Datos abiertos: una visión necesaria para Cuba

Autor: 

Cristina Arderí estudiante de periodismo
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07 Marzo 2022
| |
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tomada de: Markus Spiske en Unsplash

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El siguiente trabajo pertenece a las prácticas profesionales de la estudiante. Dado el tiempo que toma este ejercicio profesional, el trabajo es un acercamiento leve a un tema que JT seguirá ampliando en el futuro.

Una gran cantidad de información se maneja diariamente por diferentes sectores de la sociedad a nivel mundial. En Cuba, cuando un investigador necesita datos, puede consultar libremente los registros de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), de la misma forma que cualquier persona puede acceder al parte diario de COVID-19 para conocer el comportamiento de la enfermedad desde los canales en Telegram, Facebook o Twitter de esta revista, pasándose por alto los del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Estos datos están disponibles a través de un clic; ellos son públicos y abren puertas al conocimiento, permiten investigar, analizar y conocer aspectos económicos, sociales, demográficos, climáticos, médicos y de otras índoles que competen al país y sus ciudadanos.

Entre las fuentes de datos públicos en Cuba encontramos la antes mencionada ONEI , el Formulario Nacional de Medicamentos del MINSAP, el sitio de la Infraestructura de Datos Espaciales proporcionados por el Instituto de Meteorología, entre otras.

Tales datos están al alcance de todos, sin restricciones ni discriminaciones, precisamente por ser procedentes de administraciones e instituciones públicas; al mismo tiempo son accesibles, pues posibilitan su utilización por medios de comunicación y otras personas para investigar, documentarse e informar sobre ellos.

Aun así, existen algunas brechas para su óptimo aprovechamiento, pues no es poco común que los datos sean publicados con retrasos, en formatos y estándares que no los relacionan, con alta dispersión y baja capacidad de integración a nivel del mismo dato.

En cambio, se puede hablar de datos abiertos cuando permanecen completamente libres, sin restricciones de derecho de autor, patentes u otros mecanismos de control y, a la vez, el acceso y la disponibilidad ocurre en una forma conveniente y modificable, pueden ser reutilizados y redistribuidos — incluso integrados con otros conjuntos de datos — y no poseen restricciones de uso.

Aunque en Cuba contamos con un conjunto de datos accesibles, aún no podemos hablar de datos abiertos. Las instituciones suelen utilizar codificaciones de datos en formatos privativos (como Excel y PDF), en lugar de otros de acceso universal como CSV o JSON.

Datos Abiertos en América Latina

En América Latina luchan por una política extensiva de Datos Abiertos, principalmente desde que en octubre de 2015 fue redactada la Carta Internacional de Datos Abiertos, una iniciativa colaborativa entre varios gobiernos y organizaciones fomentada con el fin de adoptar principios y estándares que regulen las prácticas de instituciones y gobiernos con los datos abiertos alrededor del mundo.

La Alianza para el Gobierno Abierto (AGA) manifiesta que esta carta pretende ser una guía continua para liberar el potencial de los datos, una declaración de compromisos y un medio para conseguir apoyo político y técnico.

“La evidencia muestra que los datos abiertos en gobiernos son aliados estratégicos para la toma de decisiones. Los datos ayudan a luchar colectivamente contra la pandemia, permiten administrar los recursos destinados a enfrentar el COVID-19, y diseñar herramientas tecnológicas que son útiles en crisis y que pueden servir de soporte a las acciones en el corto plazo”. (Dassen & Molina, 2020)

Un gran número de acciones cotidianas generan enormes cantidades de datos que deben ser tratados y gestionados de forma óptima y ética para lograr el mejor aprovechamiento.

Por eso, en el marco de la Agenda 2030 para el desarrollo Sostenible, las Naciones Unidas en la meta 16.10 promueve la necesidad de garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

En el desarrollo de los gobiernos locales y la institucionalidad pública los datos son una herramienta imprescindible, posibilitan el perfeccionamiento de planes y programas al ser utilizados por instituciones, y garantizan que los procesos sean transparentes a la ciudadanía.

Actualmente, cada día sucede un #asesinato de #defensores de derechos humanos #DDHH. Marc Titus de @UNHumanRights presenta los esfuerzos para identificar, medir y difundir datos sobre el tema, para avanzar en la erradicación de estos actos criminales. #ODS16 pic.twitter.com/jYopfcYKiA

— Centro de Excelencia (@CdE_UNODC) June 3, 2021

En el desarrollo de los gobiernos locales y la institucionalidad pública los datos son una herramienta imprescindible, posibilitan el perfeccionamiento de planes y programas al ser utilizados por instituciones, y garantizan que los procesos sean transparentes a la ciudadanía.

De hecho, 37 estudios desarrollados por el GovLab de la Universidad de Nueva York en 2016 para explorar el impacto de los datos abiertos generaron cuatro grandes áreas de valor de los mismos

1: Mejora del gobierno: los datos abiertos están mejorando la gestión de las instituciones de gobierno y su relación con la ciudadanía por medio de un abordaje preventivo de la corrupción, al generar mayor transparencia, mejorar los bienes y servicios públicos y visibilizar la asignación de recursos.

2: Empoderamiento ciudadano: los datos abiertos empoderan a la ciudadanía para que se informen de las acciones que realizan las instituciones para poder incidir y exigir cambios en la acción pública y que estos permitan la generación de bienestar general.

3: Creación de oportunidades: el uso de los datos abiertos está creando nuevas oportunidades para la ciudadanía y las organizaciones, dado que fomentan la innovación y promueven el crecimiento económico y la creación de empleo.

4: Resolución de problemas públicos: los datos abiertos están desempeñando un papel cada vez más importante en la resolución de grandes problemas públicos, principalmente al permitir que los ciudadanos y los responsables políticos accedan a nuevas formas de evaluación de los problemas basados en la evidencia. También permite un compromiso basado en datos que produce intervenciones más específicas y una mejor colaboración.

Barómetro General de Datos Abiertos en América Latina y el Caribe

Foto: Hunter Harritt en Unsplash

Estos y otros tantos estudios realizados demuestran el impacto positivo de la utilización, reutilización y redistribución libremente de datos por cualquier persona en diversos campos para la mejora de bienes y servicios públicos, así como la creación de oportunidades económicas y de innovación.

De la misma forma lo hace el Barómetro de Datos Abiertos (ODB) — proyecto de investigación que ha sido producido por la World Wide Web Foundation con el apoyo de Omidyar Network y de IDRC — , creado con el objetivo principal de conocer y reconocer el predominio e impacto de las iniciativas de datos abiertos en todo el mundo, analizar tendencias globales y proporcionar datos comparativos sobre gobiernos y regiones por medio de una metodología detallada que combina datos de contexto, evaluaciones técnicas y reportes globales.

El más reciente análisis realizado por la ODB revela que América Latina y el Caribe es hoy una región más transparente, donde se publican más datos, y presenta algunas recomendaciones fundamentales que deberán ser adoptadas por los gobiernos y países para impulsar políticas de uso beneficioso de los datos abiertos; entre ellas:

· Invertir de manera constante y sostenida en equipos que guíen e implementen políticas de datos abiertos a todos los niveles de gobierno.

· Considerar los distintos aspectos de la producción y uso de datos del sector público y privado, incluyendo aspectos regulatorios en materia de privacidad, uso de datos para el bien común y tecnologías emergentes, focalizándose en la inclusión de las personas más vulnerables de la sociedad.

· Redoblar los esfuerzos por incluir al sector privado y la sociedad civil en el ecosistema de apertura de datos para poder avanzar en la agenda y generar mejores y mayores usos de los datos para producir beneficios a los diversos grupos de la sociedad.

· Mejorar la calidad de sus datos, al tomar especial cuidado en considerar las dimensiones de género, como otras variables relevantes, de forma que incluya a todas las personas en sus sociedades.

Desarrollo informacional en Cuba

La informatización de la sociedad cubana en consonancia con el nuevo marco regulatorio a partir de la nueva Constitución apuntan a un proceso de desarrollo de políticas de apertura de datos y transparencia de gobernanza.

Los consejos del ODB son aplicables para todas las naciones, incluida la nuestra; corresponde al país avanzar a la par de las necesidades ciudadanas.

El constante crecimiento y desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en Cuba, así como de la infraestructura aparejada, debe ir a la par de la apertura de datos que permitan alcanzar un alto nivel de transparencia en la gestión gubernamental, mayor conexión entre el gobierno y la ciudadanía, mejoramiento de los servicios públicos, innovación y eficiencia.

Bibliografía

Dassen, N., & Molina, E. (2020). Datos abiertos en gobiernos de América Latina y el Caribe: ¿cómo avanzamos? GobernArte.Obtenido de http://blogs.iadb.org/administracion-publica/es/datos-abiertos-en-gobiernos-de-america-latina-y-el-caribe-como-avanzamos/.

Verhuist, S., & Young, A. (2016). Open Data Impact.Obtenido de http://odimpact.org/files/open-data-impact-key-findings/.

World Wide Web Foundation. (2020). Barómetro General de Datos Abiertos. Obtenido de http://www.barometrolac.org


 

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