Asegura experta que tortugas marinas siguen en peligro

Autor: 

Lia Soberón Alegre y Fabio R Castillo
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18 Julio 2022
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Crédito de fotografía: 

tomado de redpinar

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El proyecto Pro-Tortugas, es el programa cubano que se encarga del monitoreo y la conservación de las tortugas marinas que anidan cada año en la península de Guanahacabibes.

Desde junio hasta octubre, momento en que la tortuga verde (chelonia mydas), la tortuga carey (eretmochelys imbricata) y la tortuga caguama (caretta caretta) tienen sus periodos de desovación, se organiza un voluntariado por relevos con fuerte presencia de estudiantes de la Universidad de La Habana y la Universidad de Pinar del Río para asumir las tareas necesarias para proteger ese momento.

Las actividades del proyecto comenzaron en 1998, bajo la dirección la hoy fallecida profesora María Elena Ibarra, como una iniciativa para velar sobre la natalidad de estas especies que se encuentran en peligro de extinción. En la actualidad lo conduce la Dra. Julia Azanza, quien se ha dedicado al estudio de las tortugas marinas, de su hábitat y de su estado de conservación

Foto: tomada de Juventud Rebelde

— ¿Cómo se protegen las tortugas marinas en Cuba?

— En Cuba existen varias estrategias para conservar las tortugas marinas según el área protegida. En la mayoría de las áreas hay trabajadores que se dedican a su cuidado, hacen levantamientos periódicos del número de nidos y las protegen durante todo el año de fenómenos como la depredación.

“Guanahacabibes constituye un área especial, pues es donde único existe un sistema de voluntariado, en el que participan estudiantes universitarios y otros activistas, y pasan ahí toda la temporada de anidación”.

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— ¿En que otras regiones del país se realizan estas acciones?

- Las principales áreas protegidas donde anidan tortugas, además de Guanahacabibes, son San Felipe, sur de la Isla de la Juventud, Cayo Largo (área mas importante de anidación, ya que el acceso es muy limitado, al ser un territorio turístico) y Jardines de la Reina. En todas existe personal de la administración de estas zonas que se encarga de su protección.

— ¿Cómo ha funcionado el proyecto durante la pandemia?

— Ha sido un reto. Fue imposible trasladarnos a Guanahacabibes debido al cierre de las provincias; en apenas una semana tuvimos la oportunidad de ir y hacer un levantamiento de la anidación, con datos parciales. El nivel de protección se vio afectado y ocurrieron actividades ilícitas en el parque.

— ¿Qué quedó sin cumplir en los años de mayor incidencia de la pandemia?

— El año pasado no fue posible realizar el registro de temperaturas, ya que los sensores deben ser colocados al inicio y recogidos al final de la temporada, solo se pudieron hacer campañas muy puntuales de quince días. También se afectó el proceso de marcación de las hembras que salen a anidar, solo se marcaron las que salieron en esos días”.

— De acuerdo a su experiencia, ¿cuál es el impacto de los residuos plásticos en el hábitat de las tortugas marinas?

— Los residuos plásticos afectan en diferentes etapas de la vida de las tortugas marinas. En el mar, se evidencian dos problemas principales: la ingestión directa de estos residuos, por lo cual pueden morir ahogadas al confundir estos desechos con organismos de los que normalmente se alimentan, o el consumo de microplásticos, que pueden causar heridas y terminar en la muerte. También mueren atrapadas en redes abandonadas ya que no pueden subir a respirar.

En las playas, estos objetos se vuelven obstáculos para la salida de las hembras a anidar o para que las crías regresen al mar, y mueren.

— ¿Cómo combaten estos efectos?

— Donde más trabajamos es en el acopio del plástico que llega a las costas, sobre todo a las áreas de anidación. Las administraciones de las áreas protegidas organizan recogidas de desechos, y en Guanahacabibes se vinculan escuelas y proyectos comunitarios a estas actividades, lo cual se constituye también una labor educativa.

“Además, se realizan talleres de capacitación en las comunidades, para aprovechar esos residuos y convertirlos en artesanías que generen ingresos”.

— ¿Cuál ha sido la influencia de eventos meteorológicos en los nidos?

— Llevamos años estudiando el cambio climático en diferentes aspectos, uno de ellos es cómo están cambiando los eventos meteorológicos en frecuencia e intensidad. La temporada de anidación de las tortugas marinas coincide con el inicio de la temporada ciclónica en Cuba y los nacimientos ocurren durante la etapa de mayor incidencia de estos eventos (Septiembre/Octubre).

“Este es un problema que las tortugas han enfrentado desde siempre, pero se ha evidenciado en los últimos años un aumento de la frecuencia (hasta seis en una temporada) e intensidad de los siniestros, lo que provoca la destrucción de los nidos. Además, ocurren transformaciones en el área donde anidan, pues se pierde la vegetación, y con ella la protección de las altas temperaturas. Sin embargo, cuando el evento no es de gran intensidad, es beneficioso ya que las temperaturas se mantienen más bajas durante algún tiempo”.

— ¿Cómo afectan estas altas temperaturas?

— Las tortugas como muchos reptiles, tienen una estrecha relación con la variación térmica, pues dependen de la temperatura del ambiente para regular la interna, por lo que los cambios drásticos las afectan.

“Otro factor en el que influye la temperatura es en la determinación del sexo; es decir, cuando hay temperaturas elevadas –como las que se han estado registrando- nacen hembras, por lo que se espera que a largo o mediano plazo, se pierda el segmento de machos de la población.

“También impacta en el desarrollo embrionario, pues aumenta el número de neonatos con anomalías y otros que mueren antes de que se hayan formado completamente, por lo que no están naciendo con la misma cantidad o calidad”.

— ¿Qué acciones ha tomado el proyecto para prevenir la caza furtiva?

— Las actividades ilícitas son dos fundamentalmente: el consumo de carne y el comercio de conchas para fabricar productos de joyería, además de la ingestión de sus huevos, que es muy reducida. Entonces, en la etapa de anidación, brindamos protección casi permanente a las hembras.

“En el caso del comercio para joyas, se han hecho censos para ver cuál es el nivel de comercialización; además, se han diseñado campañas de comunicación, talleres de información, gigantografías que se han colocado en lugares céntricos de las ciudades, exposiciones fotográficas, trabajos en las escuelas y otras actividades con el fin de lograr un cambio de mentalidad hacia el cuidado y protección de las tortugas”.

— ¿Hay datos que evidencien que se haya logrado el cambio de mentalidad?

— No, en la capital no se ha logrado nada, se han puesto carteles en lugares donde se comercializan artesanías de este tipo, como la feria de los Almacenes de San José, en la Avenida del Puerto, y no hay cambio alguno.

“Pero a nivel local sí se aprecian algunas transformaciones; en Guanahacabibes ya existe un campamento propio de la comunidad, hay personas que han pasado de cazadores a conservadores, pero es algo muy puntual.

Nota:
La Sección cuarta del nuevo Código Penal aborda la sanción para aquellos actos en perjuicio de la biodiversidad:
Artículo 254.1. El que, sin la autorización correspondiente, tale sin la autorización correspondiente, destruya, cace, capture, colecte, trafique, comercialice o transporte alguna especie, sus partes y derivados de la fauna y flora silvestre autóctonas de especial significación, provocando un daño significativo al ecosistema, incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años o multa de quinientas a mil cuotas o ambas.

Artículo 255. Los hechos previstos en el artículo anterior se sancionan con privación de libertad de tres a ocho años, si se ejecutan:
a) En un área protegida;
b) empleando sustancias tóxicas, medios explosivos u otros medios de extracción
masiva; o
c) formando parte de un grupo de tres o más personas o vinculado a la delincuencia organizada transnacional.

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* Lia Soberón Alegre y Fabio R. Castillo, estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
 

 

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