Manantiales en la piel

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
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24 Septiembre 2014
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Crédito de fotografía: 

Alexander Isla y cortesía de Luis Miguel González

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El pequeño Carta Cuba se posa en una rama. Mira a uno y otro lado, como posando para el atónito fotógrafo, que da gracias a su suerte y no para de accionar el obturador. Estamos en Sureste del Inglés, una de las regiones costeras más bellas de la provincia de La Habana.

Declarada recientemente área protegida de significación local por sus valores florísticos y la variedad de su fauna, el sitio se encuentra al sureste del municipio de Nueva Paz y limita al sur con 14 kilómetros de costa bañada por las aguas de la Ensenada de la Broa.

Una gran variedad de aves migratorias, entre las que se encuentran la Golondrina, el Azulejo y el Gavilán de Agua, buscan refugio y alimento en este paraje. Asimismo abundan el Tocororo, la Carta Cuba y los cateyes, propias del entorno cubano.

Alrededor de 116 charcones de agua dulce sirven para la crianza y refugio de peces como el manjuarí y la tilapia. Ejemplares de manatí, que emigran del río Hatiguanico, penetran por los innumerables canales, construidos a  mano por los gallegos que se dedicaban a trabajar el carbón desde finales de la primera mitad del siglo XIX.

Cocodrilos, venados, cerdos y perros jíbaros tributan a la espectacular fauna de la región. Maderas preciosas y mangle, distintas especies de orquídeas, helechos y palmas embellecen los caminos por donde desandan a sol y sombra los guardabosques. Ellos cuidan este patrimonio, irrespetado por algunos cazadores furtivos, como sintieron estos reporteros en su expedición.

 “Esta es una tierra muy hermosa”, diría el Almirante si volviera a cruzar los océanos y observara el entramado de manantiales y ojos de agua “a flor de piel”
.

Carpintero jabado (Melanerpes superciliaris), se considera el más abundante de los carpinteros que habita el archipiélago cubano. Su cabeza es roja y en el plumaje de las partes superiores alternan las franjas blancas y negras de las que se deriva su popular nombre

El Tocororo (Priotelus Temnurus), es endémico de Cuba. De nombre indígena Guatiní, habita los lugares boscosos de todo el país, especialmente en las zonas montañosas. Su plumaje coincide con los colores de la bandera nacional

Carpintero jabado (Melanerpes superciliaris), se considera el más abundante de los carpinteros que habita el archipiélago cubano. Su cabeza es roja y en el plumaje de las partes superiores alternan las franjas blancas y negras de las que se deriva su popular nombre


 

Uno de los charcones de la turba. Son espejos de agua que poseen una superficie de un kilómetro de largo por alrededor de 30 metros de ancho, con una profundidad promedio de uno a dos metros.

 

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