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Un ejemplo de exagerticia: «Fragmento desgarrado de Cuba forma parte de la isla `La Española´”

Redacción JT
23 febrero 2024 | 0 |

Por Dr. Manuel Iturralde-Vinent, Academia de Ciencias de Cuba

Una de las más penosas situaciones actuales de las comunicaciones y la divulgación de la ciencia, tanto o peor que las noticias falsas, son aquellas que toman un resultado científico real, exageran sus repercusiones y consecuencias, y así convierten este conocimiento valioso en una especulación efectista, destinada a presentar escenarios catastróficos con la única finalidad de atraer lectores. Este tipo de noticias falsas y exageradas se pueden denominar “exagerticias”.

 En semanas y meses recientes se han dado a conocer una serie de llamativas y preocupantes noticias  sobre el destino futuro de nuestro planeta, de las cuales se hicieron eco populares revistas, periódicos y medios alternativos de comunicación, incluidos muchos internautas que las han reproducido at infinitum en sus “muros”, videos, trinos, y cuanto está creado o por crear dentro del ciberespacio en expansión. 

Estas informaciones incluyen la “futura fracturación de África y formación de un nuevo océano”, la “colisión de Eurasia con Norteamérica”, o  la “formación de un nuevo supercontinente llamado “Pangea Última”.  Hace solo dos días se dieron a conocer otras dos noticias alarmantes, donde se “informa” que “la-tierra-se-esta-abriendo-en-el-fondo-del-oceano-pacifico” y una “investigacion-cientifica-que-descubrio-las-grietas-kilometricas-que-hay-en-el-fondo-del-oceano-pacifico”.  Ambas son retumbantes ejemplos de exagertícias, por varias razones.

En primer lugar, por razones históricas y científicas en sentido estricto.  La existencia de fracturas en los océanos es un hecho que se descubrió durante las investigaciones realizadas con equipos de sonar, durante la segunda guerra mundial y a posteriori, llevadas a cabo por la marina de los Estados Unidos de América con el fin de descubrir submarinos alemanes.

Estos datos fueron liberados para uso científico y con ellos  fueron elaboraron los mapas de los fondos oceánicos, donde estas largas fracturas se destacaban con toda claridad.  Muchas de ellas se asociaban con epicentros de sismos y algún vulcanismo submarino, lo que les añadió una connotación especial. 

Gracias a esta información, y al descubrimiento de bandas magnéticas paralelas (yuxtapuestas) con polaridad positiva y negativa en los fondos oceánicos, se desarrolló la Nueva Tectónica Global en los años sesenta, actualmente conocida como Tectónica de Placas.  Un avance importantísimo en el conocimiento de las ciencias de la Tierra. En esta época dichas fracturas fueron objeto de estudios detallados y muchas de ellas se definieron como “límites entre placas”.

Sin embargo, ahora se presentan estas fracturas como si ayer mismo se hubieran descubierto, y se les asocia una connotación de índole desastrosa, convirtiendo el interesante hecho científico en una exageticia.

Un componente intrínseco de las exagerticias son las angustiosas y graves consecuencias que se esperan en un futuro, que puede ser tan lejano como dentro de 80 o 250 millones de años.  Según algunas se extinguirán todos los mamíferos y hasta la propia especie humana.  Todos estos nefastos presagios nos inducen a irnos preparando desde ahora,  pues es el único modo de reducir las consecuencias. 

Ante estas expectativas, ya se plantean varias soluciones: la reubicación de algunos seres humanos en otros planetas; transformar la Luna hasta crear las condiciones que permitan la subsistencia de la biodiversidad terrestre y construir una gran plataforma espacial donde se pueda establecer una parte de la humanidad. 

Alguna de estas soluciones, o todas ellas, deberán estar completadas en el razonable plazo de unos 250 millones de años.  Sin embargo, me preocupa el tema de la inevitable selección de los candidatos-semilla para su reubicación en estacionamientos extraterrestres. Al pensar así, descarto la posibilidad de que se puedan construir refugios subterráneos o satelitales en un planeta donde la basura no dejará espacio limpio para nada.

Por ejemplo, ¿acaso habrá una elección democrática, o será una selección de aquellos que estén genéticamente preparados que se constituyan en una masa representativa y adecuada a las nuevas condiciones socioeconómicas? ¿Se someterán los elegidos a una reingeniería genética, o simplemente se dejará el asunto en “manos” de las AI regenerativas y punto?

No sé, y quizás, sería mejor ni saber. Al fin y al cabo no es un tema que me preocupe dada mi edad, ni creo que deba yo tomar partido en decisiones que, en todo caso, serán de la total incumbencia de nuestros futurisísimos descendientes.  

Ahora bien, si se adopta el bienaventurado criterio de que la humanidad será capaz de sobrepasar las crisis actuales derivadas de la superproducción de basura contaminante y las cada vez más sanguinarias guerras, de todos modos está por ver si el hombre y la mujer actual lograran sobrevivir los 250 millones de años mínimos necesarios, o si evolucionaremos en otras especies.  

El pasado es la clave del futuro

Adoptando el principio geológico de que “el pasado es la clave del futuro”, que a pesar de haber sido muy debatido y fuertemente criticado, en ocasiones se ha aplicado con alguna utilidad, me remito a un asunto más cercano en el tiempo, que nunca ha sido analizado públicamente en relación a sus posibles consecuencias sociales: El hecho de que un fragmento desgarrado de Cuba oriental fue a formar parte de Haití y República Dominicana.

Las investigaciones sobre la evolución del Caribe de acuerdo con la Tectónica de Placas, los estudios sobre el origen de la Trinchera de Caimán y la Fosa de Bartlett, y en particular, sobre la formación de Cuba, han arrojado una conclusión que pudiera resultar impresionante, aun cuando no se manejen las técnicas comunicativas de la exageticia.   

Figura 1: Mapa del Caribe con las placas tectónicas y el trazo de la Falla Oriente.

El hecho es que, hace 42 millones de años atrás, todo el territorio marino y terrestre de Cuba, La Española y Puerto Rico formaba parte de una estructura unificada, solo en parte emergida, que se extendía desde lo que hoy es Cuba centro-occidental (futura Matanzas) hasta el norte del continente sudamericano (futura Venezuela).  Los mismos estudios permitieron determinar que hace unos 40 millones de años esta gran estructura comenzó a fracturarse, debido al desplazamiento hacia el Este de la Placa del Caribe, y que durante este proceso se abrió la “falla Oriente” al sur de Cuba oriental (sur de la actual Sierra Maestra). El trazo de esta falla se observa en el mapa siguiente.

Con el transcurso del tiempo, se ha establecido que las paredes de la falla Oriente se fueron separando hasta formar una amplia depresión submarina alargada, conocida como Trinchera de Caimán, la cual abarca desde el Golfo de Honduras, continúa por el sur de las Islas Caimán y de Cuba Oriental, dobla en el Paso de los Vientos para continuar por el norte de La Española y se extiende al Este hasta la Fosa de Puerto Rico, situada al norte de dicha isla. Todo el territorio localizado al norte y al oeste de la Trinchera de Caimán se considera parte de la Placa Norteamericana, mientras que la región situada al sur de esta trinchera se considera parte de la Placa Caribe.  

Este hecho es muy importante, pues permite determinar que la Placa del Caribe se ha estado desplazando al Este con respecto a Norteamérica y Cuba, de manera que la porción de terreno antillano, antes situada al sureste de Cuba, también se trasladó al Este, llevándose consigo a La Española y Puerto Rico. Así fue como se formaron las actuales Antillas Mayores (Fig. 1). 

Mapas de la geografía del Caribe hace 10 millones de años (izquierda) y 35-33 millones de años (derecha).

Todas estas transformaciones geográficas ocurrieron antes de que los humanos poblaran las Antillas, de modo que las consecuencias sociales, a priori, parecen haber sido nulas.  Ahora bien, en lo que concierne a la biota, la historia fue distinta.  Cuando todos los terrenos de Cuba, La Española y Puerto Rico estaban juntos, hace 35 millones de años, formaron una cresta de terreno emergido unida a Sudamérica, la cual ha sido llamada GAARlandia. En esa extensa tierra había poblaciones de plantas y animales que habitaban diversos ecosistemas, los cuales tenían la posibilidad de sostener intercambios genéticos activos que preservaban las especies. 

Pero esta situación cambió cuando se fracturó GAARlandia y algunas poblaciones quedaron separadas en distintas tierras, de modo que ese aislamiento insular impidió el intercambio genético y se produjeron mutaciones.  En este proceso hubo tanto extinciones que trajeron la desaparición de los monos y perezosos, los pequeños insectívoros nesofontes, varias especies de jutias, algunos murciélagos y el vampiro, diversas aves incluidos búhos gigantes, y otros organismos. Al mismo tiempo surgieron nuevas especies que se adaptaban a las novedosas condiciones geográficas y climáticas.  Un día aciago, hace entre ocho y seis mil años, llegaron los primeros humanos a las Antillas. Ellos iniciaron el profundo proceso de transformaciones que nos condujo a la situación actual.

El análisis profundo de toda esta experiencia informativa nos ofrece la posibilidad de recrear varios posibles escenarios futuros, a nivel universal aunque con consecuencias a nivel local. Podemos imaginar lo siguiente:

  1. 1- Que la evolución de la vida seguirá incluso si los humanos nos hayamos extinguido. 
  2. 2- Que entre aquellos que lograsen subsistir habrá individuos capaces de evolucionar y adaptarse a las nuevas condiciones.
  3. 3- Que, dado lo antedicho, quizás dentro de 250 millones de años hayan surgido nuevas especies de homínidos o de otros seres realmente inteligentes, adaptados a vivir en condiciones extremas.
  4. 4- Que algunos de nuestros descendientes observen, acomodados frente a sus holovisores, lo que ocurre en “Pangea Última”, desde sus refugios en algún planeta lejano, en la Luna, o en una plataforma espacial circunvalando el Sol. 
  5. 5- Que algunas poblaciones de “alienos” se hayan asentado felizmente en “Pangea Ultima”, gracias a la ausencia de otros competidores.

Pero no hay por qué preocuparse, estas son puras especulaciones.


REFERENCIAS

https://larepublica.pe/amp/ciencia/2024/02/17/geologos-descubren-que-la-tierra-se-esta-abriendo-en-el-fondo-del-oceano-pacifico-placas-oceanicas-fallas-submarinas-tierra-757112

https://www.cronista.com/informacion-gral/la-investigacion-cientifica-que-descubrio-las-grietas-kilometricas-que-hay-en-el-fondo-del-oceano-pacifico

https://youtu.be/O7Pat_QFfMc?si=ULb1em643a0jseFg

https://www.acggp.org/teoria-tectonica-placas-deriva-continental-mecanismo-expansion-lecho-marino

https://www.gisandbeers.com/cartografia-de-fondos-oceanicos-de-marie-tharp

https://mapasmilhaud.com/wp-content/uploads/2022/12/0016-Mapa-del-fondo-del-Oceano-Atlantico-1968.jpeg

http://www.redciencia.cu/geobiblio/paper/2006_Iturralde_Meso_Cenozoic%20Caribbean%20Paleogeography.pdf

http://www.redciencia.cu/geobiblio/paper/2023-Iturralde-MacPhee_Eo-Oligocene-uplift-of-Aves-Ridge-and-paleogeography-of-GAARlandia.pdf

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