: la analgesia, la antinflamación y la regeneración tisular.
Sobre el tratamiento con láser de baja potencia para la reducción del acné, la doctora explicó que se utiliza para disminuir la inflamación de las lesiones. “Se irradia puntualmente con el láser toda la zona lesionada a dosis antinflamatoria y restauradora, haciendo depósitos precisos de energía en las lesiones de la cara o la espalda durante 15 sesiones de forma diaria o en días alternos. Se puede repetir un segundo ciclo en caso de que fuera necesario”, puntualizó.
La terapia láser de baja potencia es una técnica de fácil aplicación, no invasiva, indolora y bien tolerada por sus resultados rápidos, con lo cual se favorece la calidad de vida de los pacientes.
Su empleo es otra puerta que se abre para el tratamiento de la enfermedad que aqueja a los jóvenes principalmente, aunque su padecimiento no debe ser motivo de penas o complejos, pues como hemos visto es completamente normal que en la edad del crecimiento percibamos espinillas, granitos, o como queramos llamarles. La cuestión es que hay que buscar opiniones médicas y nunca usar un ungüento o tomar una pastilla sin prescripción.
Nota: Agradecimientos para la Dra. Patricia Alonso y el Dr. Rubén Larrondo, de Infomed, que colaboraron en la edición de este trabajo.




