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La economía circular y gestión de residuos, el acceso al financiamiento climático, y la transición justa y participación de las juventudes serán los ejes temáticos prioritarios a abordar en la 31 Conferencia de las Partes (COP 31) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
Con sede, por ahora, en la ciudad costera turca Antalya, la COP 31 se realizará del 9 al 20 de noviembre. Un acuerdo diplomático entre Turquía y Australia permitirá repartir las responsabilidades de este evento climático, en una estructura de gobernanza poco habitual.
Mientras Turquía acogerá físicamente el evento y la Cumbre de Líderes Mundiales, Australia tendrá la autoridad exclusiva sobre las negociaciones. Por su parte, la reunión previa a la COP (PreCOP 31) acontecerá en las Islas del Pacífico, una decisión tomada con el propósito de visibilizar las amenazas a las que se enfrentan estados insulares como Tuvalu y Papúa Nueva Guinea.
La COP 31 también persigue definir un periodo (Era de la Implementación) donde los gobiernos empiecen a demostrar resultados concretos, pues según las Naciones Unidas existe importantes brechas entre los compromisos actuales y los objetivos urgentes del Acuerdo de París.
De ahí, que la principal meta sea impulsar una evaluación rigurosa de la próxima generación de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, y se contemple aumentar la presión para que los países presenten planes alineados con el límite de aumento de temperatura de 1,5 °C, antes de que se pierda esa oportunidad.
Entre las prioridades a destacar de esta Era de la Implementación están la reducción demostrable de emisiones, la operativización de la financiación y los itinerarios sectoriales específicos.
Estos aspectos buscan superar las promesas de neutralidad de carbono y demostrar reducciones concretas y auditables, garantizar que el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG) para la financiación climática se implemente eficazmente y transitar de los combustibles fósiles a las energías renovables de forma justa y equitativa.
Igualmente, se pretende que la COP 31 marque una época donde las rendiciones de cuentas sean estrictas y basadas en datos reales y verificables. Los Informes Bienales de Transparencia o Biennial Transparency Reports (BTRs) exigidos por las Naciones Unidas, resultan de carácter obligatorio y persiguen fomentar que los países proporcionen datos granulares y demostrables sobre sus inventarios de gases contaminantes, así como demostrar su progreso hacia las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional.
Aunque se prevé que el primer ciclo de informes comience antes de la cumbre, el proceso de revisión será realizado durante la Conferencia de las Partes. La intención es que esto sirva como una gran prueba de rendición de cuentas a nivel global.
