Ministro de salud informa sobre dengue, envejecimiento poblacional y salud reproductiva

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
16 Julio 2022
| |
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“El dengue es un virus que también ocasiona muertes”, señaló José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública (Minsap) en conferencia de prensa, celebrada en el Centro Internacional de Prensa (CPI).

De ahí que haya exhortado a la población a extremar las medidas de control del vector, con el propósito de destruir los criaderos del mosquito.

“Estamos en verano, época en que aumenta la infestación por aedes, trasmisor de esta arbovirosis. Es imprescindible el papel de la familia y el barrio. No se les puede dejar esa tarea solo a los trabajadores de la campaña antivectorial, sobre todo debido a la compleja situación económica que tiene el país”.

Según el ministro, 12 son las provincias que incrementan el número de casos sospechosos. Entre las que presentan trasmisión se encuentra La Habana, Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo.

“Hoy tenemos propagación de dengue en once municipios y 17 áreas de salud del país. Hasta el nueve de julio en Cuba había tres mil 36 personas contagiadas. Y los serotipos que están circulando son el uno, el dos y el tres, lo que sabemos incrementa el riesgo.

“Le estamos prestando toda la atención a esta situación. En la Isla el dengue se comporta de manera endémica, por lo que tenemos experiencia en el manejo de la enfermedad.

“No estamos en el peor momento. Lo que no hagamos ahora puede complicarnos de manera significativa los próximos meses, pues septiembre, octubre y noviembre tienden a ser más complejos. No tenemos derecho a entrar en una importante epidemia de dengue cuando acabamos de salir de una de covid-19”.

Portal Miranda apuntó que es importante conocer los síntomas de alarma y acudir de manera inmediata a los servicios de salud. “Mantener el control de la covid-19 no es el único reto que tiene el sistema de salud”.

Actualización de la covid-19

Al referirse a esta enfermedad, el titular del Minsap mencionó los datos recientes ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que plantean que “en los últimos 15 días los casos de covid-19 aumentaron en un 30 por ciento”.

De igual forma, precisó que “las subvariantes de la familia ómicron son responsables de las actuales olas de infección en el mundo, y BA.4 y BA.5, específicamente, son capaces de reinfectar a personas con infecciones previas de otras variantes de SARS CoV-2.

Imagen: BBC

“También existen evidencias de que estas subvariantes puedan infectar a quienes han sido vacunados”.

El doctor Portal Miranda declaró que, expertos en el mundo pronostican un aumento de los casos de covid-19 en las próximas semanas y meses debido a las reinfecciones.

“La pandemia no ha terminado y no lo hará mientras no esté controlada en todos los países. Aunque hasta el momento estas subvariantes de ómicron no suelen terminar en complicaciones, como la neumonía o dificultad respiratoria, es importante mantener las medidas preventivas para evitar el contagio. Principalmente aquellas personas vulnerables o con enfermedades de base”.

Asimismo, se refirió a la importancia de la vacunación y subrayó que, en ese sentido, Cuba lleva ventaja en la administración de dosis de refuerzo.

“Al cierre del 11 de julio se habían aplicado 38 millones 912 mil 837 dosis de vacuna. Esto significa que el 90 por ciento de los ciudadanos en la Isla tiene puesto el esquema completo (tres dosis), y el 97 por ciento de la población vacunable ha sido inmunizada”.

En relación con los niños y adolescentes (de dos a 18 años), “el 97,7 por ciento cuenta con su esquema de vacunación completo y ya avanza la puesta de la dosis de refuerzo en esas edades”.

Escenario actual de Cuba

El pasado 31 de mayo fueron modificadas algunas medidas del plan nacional de enfrentamiento, como la eliminación del uso obligatorio de mascarillas.

“Hasta este 14 de julio se acumulan 64 días consecutivos sin fallecidos por la enfermedad y el promedio de contagios se mantiene por debajo de los 50 diagnósticos al día. Los modelos de pronósticos indican que existe una tendencia hacia el control.

“Sin embargo, es necesario elevar la percepción de riesgo, en aras de que esos pequeños repuntes que estamos teniendo en algunos territorios, no se convierta en una nueva ola de contagio en el país”.

En cuanto a los protocolos de actuación nacional, aclaró que “es prioridad colocar los recursos en aquellos casos que de verdad lo requieran como son los lactantes, embarazadas, personas con comorbilidades que puedan poner en peligro su vida, así como destinarlos a otros programas de salud igual de importantes para el sistema sanitario y el bienestar de la población”.

Entre las interrogantes que el ministro esclareció estuvo la relacionada con el número de pruebas que se están haciendo, para confirmar la presencia de la enfermedad.

“Estamos realizando estudios poblacionales limitados, vinculados a los niños, embarazadas y personas de mayor riesgo. Además, tenemos una estrategia que implica estar pendientes de quienes presenten más vulnerabilidades, buscar dónde pueda haber algún brote y mantener una atención al comportamiento de la enfermedad.

“De acuerdo a la vigilancia genómica, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí no ha dejado de estudiar las variantes que están moviéndose en Cuba.

“Durante casi todo el primer semestre de este año, ómicron es la que ha estado afectando a la población, fundamentalmente la subvariante BA.2. Pero en las últimas semanas comenzó a incrementarse la circulación de BA.5, que ha sido la responsable principal, junto con la BA.4 de generar la ola de contagio en Europa y América.

“BA.5 está hoy básicamente en la región occidental y hemos apreciado que, a partir de su identificación, ha incrementado de manera ligera la cifra de casos en el país.

“En los últimos días se ha estado hablando de BA.2.75, una subvariante que se plantea que en los lugares donde se ha identificado incrementa el número de trasmisiones más que las dos anteriores. En Cuba todavía no la hemos diagnosticado”.

El envejecimiento no es una enfermedad

El ministro Portal Miranda mencionó dos de los programas priorizados del sistema de salud el de envejecimiento poblacional y el materno infantil.

En cuanto al primero mencionó que, “debemos trabajar de cara al envejecimiento poblacional; sobre todo, en un manejo más efectivo de las enfermedades crónicas no trasmisibles. Estas constituyen, en la actualidad, la primera causa de mortalidad y morbilidad en el país, y no afecta solo a los mayores de 60 años.

Foto: ACN

“Hay que tener en cuenta que el 80,6 por ciento de las personas de 60 años y más, padecen al menos de una enfermedad crónica. Proporción que se eleva al 86,9 por ciento en el grupo de 75 años en adelante, según la encuesta nacional sobre envejecimiento que se realizó en 2017.

“Por lo tanto, el Programa de Atención Integral al Adulto Mayor (creado en 1996) tiene ante sí nuevos desafíos luego de esta crisis sanitaria mundial a los que se suman los ya existentes, propios a las características demográficas cubana”.

Pese a los retos diarios, el país no ha dejado de trabajar en los programas priorizados para el desarrollo económico y social. Entre ellos el tema de la dinámica demográfica por lo que representa.

“Las transformaciones y el perfeccionamiento al que está abocado el sistema de salud transcurre en un escenario de baja natalidad, con un elevado envejecimiento demográfico, un cuadro de morbimortalidad donde prevalecen las enfermedades crónicas no transmisibles, cambios estructurales y funcionales de las familias y elevada expectativa de vida.

“Cuba es de los países de mayor envejecimiento demográfico en la región. El 21,6 por ciento de su población tiene más de 60 años, pero en La Habana y Villa Clara, por ejemplo, el índice es superior”.

Entonces, “no puede pensarse en abordar el tema del envejecimiento sin dar un salto en el cuadro de morbilidad de la población. Queremos que las personas vivan, pero de manera más saludable. Y nos hemos planteado qué hacer en este sentido.

“Ningún sistema sanitario del mundo ha estado diseñado para esto sino ha tenido que irse adaptando a ese escenario. Sin embargo, contamos con una fortaleza y es la atención primaria de salud, donde radican nuestros adultos mayores.

“Es una prioridad ofrecer una atención de mayor calidad a este grupo poblacional. No se trata solo de tener más geriatras sino tener la visión gerontológica desde cada uno de los escenarios de actuación del sistema.

“El mayor de los desafíos que tenemos es el cuidado a esas personas, asumido principalmente por el sistema sanitario a partir de las casas de abuelos y hogares de ancianos.

“Aumentamos nuevas capacidades como las casas de abuelos para personas con deterioro cognitivo, para apoyar en el cuidado y la estimulación de las personas que padecen esta afección. Los cuidados de larga duración también emergen como uno de los asuntos de gran preocupación”.

Planteó José Ángel Portal que es importante cambiar la visión que existe sobre el envejecimiento y es un tema que tenemos que trabajar desde todas sus aristas.

“Tradicionalmente el adulto mayor ha sido ubicado en una posición de desventaja social. Casi siempre se ve como una persona dependiente, que no es capaz de tomar iniciativas o parte en el desarrollo de la sociedad y no siempre es así.

“Vemos muchas veces la vejez como incapacitante y hay que tener en cuenta que el envejecimiento no es una enfermedad. Puede llegarse a edades avanzadas de la vida sin padecer discapacidades. Por lo que debemos preparar a las nuevas generaciones y promover una vida sana que garantice una longevidad activa y satisfactoria”.

Programa materno infantil

Uno de los programas de salud donde impactó la pandemia de covid-19 fue el materno-infantil, sobre todo en el año 2021. En ese sentido, la mortalidad materna es la que ha tenido el mayor impacto, con un retroceso respecto a la infantil.

“Al cierre de junio de 2022 la tasa de mortalidad infantil se ubicaba en 7,3 por cada mil nacidos vivos. Indicador que, si bien, no es lo que se aspira empieza a mostrar un comportamiento ligeramente al descenso que debemos logra sea sostenible en el tiempo”, enfatizó el ministro.

Foto: Irene Pérez/Cubadebate

“Por otra parte, la mortalidad materna fue un indicador sensiblemente afectado por la pandemia de la covid-19. El 2021 cerró con una tasa de mortalidad materna total de 176.6 por cien mil nacidos vivos (93 defunciones fueron ocasionadas por la pandemia). Desde el 21 de octubre del año pasado no fallece ninguna embarazada por este motivo. Este es de los saldos más dolorosos dejados por la covid-19, aunque todas las muertes son difíciles”.

La pandemia provocó un aumento importante de los riesgos de muerte fetal y materna. En América se notificaron más de 365 mil casos de covid-19 en embarazadas, con más de tres mil fallecidas.

“En Cuba se han notificado, desde que comenzó la trasmisión el 11 de marzo de 2020 hasta el 30 de junio de 2022, nueve mil 228 pacientes. De ellas ocho mil 49 gestantes (82,2 por ciento) y mil 179 puérperas (12,8 por ciento)”.

A partir del cumplimiento de la estrategia cubana de vacunación a todas las embarazadas “se logró el impacto deseado en la morbilidad y mortalidad materna y la reducción de las que llegaban a estado grave o crítica por esta causa.

“El primer semestre de 2022 cerró con 16 muertes maternas. La tasa es de 34,8 por cien mil nacidos vivos, así que en comparación con 2021 tenemos diez defunciones menos”.

En el caso de la mortalidad infantil la principal causa siguen siendo las infecciones perinatales, provocadas principalmente por la restricción del crecimiento intrauterino, la prematuridad y el bajo peso al nacer, situación que se ha incrementado en varias provincias.

“Además, están las malformaciones congénitas y la sepsis adquirida, esta última vinculadas a violaciones de procesos en algunas instituciones del país.

“Entre las razones de mortalidad materna están las hemorragias obstétricas y la sepsis. Por eso la prioridad del programa es cerrar brechas, en la medida que el sistema de salud se vaya recuperando de los embates ocasionados por la pandemia.

“Reducir la mortalidad materna implica que médicos y enfermeras trabajen y tengan mejor entrenamiento, sobre todo en temáticas como hemorragias y la preeclampsia, principales causas que llevan a la muerte de la madre. Si bien hay otras que no pueden prevenirse y que tampoco deben perderse de vista.

“No se ha detenido el aseguramiento de tecnologías médicas para las terapias intensivas neonatales y pediátricas, a pesar de las dificultades para la adquisición de recursos.

“Programas como el de diagnóstico, manejo y prevención de enfermedades genéticas y defectos congénitos y la pesquisa neonatal de enfermedades metabólicas han tenido prioridad”.

Según José Ángel Portal este “programa tiene muchos componentes, por lo que constantemente hay que estudiar el entorno de la organización de los servicios, de cumplimiento de los protocolos, el contexto social.

“La reducción de la mortalidad materna comienza desde la atención al riesgo reproductivo y continúa en toda la etapa prenatal. Tenemos que seguir ganando en calidad en ese aspecto, sobre todo en las emergencias obstétricas, durante el parto y postparto.

“Hemos desarrollado aulas de simulación para entrenamiento dirigido a mejorar la calidad en la atención a pacientes con hemorragias obstétricas. Actualizar las guías para hacer una cesárea segura.

“Hay medidas también encaminadas a humanizar la atención médica durante cada una de las etapas. El propósito es evitar toda muerte prevenible en niños y embarazadas.

“El programa materno infantil busca respaldar el derecho a una adecuada salud sexual y reproductiva, que incluye el acompañamiento a esa mujer que decide cuántos hijos tener y cuándo tenerlos, garantizando un parto deseado y seguro.

“Los derechos reproductivos incluyen igualdad, no discriminación, salud, autonomía reproductiva, información e integridad”.

Un derecho demonizado

“La salud sexual y reproductiva incluye entre otros elementos, el acceso de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo, como un derecho que estas tienen y que está respaldado en un proceder médico legal, gratuito y seguro”, dijo Portal.

“Este es un tema que ha sido recurrente en los últimos días, ante el avance de conservadurismos y fundamentalismos que están poniendo en riesgo, en el mundo y la región, una conquista primordial para la salud de las mujeres.

“Privarlas de este derecho, representa un riesgo para la vida de este grupo poblacional porque la que quiera interrumpir su embarazo lo va a hacer de manera clandestina, insegura y en espacios no asépticos.

“Alrededor de 56 millones de abortos son realizados cada año en el mundo y aproximadamente el 45 por ciento, se hacen de forma insegura.

“Es necesario destacar que donde los abortos están restringidos legalmente las mujeres tienen más probabilidad de recurrir a prestadores de servicio carentes de capacitación o someterse a procedimientos bajo condiciones insalubres. Por lo que la mortalidad materna en esos lugares es alta.

“Cuba fue el primer país en América latina y el Caribe en legalizar esta práctica en el año 1965. La Isla tiene construida su base legal sobre tres principios fundamentales: la mujer es la que decide sobre su cuerpo y si llevará a término su embarazo, la interrupción es totalmente voluntaria y se realiza en entornos de salud controlados y con personal especializado, y se hace de forma gratuita.

“Esta fue una medida encaminada a la disminución de las muertes maternas, que en aquel momento, se estima, era superior a 120 muertes por cien mil nacidos vivos y dirigido a promover el pleno ejercicio del derecho a decidir sobre la reproducción”.

El titular del Minsap dijo que “Cuba defiende una política pública de planificación familiar que permita realizar una decisión consciente sobre el número de hijos a tener, en qué momento, así como se aboga por implementar un proceso de acompañamiento a la mujer en su derecho a decidir sobre su cuerpo y se deja al aborto como última instancia ante un embarazo no deseado.

“De esta forma se puede lograr un aborto legal, seguro, gratuito y feminista. Y mantener esa perspectiva feminista dentro de una interrupción voluntaria del embarazo es ser consciente de que no basta solo con llevar a cabo el procedimiento, pues se requiere mucho más para que las mujeres disfruten plenamente de su derecho a la salud sexual y reproductiva.

“La interrupción voluntaria del embarazo en Cuba, no ha sido determinante en el descenso actual de la fecundidad y existe una discreta tendencia, en los últimos años, a la disminución del aborto y la regulación menstrual”.

 

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