Fotos: Cortesía de Ricardo López Hevia
En 2019, durante una jornada del evento internacional Cibersociedad, convocado por la Unión de Informáticos, la idea de un Parque Científico Tecnológico comenzaba a tomar forma dentro de esquemas estratégicos integrales para impulsar, entre otras opciones, la transferencia de tecnología articulando el sector científico, el económico y el empresarial.
Durante esa época, el entonces director de Transferencia Tecnológica de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) –hoy presidente del Parque Científico Tecnológico (PCT) de La Habana– Rafael Torralbas Ezpeleta, señalaba que se trabajaría para que los proyectos que se ejecutaran impactaran, a la larga, en la sociedad cubana.
A siete años de esas declaraciones, el PCT ha demostrado haber cumplido las expectativas y permanece con la misma idea de seguir aportando y creciendo.
Por ello, el directivo de esta institución afirma que iniciaron 2026 con un programa de crecimiento centrado en la ampliación de proyectos de innovación, el fortalecimiento de empresas de base tecnológica y la consolidación de vínculos con clientes nacionales e internacionales.
Tras cerrar 2025 con resultados superiores a los previstos, el Parque se propone aumentar el número de proyectos activos —que actualmente supera los 120— hasta alcanzar alrededor de 150 iniciativas, priorizando aquellas con impacto directo en sectores estratégicos de la economía y los servicios.
Este crecimiento estará acompañado, además, por una política de mayor rigor en la selección y seguimiento de los proyectos, con énfasis en su viabilidad técnica, su sostenibilidad económica y su capacidad de generar soluciones concretas a problemas reales del país.
Más que una expansión cuantitativa, el 2026 se concibe como un año de consolidación institucional.
Consolidación como eje estratégico
De acuerdo con Torralbas Ezpeleta, el Parque busca afianzar los modelos de trabajo que han demostrado resultados, fortalecer los procesos internos y elevar la calidad de los servicios que ofrece a empresas, organismos y entidades públicas.

La experiencia acumulada durante 2025 permitió perfeccionar los mecanismos de acompañamiento a proyectos de investigación, desarrollo e innovación, así como optimizar la relación entre los equipos técnicos, las universidades y los clientes.
Es por ello que pudiéramos afirmar que el Parque ha logrado posicionarse como un espacio de articulación entre la ciencia y la producción, donde las ideas transitan desde el ámbito académico hasta soluciones tecnológicas implementables.
Asimismo, Torralbas Ezpeleta agregó que la proyección internacional tiene dos derivaciones importantes.
“Nosotros tenemos en estos momentos 29 convenios internacionales firmados y nos hemos propuesto para 2026, más que crecer, tratar de operacionalizar con acciones concretas al menos cinco de estos convenios”, afirmó.
A ello se suma la intención de consolidar las membresías internacionales de la AI Alliance Network (Alianza de Inteligencia Artificial) y la Asociación Internacional de Parques Científicos y Áreas de Innovación (IASP, por sus siglas en inglés); y la membresía nacional a la Cámara de Comercio de la República de Cuba, donde coordinamos el cluster de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, además de colaborar de manera intensiva en el nuevo Consorcio de Inteligencia Artificial.
Otro tema “obligatorio” en este 2026 es seguir creciendo en clientes nacionales e internacionales, con la aspiración de aumentar en al menos en 10 en este último.
El directivo comentó que, en sus seis años de existencia, el Parque Científico Tecnológico de La Habana acumula en ventas netas más de mil millones de pesos, mientras que, en ingresos por exportaciones, suma más de dos millones de dólares. “De esta forma, pensamos en ejecutar el primer millón de dólares en un año, favorecidos, en parte, por un grupo de condiciones que hemos creado y también por otras circunstancias, como el nuevo esquema de financiamiento de divisas”.
Actualmente, se ejecutan proyectos con clientes extranjeros en varios mercados, lo que permite generar ingresos en divisas y ampliar la proyección internacional de las soluciones tecnológicas desarrolladas en Cuba.
Estos ingresos, señaló Torralbas Ezpeleta, no solo fortalecen la sostenibilidad financiera del Parque, sino que también benefician a las empresas y universidades vinculadas, al posibilitar procesos de inversión, recapitalización y desarrollo de nuevas capacidades.
Innovación orientada a resultados
Durante 2025, una parte significativa de los proyectos desarrollados en el PCT estuvo enfocada en procesos de transformación digital, con aplicaciones concretas en la gestión empresarial, la informatización de procesos productivos y el desarrollo de plataformas tecnológicas para instituciones del sector público.
Destacan, entre ellos, proyectos vinculados a la informatización del sector de la salud por el Centro de Informática Médica (CESIM), que permitieron mejorar sistemas de información, optimizar la gestión de datos y facilitar procesos administrativos en el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso al punto de ser reconocido como el “primer hospital sin papeles en el país”.
Asimismo, resaltó la labor de EMSI FARMA S.R.L en la automatización de la línea de llenado de bolsas de soluciones para hemodiálisis y un equipo para la pasteurización de albúmina humana en la Empresa de Sueros y Productos Hemoderivados; una máquina de llenado y tapado de frascos en el Centro de InmunoEnsayo; y la modernización de un fermentador en el Instituto Finlay de Vacuna.
Por otra parte, destacó el desarrollo por Laberinto Tech S.R.L de un sistema de comercio electrónico para el turismo que se convierte en el soporte de la transformación digital de Transtur.
Estas experiencias, explicó el presidente del Parque, confirman el papel de la tecnología como herramienta clave para elevar la eficiencia de los servicios.
Empresas de base tecnológica: crecimiento sostenido
El parque cerró 2025 con 40 empresas de base tecnológica en proceso de incubación, una cifra que refleja la vitalidad del ecosistema emprendedor asociado a la innovación.
La mayoría de estas empresas –acotó Torralbas Ezpeleta– pertenece al sector privado, aunque también existen iniciativas vinculadas al estatal y al ámbito académico.
Muchas de estas empresas surgieron a partir de ideas que llegaron al Parque en fases tempranas y que, gracias al acompañamiento técnico, jurídico y comercial, evolucionaron hasta convertirse en proyectos empresariales consolidados.
Este acompañamiento ha sido clave para reducir los riesgos habituales del emprendimiento tecnológico, donde una solo una empresa dejó de ser viable, debido a causas ajenas a su modelo de negocio, lo que evidencia la efectividad del sistema de incubación.
Desde el punto de vista empresarial, Fernando Suárez Concepción, director de EMSI FARMA S.R.L, comentó que “el Parque fue clave en el descubrimiento y apoyo a la innovación, así como en la búsqueda de mecanismos institucionales que nos permitieran despegar y vincularnos con el sector biotecnológico y farmacéutico cubano”.
Gracias a ese respaldo, significó, transitamos de ser “un pequeño grupo de emprendedores —operando bajo una licencia de trabajador por cuenta propia— a convertirnos en un proyecto de investigación e innovación”.
El acompañamiento del Parque, ponderó Suárez Concepción, resultó decisivo en la conformación de EMSI FARMA como Empresa de Base Tecnológica, al recibir asesoría en temas jurídicos y administrativos, además de apoyo en las primeras experiencias de exportación de servicios especializados.
Asimismo, el PCT brindó acceso a un sistema de beneficios fiscales, lo cual permitió superar etapas complejas inherentes a la creación y gestión de una nueva empresa tecnológica.
Y, como si todo esto fuera poco, le abrió las puertas a una red internacional de parques científicos, lo que facilitó el acercamiento al de la Universidad de Alicante, en España, un vínculo que ha sido esencial para iniciar el proceso de internacionalización de EMSI FARMA y ampliar nuestra visión hacia mercados europeos.
Por su parte, Yunior Almaguer Bajuelo, director general de Laberinto Tech SRL, comentó que el PCT acompañó el proyecto desde sus inicios, incluso, antes de la creación formal de la empresa, cuando era impulsado con un producto mínimamente viable y un primer cliente.

Luego, tras aprobarse la ley para la creación de las mipymes, la entidad de interfaz brindó apoyo integral durante todo el proceso de constitución de la empresa.
Contó Yunior Almaguer que, una vez creada Laberinto Tech y definido su perfil como fábrica de software dedicada al desarrollo y evolución de productos informáticos, el Parque asumió servicios no directamente vinculados a la producción, como son la contabilidad, los recursos humanos, la asesoría jurídica y la gestión comercial, lo que permitió consolidar una sinergia de trabajo y avanzar en la evolución de la plataforma tecnológica.
Servicios integrales e integración con la academia
Las empresas y proyectos vinculados al PCT acceden a un conjunto de beneficios adicionales en la legislación vigente, que incluyen incentivos fiscales, facilidades para la importación de bienes y servicios, y el uso de infraestructura tecnológica especializada.
A ello se suman servicios de valor añadido, como son asesoría jurídica, contable y financiera, gestión de recursos humanos y apoyo en la representación comercial. Este respaldo permite a las empresas concentrarse en el desarrollo de sus productos y servicios, mientras cuentan con apoyo institucional para su inserción en el mercado.
El Parque actúa, además, como intermediario en la relación con clientes nacionales e internacionales, facilitando la negociación de contratos y la ejecución de proyectos.
Por otra parte, la vinculación con las universidades constituye uno de los pilares fundamentales del Parque. La articulación entre docencia, investigación y empresa crea un entorno favorable para la formación práctica de estudiantes y jóvenes profesionales, quienes participan directamente en proyectos de innovación con impacto real.
En ese aspecto, Torralbas Ezpeleta fue enfático al afirmar que el PCT de La Habana es un resultado de la evolución del modelo de docencia, investigación y producción de la UCI y su sociedad de interfaz Kainos, porque en la universidad es donde se hace ciencia.
“Esa ciencia es capaz de conectar con el sector empresarial, porque en esta es donde realmente se innova y se lleva un resultado a la zona de impacto económico y social. O sea, el resultado científico de la universidad per se no es nada”.
Una de las premisas del ecosistema es, también, “aprovechar” al estudiante en formación incorporándolo a proyectos o vinculándolo a nuevas empresas.
Para Torralbas, esto no solo contribuye a su formación, sino que abre una puerta a ese joven como profesional, brindando señales de que “existen espacios en el país en los cuales puede realizar un proyecto innovador, un proyecto tecnológico y también, por qué no, después un proyecto de vida”.
El PCT cuenta con estudiantes fundamentalmente de la UCI, de la Universidad Tecnológica de La Habana (CUJAE), de la Universidad de La Habana y, en algunos proyectos, de la Universidad Central Marta Abreu de las Villas y de la Universidad de Oriente.
“Tenemos estudiantes hasta en proyectos de exportación, lo cual es importante, y en la norma jurídica que soporta el Parque, también es remunerado. Por tanto, está recibiendo una gratificación por lo que le estamos enseñando a hacer”, recalcó.
También resaltó el trabajo con las empresas de interfaz mediante una relación que no es de competencia, sino colaborativa.
Este modelo, dijo convencido, “contribuye a retener talento joven, generar oportunidades de empleo calificado y fortalecer la cultura de innovación tecnológica en el país”.
De cara a 2026, el Parque Científico Tecnológico de La Habana se propone consolidar su rol como espacio articulador de la innovación, ampliar la calidad y el alcance de sus proyectos y fortalecer la relación entre ciencia, tecnología y desarrollo económico.
El reto, subrayó su presidente, será sostener el crecimiento alcanzado y traducir la innovación en resultados que contribuyan al desarrollo del país.
Lo que comenzó como un lugar para incubar ideas, hoy es un ecosistema vivo: la ciencia se conecta con la empresa, los jóvenes descubren que pueden construir su futuro y crear soluciones que impacten la vida real es posible.

“Celebrar el sexto aniversario del Parque Científico de La Habana es celebrar un proyecto visionario que ha sabido convertirse en un ecosistema imprescindible para la innovación en Cuba.
En estos seis años, el Parque ha dejado de ser una idea prometedora para consolidarse como un puente dinámico entre el conocimiento generado en universidades y centros de investigación, y las necesidades concretas del desarrollo socioeconómico del país. Se ha erigido en un espacio donde la ciencia se traduce en emprendimiento, en soluciones tecnológicas y en valor agregado.
Este aniversario no es solo un recuento de logros –como la incubación de numerosas empresas de base tecnológica, la atracción de talento joven y la generación de proyectos de alto impacto–, sino también una mirada al futuro. Es el momento de reafirmar el compromiso con la soberanía tecnológica, la sostenibilidad y la construcción de una economía del conocimiento próspera e inclusiva.
Felicitaciones a todos los que han hecho posible este viaje: directivos, investigadores, emprendedores y colaboradores. Que los próximos seis años estén cargados de aún más innovación, colaboración y éxitos para Cuba.”
6to aniversario del Parque Científico de La Habana: 6 años siendo el motor de la innovación y el emprendimiento de base tecnológica en Cuba. Un espacio donde las ideas se convierten en soluciones. ¡Felicidades a toda su comunidad! 🚀 #CienciaCubana #DesarrolloTecnológico”