El arte de caminar

Autor: 

Adrián Jesús García Llanes estudiante de primer año de Física
|
15 Noviembre 2021
| |
0 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Autor: Clker Free Vector Images/29607. Licencia CC0

Me gusta: 

Todos los pensamientos verdaderamente grandes se conciben mientras caminamos”

Friedrich Nietzsche

Caminar es, sin dudas, un rasgo significativo del ser humano. Hace al menos
3 700 millones de años que nuestros antepasados abandonaron los árboles y comenzaron a caminar erguidos sobre ambos pies; estos pasos fueron muy atrevidos para unas criaturas parecidas a los simios que vivieron hace mucho tiempo en el África.

Al bajar de los árboles encontraron una forma novedosa de locomoción; es posible que buscaran una mayor altura y mejor visibilidad por encima del forraje y los pastos (lo que redujo así la exposición de sus cuerpos al sol y extendió su campo de acción a más allá del bosque, hacia la sabana quizás) o tal vez necesitaban tener las manos libres para cargar sus crías al recorrer grandes distancias.

En su lucha por la supervivencia, estas criaturas encontraron ventajas en este singular y eficiente modo de traslación; en lugar de desplazarse en cuatro patas, como de costumbre, adoptaron una nueva posición erguida y ciertamente inestable al comenzar a andar sobre sus patas traseras. En aquel entonces solo serían pequeños y torpes pasos para un simio, pero un enorme paso para la humanidad.

Salir a caminar es la tarea más común en la actualidad. Aun sin la necesidad de trasportarnos a algún sitio específico, caminar es una actividad física que promueve la relajación, mejora la circulación al prevenir las enfermedades del corazón y, de forma más práctica, nos ayuda a mantener un estado de ánimo agradable, eleva la calidad del sueño y fortalece los músculos de la respiración.

Si investigamos en Google sobre la acción de caminar, seguramente te has topado con alguna de las ideas anteriores, pues de manera general, constituyen las más destacadas; sin embargo, a veces lo más relevante no es precisamente lo más interesante. Los invito a responder algunas de las siguientes interrogantes: ¿Qué es, físicamente hablando, caminar? ¿Tenemos una idea verdaderamente clara de cómo se desplaza nuestro cuerpo al andar? Si queremos responder desde un punto de vista físico, se hace imposible no hablar del llamado centro de gravedad.

Este centro es el punto del cuerpo en el cual se considera ejercida la fuerza de gravedad que afecta su masa total; es decir, que se puede pensar, según las características geométricas de dicho cuerpo, como el punto clave del equilibrio gravitatorio al trasladarnos.

Sabiendo esto, es interesante conocer un poco más acerca de la fisonomía del cuerpo humano al moverse. Supongamos que descansamos sobre uno de nuestros pies (por ejemplo, sobre el izquierdo); si ahora levantamos el talón y al mismo tiempo nos inclinamos hacia adelante, dicha posición genera un cambio en la localización del centro de gravedad. Dicho de otra forma: la perpendicular del centro de gravedad a la superficie de apoyo, en este caso el área comprendida entre los dos pies, se sale, por lo que debemos caernos hacia adelante; lo interesante aquí es lo que sucede en el momento en que inicia la caída.

Por experiencia conocemos que en una situación así, nuestra pierna derecha, que está en el aire, se adelanta rápidamente y va a apoyarse en el suelo por delante de la perpendicular del centro de gravedad, de manera que esta queda dentro de los límites de la superficie comprendida entre las líneas que unen entre sí los puntos de apoyo de ambos pies; así se restablece el equilibrio y terminamos de dar el paso.

Tomado de : depositphotos.com /stock-photo/gente-caminando.html

De manera análoga, si queremos seguir avanzando, inclinamos aún más el cuerpo hacia adelante, trasladamos la perpendicular de nuestro centro de gravedad nuevamente fuera de los límites de la superficie de apoyo, y en el momento en que nos sentimos en peligro de caernos volvemos a lanzar hacia adelante la otra pierna y damos un nuevo paso.

Ciertamente, a medida que el ser humano crece deja de percibir la sensación de caída después de aprender a caminar; es decir, que ya conoce las estrategias para mantener su centro de gravedad en una posición estable y dentro de la línea perpendicular que atraviesa su cuerpo hasta la superficie por la cual transita.

Entonces podemos concluir que caminar no es más que “una sucesión de caídas hacia adelante, las cuales se evitan a su debido tiempo, trasladando la pierna que se había quedado atrás y apoyándose en ella”.(1)

Probablemente nunca pensamos en el caminar desde esta perspectiva tan profunda y científica, y es que, dado que es una actividad que realizamos todos los días, se hace muy difícil imaginar que la forma más cotidiana de movernos sea nuestro mecanismo para mantener ese centro de gravedad estable durante su movimiento por los distintos planos de nuestro cuerpo, garantizando que a cada movimiento del centro de gravedad como consecuencia del alza de una pierna, se produzca una respuesta de igual modo con el alza de la otra, lo que proporciona el equilibrio necesario para mantener un ritmo seguido al caminar.

Si analizamos las características de este movimiento en cada plano, encontramos que posee un patrón repetitivo de tramos, al igual que el movimiento leve de un péndulo al desplazarlo de su posición de equilibro. El centro de gravedad, al movernos, se desplaza periódicamente tanto en el plano sagital, el cual divide a nuestro cuerpo en una mitad derecha y otra izquierda, y en el plano transverso cuyas delimitaciones son superior e inferior. Ambos movimientos sincronizados entre sí poseen una posición de equilibrio común, la cual es muy fácil de identificar si se observa a alguien caminar, o mejor, detenerse; es ahí, en el reposo, donde está determinada la posición estable.

Obviamente, las características de este movimiento no están exentas a variar en dependencia de si la persona es flaca o robusta, y si sus miembros son cortos o alargados.

Movimiento del centro de gravedad al caminar (Imagen: tomada de htpp://www.fisoterapia-online.com)

Posiblemente ahora, después de haber analizado más detalladamente lo que hay detrás del “paso a paso” de los seres humanos, se perciban de manera diferente muchos fenómenos de la cotidianidad que involucren actividades físicas como una caminata, una pequeña carrera y por qué no, un descanso momentáneo; todas demuestran por sí mismas cuán interesante es el mecanismo que rige nuestro cuerpo al andar.

Al igual que el centro de gravedad y su trayectoria singular, la raza humana ha transitado y superado obstáculos de extrema desestabilidad, a través de minúsculos pasos ha sabido imponerse y encontrar un punto de equilibrio a la espera del siguiente cambio, y así, ha aprendido siempre a poner un pie delante del otro y a continuar sin frenos en busca del conocimiento. No quedan dudas de que la humanidad tiene esa fortaleza de seguir andando, tiene el arte de caminar.

 

Bibliografía

● John Noble Wilford. “El salto evolutivo de cuatro a dos patas”. El tiempo

(Periódico Colombiano), 23 de octubre de 1995.

● Perelman Yakov. “Física recreativa”. Traducido por el ingeniero Antonio Molina García. Tercera edición. Edit. Mir Moscú. 1975.

Referencias y citas textuales

(1) 1 Perelman Yakov. Física recreativa (“Andar y correr”). Traducido por el ingeniero Antonio Molina García. Tercera edición. Edit. Mir Moscú. 1975.

Nota: Adrián Jesús García Llanes, estudiante de primer año de Física de la Universidad de la Habana (mención en prensa escrita en el concurso de divulgación científica “Físicamente hablando


 

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario